Fotografía digital en blanco y negro

La fotografía de viajes tiende a asociarse con el color, sin duda influenciada por los atractivos folletos turísticos o por los vistosos matices de la mayoría de fotografías que ilustran las publicaciones de viaje. Pero, como fotógrafo, también obtendrá satisfacciones si decide explorar el mundo en blanco y negro.

" Blanco y negro o color. Con esta duda me levanto todos los días de mi vida ", comentaba el fotógrafo de viajes David Allan Harvey, un profesional admirado por su excepcional dominio del color. " Ahora me apetecería hacer un reportaje sobre Washington, pero la veo como una ciudad en blanco y negro...", aseguraba.

Eliminando el color para obtener una buena fotografía en blanco y negro se efectúa un auténtico ejercicio de abstracción, una de las herramientas más importantes con que cuenta el fotógrafo para elevar la calidad de su trabajo. Los profesionales insisten en que en el momento de la toma es preciso imaginar el aspecto que tendrá la fotografía sobre su soporte definitivo.

Este esfuerzo mental puede alterar el aspecto de una ima- gen. Un ejemplo práctico: si un profesional con experiencia percibe que la situación que tiene delante posee potencial para ser una buena portada, dejará un espacio considerable en la parte superior del encuadre para que el maquetista ubique sin problemas la cabecera de la publicación.

También procurará que alrededor del sujeto principal aparezcan zonas de colores homogéneos sobre las que situar las temáticas que se anuncian. Observe la portada de VIAJAR y comprobará el esfuerzo de abstracción que hizo el fotógrafo y el diseñador de la revista para que la imagen no pierda su atractivo y, a la vez, muestre una clara información.

De la misma manera que el color rojo se convierte por sistema en un punto de atracción y cautiva la mirada del lector, una combinación cromática deficiente desvirtúa el contenido de las imágenes.

Los colores mal aplicados desequilibran la composición. Si desea reforzar la idea de calidez acentuando la atmósfera de una habitación, por ejemplo, procure que la fotografía no tenga dominante azulada. El cerebro reaccionará extrañado porque asocia los interiores con los colores cálidos, del mismo modo que la mayoría de imágenes tecnológicas tienen una clara tendencia a los azules o a los tonos neutros.

Pura abstracción
Por eso, puesto que observamos la vida en color y reaccionamos anímicamente a su influencia, imaginar cómo será una fotografía en blanco y negro es un ejercicio de abstracción que tiene recompensa.

La ausencia de colores permite al espectador explorar el contenido, percibir a las primeras de cambio la intención del fotógrafo, bien sea porque ha jugado con la geometría de líneas y curvas en un paisaje o porque el encanto de una mirada sugerente se transmite mejor, puesto que no hay colores que le distraigan.

El fotógrafo de viajes encuentra en el blanco y negro óptimas condiciones de trabajo en situaciones ambientales que requerirían un esfuerzo considerable si fotografiara en color. Un cielo cubierto, por ejemplo, que proporciona imágenes con colores saturados y poco brillantes, es una atmósfera ideal para las fotografías en blanco y negro. En general obtendrá imágenes menos descriptivas y más evocativas.

Por último, si este otro punto de vista le dice algo, casi todos los espectadores atribuyen más el calificativo de "artístico" al blanco y negro que al color. El éxito está asegurado y los resultados son infalibles.