Estás participando en la búsqueda de dos de las especies emblemáticas de Costa Rica –el quetzal resplandeciente y la rana de ojos rojos– que nos llevará por todo el país. Si logramos localizar a los ejemplares, entraremos en el sorteo de un vuelo de ida y vuelta a Costa Rica para dos personas. ¡Nuestra misión acaba de comenzar!

Nada más llegar a Guanacaste comprobamos que el paisaje cambia completamente. Un clima seco y un terreno compuesto por extensas llanuras diferencian a esta región del resto de Costa Rica, caracterizada por ser más montañosa y selvática. Además, el litoral está perfilado por 125 kilómetros de playas.

El paisaje desértico de Guanacaste choca con el verdor de Costa Rica

El paisaje desértico de Guanacaste choca con el verdor de Costa Rica / Unsplash / César Badilla Miranda

En el Parque Nacional Rincón de la Vieja las panorámicas cambiantes son más evidentes. Después de días rodeados de selvas húmedas, sorprende estar ahora en senderos secos abrazados por árboles retorcidos y cielos despejados.

El aroma a azufre lo impregna todo. Y es que en el espacio protegido asoman pequeñas fumarolas del suelo, principalmente presentes en la zona de Las Pailas.

Un científico local llamado Tomás acude a nuestro encuentro y nos habla sobre cómo el territorio, a pesar de ser menos verde que en el resto del país, concentra mucha vida. Él nos conduce a unas pozas burbujeantes de barro y, una vez allí, indica unos árboles de guanacaste donde descansan aves tropicales.

–Hemos descubierto poblaciones de ranas de ojos rojos en sectores concretos y poco frecuentados –explica Tomás.

No son grandes migraciones, sino desplazamientos puntuales que pueden darse perfectamente en esta zona. Más adelante empezamos a encontrar varias concentraciones de rocas con extraños símbolos grabados en ellas.

Las dunas se suceden en Guanacaste

Las dunas se suceden en Guanacaste / Unsplash / Juliana Barquero

Tomás nos habla sobre la filosofía “Pura Vida” y cómo cuidar de la naturaleza implica cuidar también de uno mismo. Y con este argumento nos recomienda:

Continuar hacia la Península de Nicoya para seguir pistas relacionadas con el clima y el océano, además de ver cómo vive una de las comunidades más longevas del planeta.

Viajar al Parque Nacional Corcovado para explorar uno de los lugares de más biodiversidad del planeta.