La Isla de Xátiva en el fin del mundo

El “finis terrae” de Suramérica no se encuentra en el Cabo de Hornos sino en el archipiélago que lleva el nombre de Diego Ramírez

Mariano López
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Foto: D.R

Para quienes amamos los mapas, pocas ciudades pueden causarnos más emoción que Ushuaia, que ha recibido a los viajeros de la Expedición VIAJAR a la Antártida con un enorme cartel que dice Bienvenidos al fin del mundo. Mi fascinación por Ushuaia viene de lejos, pero hasta ahora no sabía que había sido capital de la isla de Xátiva, nombre con el que bautizaron el extremo sur de Argentina los navegantes Bartolomé y Gonzalo García de Nodal en honor a su piloto, Diego Ramírez de Arellano, natural de Xátiva (Valencia). La historia me parece fascinante desde que hace poco se la escuché al profesor Emilio Soler, autor de un magnífico texto sobre la figura de Ramírez de Arellano. La expedición de los hermanos Nodal partió de Lisboa en septiembre de 1618. El rey Felipe III les enviaba al extremo sur del Atlántico con la finalidad de confirmar si existía un canal entre el continente y la isla de los Estados, como acababan de asegurar los holandeses. En enero de 1619, las dos embarcaciones de la expedición Nodal llegaron al estrecho ahora conocido por Le Maire, al que bautizaron como San Vicente.

 

El “finis terrae” de Suramérica no se encuentra en el Cabo de Hornos sino en el archipiélago que lleva el nombre de Diego Ramírez



Navegaron, luego, más allá del Cabo de Hornos, al que llamaron San Ildefonso, descubrieron las islas aún hoy llamadas Diego Ramírez y, de vuelta a España, comprobaron, por primera vez, que el territorio al sur del Estrecho de Magallanes era una isla, a la que llamaron Isla de Xátiva. El nombre prevaleció hasta que la ciudad valenciana se enfrentó a Felipe V y este decidió arrasarla y eliminarla de los mapas. Cambió el nombre de Isla de Xátiva por el de Tierra de Fuego y el de la propia Xátiva por el de Colonia Nueva de San Felipe. La Xátiva valenciana recuperó su nombre con las Cortes de Cádiz, pero la isla austral lo perdió. Ya no existe una Xátiva en el fin del mundo, aunque algo aún le corresponde: el finis terrae de Suramérica no se encuentra en el Cabo de Hornos sino en el archipiélago que lleva el nombre del piloto Diego Ramírez. Brindaremos por su memoria en la Expedición VIAJAR, camino de la Antártida.