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Henry James, el escritor que recorrió Europa y escribió la declaración de amor más grande a un país: "Todo hombre tiene dos patrias, la suya e Italia"

Nacido en Nueva York, se nacionalizó británico pero declaró su amor a otro país.

Italia, el país que enamoró a Henry James

Italia, el país que enamoró a Henry James / Istock / Anna Omelchenko

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Henry James fue uno de los novelistas más importantes de la literatura en lengua inglesa. Lo que mucha gente no sabe es que en realidad nació en Nueva York (en el año 1843 para ser exactos), aunque pasó gran parte de su vida en Europa, principalmente en Inglaterra, donde acabó nacionalizándose en 1915. De ahí que mucha gente lo asocie de manera indiscutible al país británico. 

Nacido en Nueva York, en el siglo XIX.

Nacido en Nueva York, en el siglo XIX. / Istock / DMITRY VINOGRADOV

Fue precisamente su presencia en Europa lo que le llevó a viajar por todo el continente, una afición que marcó profundamente toda su obra: era habitual en sus novelas el ‘enfrentamiento’ (dicho en términos novelísticos) de personajes estadounidenses, a quienes solía presentar como ingenuos e idealistas, con la refinada pero compleja sociedad europea. 

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Según los expertos en literatura, fue precisamente ese choque cultural lo que le sirvió para reflexionar sobre la libertad, la tradición, el arte y la moral, temas de sobra conocidos en sus novelas y que alcanzan su máxima expresión en ‘Retrato de una dama’, su obra cumbre y uno de los textos que marcó una enorme influencia sobre la novela moderna. Escritores europeos como Virginia Woolf, Marcel Proust y James Joyce admiraron su forma de representar la vida interior de los personajes.

El choque cultural con Europa fue brutal.

El choque cultural con Europa fue brutal. / Istock

Excelente autor de libros de viajes

Además de excelente novelista, James fue un viajero incansable, afición que plasmó en diferentes ensayos sobre Italia, Francia o Inglaterra, en los que mostraba una profunda admiración por el patrimonio artístico y la historia de Europa en general, y de Italia en particular. 

Se sabe que vivió largas temporadas en el país y que escribió varios libros de viajes sobre Italia, entre ellos ‘Italian Hours’, donde recoge impresiones de Roma, Venecia, Florencia, Siena, Nápoles y otras ciudades a lo largo de varias décadas. Sus historiadores han dicho en diferentes ocasiones que James consideraba todas estas ciudades fundamentales para la formación cultural y artística de Occidente. 

Roma, Venecia, Florencia, Siena o Nápoles son algunas de las ciudades que más le influyeron.

Roma, Venecia, Florencia, Siena o Nápoles son algunas de las ciudades que más le influyeron. / Istock

Lo que más le fascinaba de Italia

James no veía Italia como un turista que captura paisajes bonitos, sino con la mirada de un escritor convencido de que allí podría comprender mejor la civilización occidental. Quizá porque era todo lo contrario a lo que veía en Estados Unidos, un país que en el siglo XIX era todavía relativamente joven y carente de profundidad histórica, tradición artística y ciudades moldeadas durante siglos

Y eso es lo que precisamente encontró en Europa en general, y en Italia en particular. Un país que desde fuera parecía un museo y desde dentro, un lugar donde la historia y el pasado seguían formando parte de la vida cotidiana. 

Un país donde la historia y el pasado seguían formando parte de la vida cotidiana.

Un país donde la historia y el pasado seguían formando parte de la vida cotidiana. / Istock / TUNART

Dicen que lo que más le gustaba de Roma era esa continuidad histórica o el hecho de que la ciudad hubiera absorbido cada época sin destruir completamente las anteriores. Los historiadores apuntan también que Venecia era quizá la ciudad que más despertaba su sensibilidad artística, tan espléndida como decadente y melancólica. Mientras que Florencia era la ciudad donde el arte, la literatura y el pensamiento habían alcanzado una armonía excepcional.

Dicho esto, hay una frase que habitualmente se atribuye a James y es la mejor confirmación de esta obsesión por todo lo que tenía que ver con Italia, su historia y sus ciudades: "Todo hombre tiene dos patrias, la suya e Italia". Más claro no se puede decir.