Historias ciclistas para el centenario del Tour

A lo largo de la historia, la literatura se ha mostrado permeable a la épica deportiva. En 2013, el Tour celebra su edición número 100. Momento idóneo para recuperar las mejores obras acerca de las glorias (y miserias) del ciclismo.

P. Fernández

Entre el 29 de junio y el 21 de julio, la edición nº 100 del Tour de Francia transcurrirá por carreteras galas. Para celebrar este aniversario especial, la carrera ciclista visita algunos de los paisajes franceses más populares: Versalles, Monte Saint-Michel, la catedral de Santa Cecilia en Albi y, por supuesto, París. Además, por primera vez los ciclistas recorrerán la isla de Córcega. Esta prueba celebró su primera edición en 1903, pero durante los dos conflictos mundiales no pudo celebrarse, de ahí que sea ahora cuando cumple 100 años. Los aficionados al ciclismo cuentan con una abundante bibliografía sobre este deporte, ya se trate de libros de historia, novelas o guías de viaje para disfrutar de la bicicleta.
Entre los relatos ambientados en el Tour de Francia destaca la antología de crónicas de Albert Londres titulada Los forzados de la carretera. Tour de Francia 1924. Londres, uno de los grandes periodistas franceses del siglo XX, cubrió la edición de 1924 con su estilo inquisitivo y brillante: "Existen fantasistas que se tragan ladrillos y otros a ranas vivas. He visto a faquires que escupen plomo fundido. Son personas normales. Los verdaderos chiflados son algunos iluminados que el 22 de junio abandonaron París para comer polvo. Los conozco bien; formo parte de ellos".
Con Plomo en los bolsillos Ander Izagirre recrea la cara B del Tour. Historias al margen que describen la locura y el esfuerzo de los ciclistas, las grandes hazañas y, por supuesto, también los fracasos. Junto a los legendarios Coppi, Anquetil y Merckx, Izagirre deja un hueco para Vicente Blanco, un bilbaíno que se dopaba con bacalao, y el argelino Zaaf, que sucumbió estrepitosamente a escasos metros de convertirse en el primer vencedor de etapa africano. En el terreno de la novela, dos obras de indudable calidad transcurren en el ambiente ciclista de competición: El Alpe D''Huez, de Javier García Sánchez, yEl ciclista, de Tim Krabbé.

El músico David Byrne, antiguo miembro del grupo Talking Heads, es un gran aficionado a la bicicleta. De hecho, ha realizado una campaña pública en apoyo de su uso como alternativa de transporte en las grandes ciudades. En sus Diarios de bicicleta, Byrne recuerda la sensación de pedalear por parajes como Estambul, Buenos Aires o Manila mientras la mente deambula por cuestiones tan dispares como la música, la globalización, la moda, la soledad...

Existen numerosas guías para viajar en bici, ya sea por el Camino de Santiago, la Ruta del Cid, la Serranía de Ronda, la costa portuguesa u Holanda. Antes de lanzarse a la carretera, un buen punto de partida es Viajar en bici, una obra de Alicia Urrea y Álvaro Martín que lleva por esclarecedor subtítulo Manual práctico de cicloturismo de alforjas.

Enfrentarse sin miedo a la vida

Albert Bosch se define a sí mismo como emprendedor y aventurero. "Vivir para sentirse vivo" es un ejemplo de su filosofía existencial. La excusa argumental de este libro es la última aventura llevada a cabo por Bosch: cruzar la Antártida andando, sin asistencia, desde la costa hasta el Polo Sur: 1.152 kilómetros, 2.304.400 pasos y 77 días. A partir de los recuerdos de esta hazaña, el autor reflexiona sobre la necesidad de enfrentarse a la vida cara a cara, sin miedo, tomando consciencia de nuestras limitaciones y valores.

Título: Vivir para sentirse vivo
Autor: Albert Bosch
Edita: Ediciones B
Precio: 17 €