Un incendio carboniza los moáis de la Isla de Pascua

El incendio se ha producido tan solo dos meses después de la reapertura al turismo de la Isla de Pascua tras el Covid-19.

Álvaro Martínez Fernández
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Foto: Mlenny / ISTOCK

Un daño irreparable. Así catalogan los medios internacionales lo que has sucedido los últimos días en la Isla de Pascua, que ha vivido uno de los peores incendios forestales de las últimas décadas.

El incendio, presuntamente provocado por la quema intencionada de un pastizal, ha destruido decenas de estas históricas estatuas, conocidas como moáis, ante la incapacidad de los servicios de bomberos para contener a tiempo las llamas.

Moáis de la Isla de Pascua
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Según informa Europa Press, las llamas comenzaron el martes destruyendo más de un centenar de hectáreas de esta isla, carbonizando por completo las estatuas que se encontraban alrededor del volcán Rano Raraku, uno de los más importantes de la isla. No solo eso, pues esta también era la cantera donde se fabricaron estas históricas piezas.

El daño fue confirmado por la subsecretaria del Patrimonio Cultural del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, Carolina Pérez Dattari. Un anuncio que se vive en el mundo del turismo como una de las mayores tragedias de los últimos años.

El alcalde, Pedro Edmunds, de la Isla de Pascua también ha dado su visión tras las primeras evaluaciones científicas sobre cómo se encontraban estas míticas estatuas. “Es irrecuperable”, declaró Edmunds a un medio local coincidiendo con las declaraciones que había dado la delegada presidencial de la isla, Juliette Hottus.

Moáis de la Isla de Pascua
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La tragedia, tras las primeras investigaciones, apunta a que el incendio no ha sido un mero accidente. Así lo ha dejado ver su alcalde que ha contestado a los medios que “todos los incendios en Rapa Nui son provocados por seres humanos”.

La isla más remota del mundo

La Isla de Pascua es la isla habitada más remota del mundo, a 3500 kilómetros de la costa occidental de Chile. Una bella, y lejana, zona de Latinoamérica que tiene como principal atractivo las más de 900 estatuas de cabeza y torso de gran tamaño talladas en ceniza volcánica.

Conocidos como moáis, estas gigantescas estatuas miden entre 1 y 20 metros de altura y fueron erigidos entre los siglos X y XVI por una colonia de colonos de la Polinesia Oriental. La Unesco cataloga este lugar como “un paisaje incomparable que continúa fascinando a todo el mundo”.

La isla también contiene más de 300 plataformas ceremoniales y miles de estructuras relacionadas con la agricultura, los ritos funerarios, la vivienda y la producción. Ahora, más que nunca, es más importante que nunca preservar uno de los lugares más especiales de todo nuestro planeta.