Imágenes y relatos unen Venecia con Toledo

La ciudad brasileña de Recife ostenta el título honorífico de la "Venecia de América". Mención que reciben Alappuzha en la India y Suzhou en China. En el libro "Diálogos de agua y piedra", el fotógrafo Ricardo Martín García enfrenta, osadamente, a Venecia con Toledo.

Pablo Fernández
En el patio del colegio, cuando un niño y una niña se pelean, los compañeros gritan malévolos: "Los amores queridos son los más reñidos". A lo largo de los siglos, la ciudad de Venecia, decadente y seductora, ha conquistado a viajeros de todo el mundo. El fotógrafo madrileño Ricardo Martín García ha sido uno de esos múltiples hechizados. Por ello, enfrentándose a muchos escépticos, Martín García se propuso comparar fotográficamente la ciudad del Véneto con otro de sus grandes amores: Toledo.Sin obviar las diferencias, Diálogos de agua y piedra desvela que ambas ciudades comparten rasgos esenciales. En el prólogo, Leonardo Visconti di Modrone, embajador de Italia en España, señala dos de las coincidencias fundamentales: una ubicación estratégica, punto de encuentro entre diferentes culturas, y un pasado esplendoroso, aún evidente, que otorga a su paisaje un aire melancólico.Precisamente a partir de ahí, de ese anhelo de las glorias pasadas, José María Merino construye el poema Hermandad de agua y tierra, que acompaña, junto a otros textos, a las fotografías de Martín García. "Hermanas en las glorias perdidas/ las dos ciudades abren,/ sobre las ondas y los arcos,/ una excelencia antigua,/ proclamada/ por el león alado y el águila bicéfala/ con el flamear incesante de los mitos".La nómina de autores que aportan su visión al proyecto de Diálogos de agua y piedra son de primera categoría: Antonio Gamoneda, Luis Mateo Díez, José María Merino, Antonio Colinas, Gustavo Martín Garzo y Luis Alberto de Cuenca, entre otros. Todos ellos aparecen reunidos en un libro de gran formato que presenta una cuidada edición.Colinas, gran estudioso de los símbolos, señala el carácter paradigmático de ambas ciudades, capaces de evocar mundos con solo nombrarlas: "Para algunos, Oriente comienza con ese mar que se abre entre las gigantescas columnas de la Plaza de San Marcos veneciana. Para otros, Oriente fue una realidad viva durante unos siglos en Toledo". Y a pesar de ello, señala el poeta, ambas ciudades están perfectamente enclavadas en Occidente y poseen dos grandes símbolos de la cristiandad: El Greco en Toledo y Tintoretto en Venecia.Retrato de la mujer de OrienteEl cuadro Odalisca y esclava (1858), de Ingres, es un magnífico ejemplo del gusto del pintor por los temas orientales. Poco dado a los viajes exóticos, Ingres recurrió a otras fuentes para inspirarse. En este aspecto, los textos de Lady Montagu, viajera empedernida, son esenciales. Patricia Almarcegui, profesora de Literatura Comparada y apasionada de la literatura de viajes, une a estos dos personajes en El pintor y la viajera, el relato de dos figuras que se atraen pero que difieren en su manera de ver a la mujer. Título: El pintor y la viajeraAutor: Patricia AlmarceguiEdita: Ediciones BPrecio: 13,30 €