Gakian: "Cuando viajo sola busco una catarsis, una experiencia espiritual"

Dividida entre España y Argentina, se ha aventurado a recorrer Latinoamérica y Europa, y ahora pone el punto de mira en el continente asiático

Beatriz Pérez
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Foto: Steven Bernhard

Creadora de contenido y humorista, así se define Gakian. Esta barcelonesa de origen argentino empezó su andadura en las redes sociales hace años, pero ahora, más volcada en otros proyectos, es colaboradora y guionista del programa Los Felices Veinte, habla sobre feminismo en el podcast Con voz de mujer y prepara una serie basada en su reciente cómic Un mundo hostil. Gakian cogió su primer avión a los tres años, y desde entonces no ha podido parar.

Steven Bernhard

¿Qué supone viajar para ti?

Para mí viajar es aprendizaje, aunque depende del viaje y de la compañía significa cosas distintas. Me gusta mucho lo diferente y me siento muy cómoda cuando viajo. Disfruto de toda la experiencia, del antes, de cuando estoy doce horas en un avión haciendo escalas imposibles y de cuando ya he llegado a un lugar distinto que me haga ver la vida desde otra perspectiva.

Cuando viajo lo que más me gusta es pasear, perderme por las calles… y si hay un museo de arte contemporáneo, para mí es una parada obligatoria porque explica mucho sobre la historia y la cultura del lugar, y de la visión de los artistas de la zona.

Un viaje que repetirías

Uno de los viajes más importantes para mí fue hace cinco años cuando fui a Alemania, mi primer viaje sola. Era un momento en el que estaba un poco triste y me dije a mí misma que iba a empezar a hacer las cosas que siempre me habían apetecido, pero que por dinero o por falta de tiempo no había hecho. Entonces me fui al festival de Lollapalooza de Berlín a ver a Radiohead. Después me fui hasta la otra punta de Alemania, hasta Hamelín, para ver a un amigo. Fui un viaje que disfruté muchísimo, conocí bastante bien el país y viví el Berlín más undeground.

¿En qué lugares del mundo has estado?

Mayormente Latinoamérica: Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil y México. Y con 25 años hice el interrail con mis amigos por Europa. Me falta visitar Asia, por allí me gustaría ir a Vietnam.

¿Cuál será tu próximo viaje?

Filipinas, sin duda. Es un lugar que no conozco, pero me parece que tiene un montón de lugares para relajarte y vivir cosas que te vuelen la cabeza. Ya he empezado a mirar fotos de sus playas y pienso “estoy haciendo un guion en una oficina, pero ahora mismo podría estar debajo de esa palmera con un mojito”.

¿Qué lugar recomendarías de España?

A mí me gusta mucho el norte: Asturias, Cantabria y Galicia. Esos lugares donde hay tanta vegetación, puedes comer tan bien y puedes desconectar y a la vez conectar con costumbres muy auténticas.

¿Y de Argentina?

Argentina es un país alucinante, es muy grande y su arquitectura me recuerda un poquito a la de Madrid. Pero por esa zona y yéndome un poquito de Argentina, recomendaría las Cataratas del Iguazú en Brasil. Puedes hacer una ruta bastante bonita, porque te vas a las cataratas pero luego puedes recorrer los países vecinos. ¡Además un montón de animalitos super monos van a intentar robarte la comida!

¿Qué recuerdas de esos primeros viajes a Argentina en tu infancia?

Desde muy pequeña iba muchas veces a pasar las Navidades y estuve viviendo allí unos cuatro años. Mi primer avión lo cogí a los tres años, y para mí se convirtió en algo muy normal. Viajaba con mi madre y como antes viajar hasta Argentina era mucho más caros cogíamos vuelos imposibles con escalas de hasta 48 horas. Pero yo sentía que estaba como en una aventura y no tenía problema en pasar seis horas de madrugada dando vueltas en un aeropuerto y luego estar otras dieciséis horas en un vuelo.

¿Crees que la cultura española y argentina son muy diferentes?

Como mis padres son argentinos estoy dividida entre dos tierras. Aunque en España y Argentina seamos muy parecidos en muchas cosas, a un nivel cultural somos también muy distintos. En Argentina la gente es muy calidad y animada, disfruto mucho de la cultura del mate, me gusta mucho su repostería… Pero es verdad que estoy muy enamorada de mis dos hogares, disfruto teniendo dos lugares a los que volver.

Antes vivías en Barcelona, ¿por qué decidiste mudarte a Madrid?

Ahora estoy aquí por trabajo y por mis amigos. Es muy fácil hacer amigos en Madrid porque todo el mundo es como que está de paso, por estudios o por trabajo, y es muy fácil encontrarse con personas que están pasando por lo mismo que tú. Las redes sociales y todo este mundillo es muy pequeño, y es muy fácil hacer muy buenas migas con personas que tengan las misma inquietudes que tú.

Hace unos años tuviste una época otaku, ¿te gustaría viajar a Japón?

Me encantaría viajar a Japón, lo tengo super pendiente porque me fascina la diversidad cultural que tiene. En Tokyo tienes toda la modernidad, los videojuegos, el anime, el manga… Luego tienes la otra parte, una cultura que ama el arte y la naturaleza. Ese contraste entre lo rural y los cosmopolita me llama mucho la atención.

¿Prefieres viajar sola o acompañada?

Me gusta mucho viajar sola, y cuando lo hago lo que busco es una catarsis, relajarme, disfrutar y estar cómoda conmigo misma. Me gusta mucho tener momentos para mí, esa evasión de no tener que darle explicaciones a nadie, voy donde quiero y cuando quiero. Lo vivo como una experiencia espiritual.

Cuando viajo con amigos busco pasarlo muy bien y descubrir nuevas culturas juntos. El viaje puede ser maravilloso con una persona que comparta tu misma visión de lo que es viajar. Entonces, no puedo renunciar ni a viajar sola ni acompañada.

Si no vivieses en España, ¿dónde te gustaría vivir?

Creo que vivir en Australia tiene que molar mucho, pero no lo he visitado aún. También me gusta mucho Holanda, me encantó visitar Eindhoven  y Ámsterdam, que me parece muy cosmopolita, con mucho arte y con una arquitectura muy bonita.

¿Alguna anécdota durante un viaje?

Cuando tenía 17 años viajé sola a Argentina y cuando estaba haciendo escala en Madrid, sobre la una de la madrugada, fui a coger el avión a Buenos Aires cuando me dicen que no puedo pasar porque mi pasaporte está caducado. Me puse a averiguar qué podía hacer cuando me dijeron que habían retrasado el vuelo hasta el día siguiente. Salí del aeropuerto de madrugada y me dio tiempo ir hasta la policía a renovarme el pasaporte y volver para coger el vuelo. Viví una odisea increíble, pero fue hasta divertido.