Un estudio revela que los árboles tienen memoria, transmitiendo el conocimiento a sus hijos 

Científicos de la Universidad de Oviedo han descubierto que los árboles transmiten el conocimiento a sus nuevas generaciones, ayudándoles a sobrevivir en condiciones climáticas adversas. 

Martín Álvarez
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Foto: martinwimmer / ISTOCK

Es, sin duda, uno de los estudios más impactantes y reveladores que se hayan podido hacer jamás. Una investigación de la Universidad de Oviedo que analizó como, por debajo de la tierra, los árboles transmiten conocimiento a sus “hijos” por debajo de la tierra. 

Los investigadores hablan de una “habilidad milenaria”, y es una de las primeras en arrojar luz sobre cómo evolucionan los árboles y las plantas a través del tiempo. Este mecanismo, que se genera bajo tierra, les enseña a los árboles recién nacidos a cómo adaptarse a condiciones hostiles que ellos ya han vivido. 

Árbol
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Esta exploración de los árboles no habla solo de la transmisión de conocimiento de padres y madres a hijos, también es un lúcido descubrimiento de que los árboles también almacenan sus recuerdos y sus experiencias. O lo que es lo mismo: los árboles también tienen memoria. 

La memoria de los árboles 

La vida de un árbol está marcada, principalmente, por los fenómenos atmosféricos y naturales imprevisibles. Tempestades, incendios, olas de calor, fríos extremos o vientos violentos quedan guardados para siempre en su memoria. 

Los investigadores de la Universidad de Oviedo descubrieron esta “memoria” a partir de las células de las plantas. Tras un exhaustivo análisis de muestras revelaron que recordar estos periodos difíciles en sus vidas “les permite responder mejor cada vez que vuelven a suceder”. 

Árbol
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Este mecanismo de aprendizaje les permitiría, ahora más que nunca, adaptarse mejor a las condiciones de cambios de clima extremos. Para los investigadores esto también les permitiría adaptarse a las altas temperaturas que estamos viviendo en los últimos años... y que no dejarán de crecer si no hay un cambio radical. 

Transmisión de conocimientos a sus hijos 

Estas células, en el interior de sus troncos y sus hojas, son las que les permiten transmitir sus conocimientos y sus adaptaciones a su futura descendencia. Los investigadores hablan de una “evidencia clara que nace de las situaciones estresantes que viven a lo largo de su vida”. 

Este mecanismo tiene un nombre: splicing alternativo. El descubrimiento sostiene que se mantienen un pequeño número de genes tras un periodo de estrés. Para ellos esta es la base de la memoria de las plantas, con una transmisión a sus retoños que parte directamente de la genética. 

Árbol
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Esta transmisión de conocimiento también les permite afrontar la presencia de parásitos. Y es que si por algo son vulnerables los árboles es por no poder huir de sus amenazas, teniendo que hacerles frente de manera inmóvil. La memoria, recordar y saber cómo afrontarlas es vital para su supervivencia. 

Los investigadores concluyen que es “un ejemplo de resiliencia y adaptabilidad nunca antes visto en la naturaleza”, que narra que las plantas son más inteligentes de lo que podemos imaginar. También destacan que esta memoria de los árboles será clave para unos años venideros que no son nada optimistas para el clima. 

Y tú... ¿dejarás de ver a los árboles con los mismos ojos? Nosotros no cabemos en nuestro asombro.