Fotos a buen recaudo

Aparte de la complejidad de la nueva terminología que conlleva la fotografía digital, su íntima relación con la informática genera algunos contras en lo que se refiere al guardado y conservación de las imágenes. Las copias de seguridad ya forman parte del chaleco de trabajo del nuevo fotógrafo.

Tino Soriano

La D2x es compatible con los desarrollos más recientes de interfaces de LAN inalámbrica de alta velocidad: IEEE802.11 g. Mediante el transmisor inalámbrico WT-2 opcional.

El estándar ‘g'' permite un ancho de banda mayor pa- ra la transferencia de grandes archivos a cortas distancias, aunque la D2x también es compatible con el WT-1 que utiliza el estándar 802.11b". (Extraído de una revista con información sobre una nueva cámara Nikon). El texto que viene a continuación todavía es más enrevesado.

Lo importante de esto es llamar la atención de hasta qué punto ha cambiado el lenguaje fotográfico con la implantación de la tecnología digital. Antes se ha- blaba de obturadores fiables o de fotómetros precisos. Ahora se resalta el buffer, se citan los protocolos FTP o se elogia la capacidad inalámbrica de una interfaz USB PTP. Y no hablemos de lo que se debe saber sobre los programas informáticos para la postproducción.

Ahora debemos entender la fotografía como una rama de la informática, lo que comporta nuevos problemas. Mi cuñado Pedro, por ejemplo, me contaba cómo instaló un disco duro complementario para guardar en él sus fotos.

Con el tiempo tuvo que formatear el disco original. Por azares propios de la informática, el ordenador formateó los dos. Perdió las imágenes de los últimos tres años. Aunque sabía que debía hacerlo, no hizo copias de seguridad. La mayoría se limita a descargar en el disco duro las imágenes para vaciar la tarjeta y continuar tomando fotos.

Es verdad que los negativos convencionales también se pueden extraviar, pero para destruirlos es preciso hacerles muchas perrerías. ¡Algunos descubrieron la fotografía artística con esta opción!

"Error irrecuperable"
Toni, un profesional que trabaja para varias revistas nacionales, descargó sus fotografías en un DVD. Las imágenes se veían bien en el monitor, pero, cuando intentó recuperarlas con Photoshop... resultó que un sector del DVD tenía el fatídico error irrecuperable y no pudo salvarlas.

Oriol, fotógrafo de naturaleza, se fue a Chile y a las islas de Pascua con un disco duro portátil y el ordenador. El segundo día de viaje, por algún problema de tensión con la red eléctrica local, se le quemó el disco duro portátil. Todavía tenía cinco semanas por delante en las que, por fortuna, no sucedió nada remarcable.

Pero, si también le hubiera fallado el ordenador, ¿cómo des- Fotos a buen recaudo cargar las tarjetas del equipo digital? La solución más inmediata, por descontado, habría sido comprar, o llevar de repuesto, un tercer disco duro. Como en muchos lugares del mundo, no siempre hay una tienda de informática a mano. Otra solución -no económica- es un buen surtido de tarjetas. Cuenta el fotógrafo naturalista Albert Masó una velada en el valle de Arán.

Un compañero del grupo había cambiado su equipo analógico por uno digital con todos sus complementos. Durante la caminata el colega se jactaba de las ventajas de su nuevo estatus, resaltando que todos iban cargados de carretes excepto él.

Y era verdad... sólo que él tenía que añadir a los objetivos, flash, etcétera, de su equipo fotográfico un cuerpo de cámara bastante más grande y pesado, tarjetas de memoria, cargador de baterías... Por la noche, mientras todos descansaban, él trabajaba vaciando tarjetas, borrando imágenes defectuosas para ahorrar espacio en el disco duro, recargando baterías...

La mañana siguiente, el fotógrafo digital -con ojeras- constató que un corte en el fluido eléctrico había impedido la carga de todas las baterías. La situación desembocó en una felicitación espontánea: "¡Qué suerte, no has tenido que cargar con unos cuantos carretes!".