Honda Accord 2.4 Executive i-VTEC

Con un diseño de líneas estilizadas y un completo equipamiento de serie, el nuevo Honda Accord se presenta como una berlina de alta gama que permite disfrutar de cada kilómetro con unos elevados niveles de seguridad, ya que es capaz de alcanzar buenas velocidades por los trazados más sinuosos sin perder nunca la compostura, el equilibrio y la funcionalidad.

Juan Carlos Delgado

El Honda Accord deja claro en sus prestaciones y comportamientos que es un auténtico pura sangre. El volante es ajustable tanto en altura como en profundidad y la regulación eléctrica del asiento permite encontrar una perfecta postura de conducción. El volante, forrado de cuero, está unido al eje mediante tres radios. En los dos superiores se encuentran los mandos del equipo de música y del control de crucero. La dirección es un prodigio de precisión, aunque resulta demasiado directa.

Las suspensiones son firmes, pero no incómodas, y hacen que el Accord se pegue literalmente a la carretera. El bastidor es rígido y contribuye a coger con seguridad las curvas más cerradas a ritmos elevados. La única crítica en este apartado es el ruido aerodinámico, que llega a ser realmente molesto a partir de 140 km/h y casi insoportable si se pretende viajar más rápido. El habitáculo es amplio, cómo do, elegante y completo. La cantidad y calidad de su equipo de serie resulta satisfactoria, aunque no le vendría mal contar con un ordenador de viaje.

Además de seis airbags, control de tracción y de estabilidad, ABS, repartidor electrónico de frenada, luces de xenon y faros antiniebla, el modelo incluye sensor de lluvia y de oscuridad y espejos exteriores desempañables.

El maletero, con 459 litros, ofrece un volumen suficiente. La lástima es que monte una rueda de galleta de repuesto, lo que limita bastante en caso de sufrir un pinchazo.

Buenas prestaciones
El motor VTEC, de cuatro cilindros y 16 válvulas, de casi 2.400 centímetros cúbicos y 190 CV, se muestra sobrado de prestaciones y de par. Acepta con generosidad circular despacio en marchas largas al disponer de un correcto escalonamiento de las velocidades.

La mecánica del motor por encima de los 80 km/h cambia su ronroneo asordinado por un contundente rugido que, antes de alcanzar la zona roja del cuentavueltas, se transforma en un penetrante silbido más propio de un pura sangre del asfalto que de un vehículo de calle. En los trazados rápidos el Accord se muestra intratable, mantiene una elevada velocidad de crucero sin problemas y permite realizar todo tipo de virajes con aplomo.

La excelente relación de cambio y el magnífico motor le permiten subir largas pendientes a velocidades hasta ahora reservadas a deportivos puros con pedigrí. Pero si el nuevo Accord se muestra efectivo en vías rápidas, es en los trazados más virados donde da lo mejor de sí y se muestra imbatible. La seguridad es absoluta y es difícil ponerle en aprietos. Su agarre sorprende hasta a los más expertos.

El consumo de gasolina es ajustado. En ciudad no supera los 12,7 litros a los 100 kilómetros y en los recorridos extraurbanos está en la línea de la competencia (en torno a los siete litros).

La carrocería del nuevo Accord combina elegancia y discreción, pero sin renunciar a un aspecto musculoso que revela la verdadera virtud de este coche. El morro afilado, las líneas estilizadas y la zaga contundente sugieren una acusada personalidad. La forma de los faros y los intermitentes montados en el dorso de los retrovisores exteriores refuerzan esta idea. La calidad de los acabados exteriores es muy buena. Los tiradores cromados de las puertas, que se accionan con suavidad, aportan un toque de distinción al conjunto.

Aplomo de marcha
La palanca de cambios es directa y precisa. El recorrido del embrague es más bien corto, con la clara intención de darle un aire deportivo.

El chasis del Accord se distingue por unas suspensiones sofisticadas de tarado más bien duro. Las suspensiones traseras son de tipo multibrazo y la delantera, con doble brazo oscilante. Opcionalmente puede equipar llantas de 17 pulgadas y neumáticos de perfil 45. Así, en los virajes cerrados y con el asfalto en mal estado se aprecian ligeros cabeceos en los cambios de ritmo en marchas cortas. Pero el buen aplomo de marcha nunca falla. La suspensión resulta firme y sujeta bien la carrocería, aunque el filtrado de las irregularidades es mejorable.