Llevo 20 años veraneando en Mallorca y a partir de este día es imposible bañarse sin que te pique una medusa
Si tienes pensado viajar a la isla balear en estas fechas, asegúrate de meter en la maleta un repelente de medusas.

Corría el año 2003 cuando subimos por primera vez en un transmediterráneo con destino a Palma de Mallorca. Después de toda una vida veraneando en una casa familiar en el norte de España, había surgido la oportunidad de pasar el mes de agosto en Baleares y decidimos probar. Bastaron esas semanas en un diminuto pueblo, achuchado entre la Sierra de la Tramuntana y el mar, para convencernos de establecerlo como nuestro destino vacacional por defecto.

Desde entonces, no ha habido año que nos lo hayamos saltado. Ha habido años en los que ese pueblo ha sido marco de millones de aventuras de esas que solo ocurren cuando se forma un grupo de amigos de verano; otros en los que teníamos el privilegio de pasar el mes a bordo de un barco porque ese amigo marino de nuestro padre estaba en la isla; y otros, los más, en que viajar a Sóller ha sido sinónimo de pasar unas semanas de vida lenta con vistas a la montaña.
Aunque los veranos celebrados en Mallorca han sido muy variopintos, ha habido una constante que no ha variado en los más de 20 años que llevamos visitando la isla: a partir de un día muy específico, las costas se llenan de medusas. En mi experiencia, ese día es el 15 de agosto.
Por qué aparecen medusas en Mallorca después de esta fecha
Para empezar, hay que tener en cuenta que en todas las Baleares hay una razonable riqueza de fauna y flora marina, lo cual supone una fuente de alimento constante para nuestras gelatinosas amigas. Pero, teniendo en cuenta que esto sucede durante todo el año, ¿por qué el 15 de agosto empiezan a plagarse las playas de esta criatura?
La respuesta es muy sencilla: por el calor. Muchas de nuestras abuelas nos dirán que en Madrid las cifras de temperaturas más altas se registran "de Virgen a Virgen", es decir, desde el día de la Virgen del Carmen (16 de julio) hasta el día de la Virgen de la Paloma (15 de agosto). Aunque son los capitalinos los que defienden esta norma climática no escrita, algo similar sucede en Mallorca: las temperaturas suelen subir a sus máximos ya entrado el mes de julio y no bajan hasta septiembre. Por tanto, para mediados de agosto ya hace al menos un mes que hace bastante calor, lo cual crea el caldo de cultivo perfecto para las medusas.
Por último, entra en juego el factor de las precipitaciones. En Mallorca son típicos los otoños muy lluviosos, seguidos de un invierno y una primavera con precipitaciones puntuales y un verano muy seco. Para agosto ya estamos alcanzando el momento del año que más dista de las últimas precipitaciones, y un clima seco favorece que las medusas se acerquen a la costa.

Cómo protegerse de las picaduras de medusa
Lo primero es la precaución. Si el agua no es segura para el baño porque hay una invasión demasiado numerosa, los socorristas nos informarán y deberemos respetar sus indicaciones. En caso de que el baño no esté contraindicado, pero creamos que existe la posibilidad de encontrarnos con un roce desagradable, podemos minimizar las posibilidades de lesión utilizando una crema solar repelente de medusas y, ante todo, mirar a nuestro alrededor antes de sumergirnos. Unas buenas gafas de bucear son clave para avistar las medusas desde lejos, ya que suelen verse mejor bajo el agua que desde la superficie.

Qué hacer si te pica una medusa
Cuando el daño ya está hecho, es importante mantener la calma. El remedio más seguro siempre es acercarse al puesto de los socorristas, que suelen contar con un botiquín de primeros auxilios preparado para estos casos.
Si esta no es una opción, un producto como Afterbite puede aliviar el picor en las lesiones pequeñas. Y ya sabéis lo que dicen: no hay mejor solución contra el dolor de una picadura de medusa que la orina.
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