Equipos analógicos de ocasión

El "boom" de la fotografía digital ha hecho que muchos fotógrafos aprovechen la ocasión para comprar a buen precio un equipo analógico de segunda mano, que resulta muy adecuado para la fotografía de viajes por su autonomía. Pero, cuidado, no adquiera ninguna ganga sin tomar antes unas ciertas precauciones.

Tino Soriano

La era de la fotografía digital ofrece la posibilidad única de encontrar equipos analógicos de segunda mano a precios de ganga. No obstante, conviene revisar en profundidad y con detenimiento el producto comprado y tomar unas mínimas precauciones.

La primera impresión de una cámara resulta determinante. Golpes, rozaduras o rayas a primera vista delatan poco cuidado y dejadez de su antiguo propietario. Quizás también estarán deterioradas otras piezas menos visibles. No acepte ninguna máquina repintada o que presente retoques de coloración un tanto sospechosos. Mire el soporte de la cámara: las rayas representan el exponente más concluyente del desgaste de la carrocería. He aquí algunos consejos básicos para calibrar la fiabilidad de un equipo usado: Holguras o desplazamientos anormales de la manivela de rebobinado, así como de la palanca de arrastre, denotan un uso excesivo. Cuando manipule la palanca de arrastre examine también si avanza el contador de exposiciones. Una vez abierta la cámara, compruebe que la tapa posterior no baila y que cierra herméticamente. Las rayas en la placa que presiona la película son una prueba contundente de que una cámara ha disparado muchos carretes (salvo que hayan cambiado esa pieza). El estado del obturador también indica la buena salud de una máquina. Huellas dactila res y deformaciones de la cortinilla revelan que hubo problemas previos con ella. Con el objetivo a la máxima abertura verifique el funcionamiento del diafragma y del obturador. Ajuste las velocidades en "B" y dirija la cámara con el respaldo abierto hacia una fuente de luz. Confirme que las cortinillas cierran correctamente a diferentes velocidades y que sincronizan bien con el flash. Para ello, efectúe un disparo de prueba apuntando con el flash (separado de la cámara por un cable) al objetivo. Mientras hace estas pruebas, verifique que el disparador posee la suavidad precisa y, de paso, el funcionamiento del autodisparador. Estado del fotómetro Confirme el buen estado del fotómetro mirando por el visor. Observe si responde a la variación de luminosidad cada vez que pase su mano por delante del objetivo. Aproveche la coyuntura para pedir pilas nuevas y revise si funciona el indicador del estado de la batería. También, a través del visor, controle la buena salud de todos los diodos luminosos e inspeccione en la pantalla posibles depósitos de polvo. Revise el estado del espejo de la cámara si es réflex. Confirme si se desplaza bien y exprese su descontento si detecta arañazos, huellas o posibles pruebas de desgaste. A continuación separe el objetivo de la cámara y compruebe el estado de la bayoneta. Por descontado, no admita nunca holguras que ocasionarían problemas de enfoque. Los tornillos de sujeción deberían estar bien encajados. Acople un objetivo "pesado" para comprobar su resistencia. Bajo ningún concepto compre un objetivo con abolladuras sospechosas. Utilice un filtro y compruebe el estado de la rosca delantera. Confirme que los anillos de enfoque y del diafragma no ruedan muy suaves (prueba de un uso excesivo) y también la correcta apertura y cierre del diafragma encarando el objetivo a la luz y oprimiendo el botón de la cámara que sirve para comprobar desde el visor la profundidad de campo. Los puntos del diafragma deberían quedar bien encajados. Finalmente, verifique el autoenfoque.