Entrevista a Carlos Sainz

Ha vuelto a ganar el Dakar de coches con 55 años, después de haberlo hecho en 2010, y no descarta intentarlo de nuevo el año que viene. Se refleja la felicidad en el rostro de este madrileño, bicampeón del mundo de rallys, además de subcampeón en otras cuatro ediciones. Gran deportista, ha recorrido medio mundo pegado a un volante. 

 

Javier del Castillo
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Foto: Victoria Iglesias

Sigue recibiendo felicitaciones, mientras nos atiende en una sala grande, con las paredes tapadas por cientos de trofeos y placas. Abajo, en el aparcamiento de sus instalaciones deportivas de Las Rozas (Madrid), todas las miradas están concentradas en el espectacular Peugeot con el que ha ganado el Dakar por tierras de Argentina, Perú y Bolivia. Los coches de competición forman parte de su brillante trayectoria deportiva. Gracias a los Mundiales de rally ha conocido un montón de países y paisajes increíbles que hubiera preferido contemplar con más calma.

Imagino que echará de menos los viajes tranquilos y relajados.

Cuando viajas para competir, acumulas estrés y cansancio. Por lo tanto, la tendencia mía es no moverme demasiado. Entiendo que a mi mujer y a mis hijas les apetezca organizar algún viaje, pero tanto yo como mi hijo Carlos somos reticentes e intentamos frenar algunos de esos viajes familiares. Eso no quita para que disfrute de ellos, pues son una oportunidad para convivir con tus hijos de una manera más especial, más intensa.

¿Le gusta viajar en coche por carreteras secundarias?

Viajar en coche, con los límites de velocidad establecidos, se hace pesado. A mí me resulta incómodo. Pero, bueno, hay que respetarlo. Conducir por una autovía o autopista a la velocidad actual no es uno de los placeres que más me motiven. El coche ha dejado de ser uno de los medios de comunicación más rápidos.

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¿Le gusta más en avión?

El avión se ha complicado. El tiempo de espera en los aeropuertos se ha ampliado por culpa de los controles y registros. Ahora mismo, el AVE tiene grandes ventajas sobre el avión. Puedes llegar dos minutos antes, montarte en el tren y salir.

¿Qué Dakar le ha costado más ganar, el de este año o el de 2010 en Argentina?

Han sido distintos. El de este año ha sido más duro, con más tramos fuera de pista, con más desiertos... He acabado molido.

¿Por cuántos países ha pasado desde que compite?

No tengo ni idea. He estado en todos los continentes. Conozco menos Asia, aunque también he estado en Indonesia, Malasia, Singapur, China... Y tampoco conozco algunos países de África. Del resto, creo que he estado en casi todos.

¿Cuál es el primer viaje importante que recuerda?

Un viaje con mis padres a Roma, aunque yo era muy pequeño y lo recuerdo muy vagamente.

¿A dónde le llevaban de vacaciones de pequeño?

Durante muchos años fuimos a Mallorca. Y ahora seguimos yendo en verano con nuestros hijos a Palma.

¿Algún paisaje o algún país que le haya dejado huella?

He tenido la suerte de conocer sitios increíbles. Alguna vez he pensado: ¡qué suerte poder conocer parajes impresionantes!, sitios que no hubiera conocido de no haber pasado el rally por allí. Me gustó mucho Nueva Zelanda. Es un país muy bonito y muy peculiar. Latinoamérica también es brutal, con unos contrastes tremendos. Está poco poblada, tiene lugares salvajes y puedes pasar de la selva al desierto sin apenas darte cuenta.

¿Un sitio para volver y recordar?

Después de haber corrido el Rally Safari, me gustaría volver a Kenia en plan tranquilo, con otro espíritu a la hora de enfocar el viaje.

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¿Dónde le podremos encontrar el día que decida retirarse?

En España, seguro. No me veo viviendo en otro país que no sea España. La gente tiene que alucinar cuando viene a España. Además del carácter de los españoles, tenemos el clima, las costumbres, los horarios, la gastronomía...

¿Hay algún país envidiable o digno de envidiar?

Me da envidia sana ver los criterios de construcción en países como Inglaterra, donde todo está mucho más controlado. En España se ha respetado el entorno en algunos pueblos y ciudades, pero en otros muchos te puedes encontrar un edificio de ladrillo visto pegado a una iglesia preciosa, o casas de distintos colores, con diferentes inclinaciones de los tejados. En Baqueira y Valle de Arán, por ejemplo, eso se ha controlado. A veces en España te sientes avasallado por los carteles publicitarios, mientras que en otros países estas cosas se cuidan mucho más.

¿Cuál es su opinión sobre la masificación turística?

Entiendo que se quiera controlar la afluencia, pero sin olvidar otro tema para mí importante: el turismo de calidad. Me parece bien que la gente venga a España a disfrutar y a pasarlo bien, pero respetando las normas y a la gente que vive aquí. Hay turistas que vienen aquí pensando que pueden hacer lo que les dé la gana. Y creo que eso deberíamos pararlo.

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¿Vendemos bien lo que tenemos?

Creo que no lo vendemos mal, a juzgar por la cantidad de gente que nos visita. Pero deberíamos subir la calidad y también el nivel de la gente que nos visita.

¿Es más de playa que de montaña?

Me gustan las dos cosas. En verano la playa y en invierno la montaña para poder esquiar.

¿Qué tal se le da hacer la maleta?

Tengo experiencia y las hago rápido, pero debería dedicarle más tiempo a este cometido porque siempre se me olvida algo. Además de meter en ella la ropa adecuada, para mí es fundamental la parte del aseo.

¿Es exigente con los hoteles?

Lo más importante de un hotel es la limpieza. Y luego, lógicamente, que sea cómodo, acogedor, que todo funcione bien y que la temperatura sea adecuada. Me imagino que pido lo que pide todo el mundo. Cuando pasas tantas noches en hoteles, acabas adaptándote a las camas y a las almohadas.