Dónde hacernos una foto con el toro de las carreteras

Estados Unidos tiene la Ruta 66. Y nosotros tenemos la Ruta del Toro. De apellido, Osborne. Recorremos la península en busca de la valla publicitaria más famosa. ¿Aceptas el reto?

Yolanda Guirado
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Foto: Pau Barroso

Ese toro enamorado de la carretera

Entonces no había móvil y jugábamos a contar aquellos enormes toros negros. Inmóviles. Les veíamos desaparecer por el retrovisor. Hoy, seguimos buscándolos. 95 Toros de Osborne nos esperan. Su estatura les delata. Imposible resistirse a nuestra búsqueda. Cada uno mide 14 metros de altura. Los más aventureros, pueden irse a los confines del mundo. Hasta México, Dinamarca o Japón han llegado. 

Redacción Viajar

Ese toro enamorado de la carretera nace a finales de los años 50. (El mito, como pasa siempre, llegaría más tarde). El símbolo de nuestras carreteras surge como la imagen de marca para el Brandy Veterano. El artista Manolo Prieto se encargó entonces de darle forma.  Reconocibles a mil kilómetros a la redonda, algunos han sido declarados como Bien de Interés Cultural.

El primero

Nacional I. Cabanillas de la Sierra, Madrid. 1957. ¿Qué es aquello que hay en el horizonte? Sí. Es un toro. La operación salida del verano llena la carretera del nuevo coche del año. Desde sus impolutos 600 muchos se frotan los ojos cuando lo ven. Han pasado décadas. Y hoy ese toro sigue en pie. Vaya por él la primera foto de nuestro viaje. La búsqueda ha comenzado. La Ruta del Toro se expande por todo el mapa.

Redacción Viajar

Y como ocurre en estos casos, unos son más famosos que otros. Este es de los que más hemos visto en televisión. Estamos en Alfajarín, Aragón. A unos 17 kilómetros de Zaragoza. Lo llevaron a la fama una historia de pasión y jamón y Bigas Luna. Más de 20 años después, ahí sigue. Esperándonos para la instantánea de nuestro viaje. Ya habrá perdido la cuenta de las veces que ha saltado en flash ante él. Pero este no es el único que ha saltado a la gran pantalla. Rebobinamos. Y los encontramos en películas como Airbag.

Pau Barroso

Los de Benidorm y Fuengirola están muy acostumbrados a decir cheese. Son miles de turistas los que quieren llevarse un recuerdo de la escultura a casa. Y ya que la cosa va de fotos, los grandes entre los grandes también los han inmortalizado. Como Helmut Newton, Richard Avedon, AnneLebovitz, HerbRibbs o Larry Mangino.

Pau Barroso

Toro en Moto

Moteros del mundo, aquí va el proyecto Toro en Moto de Juan Álamo. Fácil. Sencillo. Muy ocurrente. Consiste en recorrer España en busca de cada uno de ellos y hacerse una foto. No hay límite de tiempo. Sí un hashtag para subir las imágenes más originales. #toroenmoto. En www.toroenmoto.com hay un mapa con todos los toros que existen y la localización exacta. Nunca fue tan fácil encontrarlos. Y recuerda: “No foto, no toro”. O al menos, no en moto.

Julio Álamo

El siguiente nos espera. Seguimos buscando ese gran mecano que montan con 1.000 tornillos y pesa aproximadamente unos 5.000 kilos. No lo creerás, pero bajo sus pies lo sustentan 50.000 kilos de hormigón. Antiguamente eran más pequeños. Con el tiempo fueron creciendo. Imponentes esperan tras esta curva. En la N-525 o en la N-634. 

Un toro, un avión y una llamada

Alcalá de los Gazules o Las Cabezas de San Juan en Andalucía. Calatayud en Aragón. Algaida en Mallorca. Cordovilla o Medinaceli en Castilla León. Santa Pola en la Comunidad Valenciana. Son solo algunos de los toros bravos que atisbamos desde la ventanilla. 

Redacción Viajar

Bajamos el volumen de la radio para escuchar que las vallas se utilizan como balizas de posicionamiento para los pilotos. En una ocasión desmontaron un toro para repararlo próximo al aeropuerto de Jerez. La llamada no se hizo esperar. Solicitaban que lo volvieran a colocar en seguida porque los pilotos lo cogían de referencia para cuadrarse con la pista. Anécdotas que nos cuentan en Osborne. 

Pau Barroso

Ellos se encargan del mantenimiento del toro. Antaño, los que tenían una de estas vallas en las inmediaciones de su pueblo o en sus fincas,  se encargaban expresamente de cuidarlo.  A cambio recibían una cantidad económica. Hoy, algunos siguen ocupándose de que el toro más cercano siempre esté en perfecto estado. ¿La recompensa? Unas cajas de vino de Jerez, Rioja y Brandy. (Cómo para enamorarse del toro, de la luna y de esa historia de pasión y jamones).