Guadalupe: el culto a una virgen morena que cruzó el Océano Atlántico

Este famoso santuario de Cáceres se convirtió en símbolo del descubrimiento de América

Noelia Ferreiro
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Foto: JoseIgnacioSoto / ISTOCK

La historia de España y América ha desfilado por el Real Monasterio de Guadalupe, el imponente complejo amurallado que es, a la vez, convento, iglesia y castillo, y que se yergue imponente sobre en el dédalo de valles que conforman la comarca extremeña de Las Villuercas. Aquí, en esta región del sureste de Cáceres donde el paisaje es fresco y ondulante, este monumento pone el contrapunto de piedra a las viejas serranías que dan paso a espesuras boscosas, a la telaraña de ríos y arroyos que son el hogar de miles de aves migratorias.

Real Monasterio de Guadalupe | FernandoAH / ISTOCK

Incrustado en un monte que corona el pueblo del mismo nombre, este monasterio es la joya del lugar. Un santuario engrandecido con el paso de los siglos, que acabaría convirtiéndose en icono del descubrimiento al calor de los conquistadores extremeños. Y es que en su interior descansa la Virgen morena, que no sólo es la patrona de Extremadura sino también la reina de la Hispanidad. Por ello es también un lugar de peregrinaje para admirar a una figura que es objeto de una devoción extrema.

Real Monasterio de Guadalupe | Juan-Enrique / ISTOCK

Imponentes, majestuosos.... los monasterios más bonitos de España

Bonita leyenda

Pero vayamos por partes y atendamos a su construcción, que fue encargada en 1330 por el rey Alfonso XI. La idea era hacerlo en un paraje de encinas y robles, el mismo donde, según la leyenda, la Virgen se apareció frente al humilde pastor Gil Cordero, que había hallado muerta a una de sus vacas. Con su mera presencia logró que el animal cobrara vida, al tiempo que le anunció que, bajo tierra, podría encontrar su propia talla labrada en madera de cedro.

Real Monasterio de Guadalupe | Fotomicar / ISTOCK

Así es como nace la tradición de sus milagros que, años después, el monarca confirmaría al atribuir a la Virgen de Guadalupe su victoria sobre las tropas moriscas en la batalla de El Salado. Y así fue como el monasterio acabó adquiriendo un valor que trasciende a lo religioso. No sólo fue ampliado, sino que además la devoción se extendió allende los mares, erigiendo a la virgen morena en la más venerada del Nuevo Mundo. El mismo Cristóbal Colón dio su nombre a una isla del Caribe.

Real Monasterio de Guadalupe | jarnogz / ISTOCK

Capítulos de la historia

Testigo del tiempo como ningún otro, este santuario ha visto sucederse notables episodios. Como cuando, en la fuente del convento, fueron bautizados los dos indios que trajo consigo el descubridor para convertirlos en traductores. O como cuando los Reyes Católicos le agradecieron a la Virgen la significativa toma de Granada. O como cuando el propio Miguel de Cervantes le ofreció los grilletes y cadenas de su cautiverio en Argel, en un acto de pleitesía que plasmó en una de sus novelas: “Virgen de Guadalupe, libertad de los cautivos, lima de sus hierros y alivio de sus prisiones”, escribió en Los trabajos de Persiles y Segismunda.

Virgen del Real Monasterio de Guadalupe | Rudolf Ernst / ISTOCK

También hoy, mucho tiempo después, asiste a las escenas que propician las riadas de peregrinos que llegan a pie, bien por cumplir una promesa, o bien porque están practicando senderismo en un entorno agradable y culminan, ya de paso, en uno de los monumentos más hermosos del país. El Real Monasterio que en 1879 fue declarado Monumento Nacional y al que en 1993 la UNESCO galardonó con la distinción de Patrimonio de la Humanidad.