He viajado solo por el mundo durante meses: estas son las 6 razones por las que deberías hacerlo una vez en la vida
Seguro que más de uno de vosotros se ha planteado alguna vez dejarlo todo para viajar solo a esos destinos pendientes. Y si aún lo dudabas, hay muchos motivos para hacerlo.

Varias personas suelen preguntarme por qué me gusta viajar solo durante varios meses. Y lo cierto es que yo también me hago la misma pregunta muchas veces pero, aunque no lo creáis, no siempre es fácil.
Debe ser porque hay algo liberador en caminar por un lugar donde lo que te rodea es diferente al puerto de origen. También algo de reto - porque viajar solo también significa estar más atento a cada paso - y la sensación de dejar atrás tu sombra para llenar ese hueco de nuevas historias.
Pero si vuelvo a repensar la pregunta, os diría que estos son los mejores motivos para viajar solo al menos una vez en la vida.
Motivos por lo que viajar solo
Cambia el entorno (y cambias tú)
Decía el empresario estadounidense Jim Rohn que cada uno de nosotros es un promedio de las 5 personas con las que pasamos más tiempo. Una forma de sugerir cómo el entorno influye en nuestros hábitos, características y resultados. Sin embargo, cuando nos encontramos en un nuevo país viajando solo, estamos desnudos socialmente y empezamos desde cero, totalmente abiertos a conocer a otras personas cuyas historias y pensamientos contribuyen a expandir nuestra mente.

Conocer otros puntos de vista
Aunque suene a tópico, este motivo no puede faltar, si bien conviene profundizar en el mismo. Generalmente, creemos que el pensamiento occidental es aquel que rige todas las cosas en su coherencia y lógica. Una idea que se transforma por completo cuando entramos en contacto con personas y experiencias de otras culturas y países, desde retiros de meditación Vipassana, un giro de 180ºC a nuestra propia filosofía, hasta la resiliencia que encierra la cerámica kintsugi japonesa. Un motivo que siempre tendrá mucho más sentido cuando nos detenemos el suficiente tiempo en un destino para interactuar con la población local, sentarte a escuchar otra perspectiva o, simplemente, abrazar valores comunes presentes en todo el mundo.
Pensar en ti
Cuando viajamos con más personas, las prioridades se reparten y no siempre podemos disfrutar al 100% como nos gustaría. Por ese motivo, viajar solo te permite centrarte en ti mismo en todo momento, darte las pausas necesarias, e ir a visitar los lugares que quieras en cualquier momento sin necesidad de dar explicaciones. Algo así como vivir solo, pero en modo trotamundos.

Apreciar mejor el punto de partida
Marcharse un tiempo para viajar solo no significa que nos olvidemos del puerto. Al contrario: muchas veces, alejarnos del punto conocido nos lleva a apreciar mejor lo afortunados que somos e, incluso, a fomentar nuestra mejor versión gracias al autoconocimiento que brinda salir de la zona de confort.
Aprender a ser más resolutivos
En las aventuras solitarias, todo depende de ti: desde la reserva de los billetes de avión hasta la planificación del itinerario o la gestión del tiempo. Aspectos que trabajarás todos los días y te convertirán en una persona más flexible y resolutiva, con todo lo bueno que ello conlleva.

El principio de una nueva forma de viajar
Viajar solo durante varios días o semanas nos lleva, de forma irremediable, a trascender más allá de las fotografías en lugares emblemáticos y tópicos turísticos para entregarnos a una forma de viajar más consciente y meditativa. Y esa experiencia no solo sirve como paradigma a la hora de reinventarnos, sino para dar ejemplo a otras personas dispuestas a perderse por un mundo lleno de posibilidades.
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