La iglesia napolitana que es toda una oda al Limoncello
Este templo pasó de ser un monasterio a un hotel, pasando por un cuartel militar.

En este antiguo monasterio se puede apreciar una de las obras de arte más importantes de Nápoles, tiene su origen en Praga aunque se sitúa en Italia, y rinde homenaje al Limoncello.
Todo empezó cuando en 1683, el ejército turco estaba preparado en las puertas de Viena para dar comienzo a un brutal ataque. Cuando la tropa empezó el asedio, una monja en Capri rezó al arcángel San Miguel para pedir ayuda para el bando que defendía el cristianismo, y prometió a cambio, la construcción de un monasterio en su honor. El ejército otomano fue derrotado, así que se construyó el templo en Anacapri para agradecer la ayuda divina. Hablamos de la Iglesia de San Miguel Arcángel, en Capri.
Una joya albergada en otra
El monasterio se siguió expandiendo para crear arte con una construcción que imitara la belleza que podía crear la gran divinidad. Además de jardines con esculturas, y balcones con vistas al mar, en el recinto se puede apreciar una de las obras de arte más importantes de Nápoles.

En el primer piso, un suelo cubierto de baldosas representan el momento de la expulsión de Adán y Eva del paraíso. Esta obra pertenece a Leonardo Chiaiese, uno de los referentes en mayólica napolitana. Es curioso destacar que algunas pinturas son del reconocido escultor Giuseppe Sammartino.
Si uno se queda mirando fijamente la representación del Edén, se dará cuenta de que hay un detalle diferente. En honor al Limoncello, un licor típico de la isla de Capri, el manzano es otro tipo de árbol: es un limonero.
El monasterio es el protagonista de obras de arte internacionales
El Arco del Triunfo de París tiene una inscripción que conmemora la Toma de Capri de 1808, momento en que las tropas francesas tomaron la isla que estaba bajo control inglés. En ese momento, el monasterio pasó a ser propiedad del estado, y se convirtió en un cuartel militar, perdiendo así sus raíces originarias.

Con el regreso de los Borbones al trono después del periodo de dominio napoleónico, el monasterio quedó como un simple lugar donde guardar munición. El Conde Osvaldo Papengouth se enamoró del monasterio, y lo compró para darle una nueva vida. El edificio renació de sus cenizas en forma de hotel, con el nombre de Castillo de San Miguel. El conde reformó el edificio, y lo convirtió en un complejo lujoso adaptado a los estilos de moda en ese momento: el barroco.
Actualmente, el hotel sigue en funcionamiento, aunque las habitaciones han evolucionado con el tiempo y ofrecen diseños contemporáneos que se caracterizan por el uso de colores intensos y salas monocolor.
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