Ideas captadas con el corazón

"El analfabeto del mañana será el que no sepa leer una imagen", escribió Laszlo Moholy-Nagy, el gran fotógrafo de la Bauhaus. La imagen es un lenguaje universal que cada vez se utiliza más, y las ideas claras son fundamentales para que una fotografía cumpla sus objetivos.

Tino Soriano

Si bien en muchos periodos de la historia el lenguaje escrito primó sobre el visual, las nuevas tecnologías y el desarrollo de las comunicaciones han favorecido una eclosión sin precedentes de la imagen. "Un fotógrafo es un especialista en ideas visuales que imagina las cosas antes que otras personas", sostiene Sam Haskins, el fotógrafo de las manzanas. Los expertos aplican estratagemas para aumentar la efectividad de una imagen, como, por ejemplo, el impacto de los colores en el cerebro, el uso de la perspectiva lineal y aérea o las composiciones en diagonal; recursos que aprovechan para acrecentar la atención del espectador.

En una sociedad basada en el lenguaje escrito, los responsables de los planes de enseñanza todavía obvian que el estudio sistemático de la imagen es tan necesario como la gramática convencional. Se lamentaba de esta circunstancia, hace ya varias décadas, Xavier Miserachs: "Existe una ausencia de una visión cultural de la fotografía entre quienes se sirven de ella. Basta ver las tópicas e hieráticas fotografías de los candidatos que ilustran la propaganda de los partidos políticos cada vez que se convocan elecciones para comprender que, sean quienes sean los ministros de Cultura y Enseñanza tras ellas, van a seguir sin prestar la menor atención a la difusión y conocimiento de la fotografía; van a seguir ignorando, y fomentando la ignorancia entre los ciudadanos, sobre el sentido de la civilización de la imagen, sobre su inmersión en un mundo donde el conocimiento a través del preciso y matizado lenguaje escrito viene siendo suplantado por la hipnótica contundencia de la fotografía, el cine y la televisión".

Casi todas las imágenes están concebidas para vender un producto. La habilidad y el talento del fotógrafo, la puesta en escena o la técnica empleada infl uyen en los hábitos del consumidor. Una fotografía poderosa es capaz de cambiar cualquier tendencia.

Provocar una reacción
El común denominador de las buenas imágenes es que provocan una reacción del espectador. "Comunicar es el punto crucial", pondera Steve McCurry, autor de la foto más famosa de National Geographic. El rostro y los ojos verdes de su Retrato de una niña agfana es un icono universal.

Podríamos concluir que para obtener una buena imagen hace falta más que un simple registro. Art Kane lo resumía: "Si sólo te limitas a tomar una foto de lo que hay delante, se destruye el misterio, la magia".

Una foto potente invita al espectador a detenerse, a interpretarla, a descifrarla, de la misma manera que un lector selecto reacciona ante un texto que le cautiva. Para llamar la atención de un desconocido hace falta contenido. El buen fotógrafo dota de forma las ideas para que el mensaje sea atractivo y posea una lectura lo más universal posible. Cartier-Bresson lo expresaba así: "La forma es el fondo traído a la superfi cie". Que alguien tenga buenas ideas y una mala técnica fotográfi ca puede arreglarse. Lo que no tiene remedio es poseer una formación técnica impecable y una gran escasez de ideas.

"Cada semana acuden jóvenes a mi ofi cina con portafolios que están técnicamente perfectos, pero que carecen de alma. Preferiría ver una historia pobremente construida con copias malas y tener la sensación de que adentro hay algo poderoso. El alma de los fotógrafos es su principal capital", advertía Alain Mingam, director editorial de Sygma, para recalcar la importancia de los contenidos.