Entrevista al actor Imanol Arias

El estreno de "Anacleto, agente secreto" le tiene especialmente ocupado estos días. Y también ilusionado. Antes de iniciar la promoción de la película ha disfrutado de alguna escapa a sus queridas playas de Cádiz y de un viaje con su pareja a Nueva York, una de sus ciudades preferidas. Para el gran actor, cualquier experiencia de viaje puede ser enriquecedora.

Javier del Castillo
 | 
Foto: Irene Meritxell

Su lugar de nacimiento quedó sumergido por las aguas de un pantano, pero aquel Riaño (León) de su infancia sigue a flote en su memoria. Imanol recuerda sus vacaciones de verano, entre ríos y montañas, cuando la familia ya había emigrado a Ermua (Vizcaya). El siguiente destino sería triunfar en Madrid. Los primeros sueños de actor se hicieron realidad en la capital, pero el reconocimiento profesional vino después, con películas como La muerte de Mikel, El Lute, camina o revienta, sin olvidar la popularidad añadida que le han proporcionado series como Brigada Central o la vigente Cuéntame, de la que está rodando su décimoquinta temporada. Imanol Arias, a sus 59 años, no se cansa de aprender. Ni de descubrir nuevas culturas fuera del entorno de los Alcántara.

¿Qué recuerda del Riaño de su infancia, ahora sumergido bajo las aguas de un pantano?

¡Uy, Riaño! Mis recuerdos son maravillosos: un pueblo con ríos, bosques y montañas. Los mejores veranos de niño los pasé allí, en plena naturaleza, y los recuerdo como algo imprescindible en mi vida. Disfruto cada vez que vuelvo, aunque mi casa está ahora bajo el séptimo pilar del puente de la presa.

¿Algún viaje especial en esa primera etapa de su vida?

El primer viaje que recuerdo fue uno que hicimos en familia desde Ermua a Salamanca, en los tiempos del Seat 850. Paramos a comer en el Monumento al Pastor, en Pancorbo (Burgos). Echamos un mantel al suelo y comimos lo que mi madre llevaba preparado. Ella es una gran cocinera y sus platos eran siempre exquisitos.

¿Cuál ha sido el viaje de su vida?

Mi primer viaje a Cuba. Me impresionó por la edad en la que lo hice, las condiciones y el momento en que lo viví. Estuve allí dos años rodando Cecilia, una coproducción cubano-española que marcó mi carrera como actor y que me abrió las puertas del mundo.

Un paisaje.

La playa de Bolonia.

Una ciudad.

Buenos Aires.

Un país.

España.

Una playa.

Los Roques, en Venezuela.

Avión, tren o coche.

Coche, y cada cuatro horas un paseo para estirar las piernas.

¿Prefiere la aventura o viajar en plan cómodo y relajado?

Me gusta viajar cómodo y descubrir la aventura en las vivencias de ese lugar. Cuando viajo por razones de trabajo todo está muy controlado. No hay grandes peligros, pero siempre hay aventuras y experiencias únicas que las disfruto todavía más por ser excepcionales.

Ahora que habla de viajes de trabajo, ¿le crea frustración el no disponer de tiempo para conocer algunos de esos lugares?

Aunque los rodajes son intensos, siempre encuentro un rato libre para descubrir un rincón interesante del lugar o a una persona que me enseñe un detalle clave de la cultura o idiosincrasia de la zona. Con eso me doy por satisfecho. Si me quedo con ganas de más, intento volver a ese sitio.

¿Cree que España debería parecerse a otros países?

España es única, tanto en lo bueno como en lo malo, y no debería parecerse a nadie.

¿Lo más curioso que le ha ocurrido en un viaje?

Cuando estaba rodando en Buenos Aires Mi primera boda, fuimos a cenar a un italiano en el barrio de Palermo y se acercaron a nuestra mesa un abuelo y su nieto para decirme que acababan de ver en casa una película mía, Camila, que yo había hecho hacía treinta años. El abuelo me contó que era su película preferida y que estaban hablando de ella cuando de pronto se giraron y me vieron sentado en la mesa de al lado.

¿Qué lugar se reserva para un buen retiro y por qué?

El sur de España, Cádiz. Por su luz, por la gracia de su gente y por la calidad de vida que tiene.

¿A qué lugar le gustaría viajar, de los que todavía no conoce?

Me atraen mucho Japón, Tailandia y Vietnam.

Estuvo en la India rodando una película sobre la figura de Vicente Ferrer. ¿Ve desde entonces la vida de otra manera?

La India es un país donde millones de seres humanos viven sus circunstancias vitales con unos valores que los sitúan en nuestro futuro y en lo que nos queda a nosotros por aprender. Son un ejemplo de actitud de vida.

Cuando viaja fuera de España, ¿valora más lo que tenemos?

Claro que sí. He visto mucha hambre en el mundo, miedo en las zonas afectadas por conflictos y falta de higiene, de medicinas y de cuidados sanitarios. En España tenemos las necesidades básicas bien cubiertas y la calidad de vida es mejor que la de muchos países. Yo valoro mucho la seguridad que tenemos en España. He estado en lugares donde no se puede pasear por la calle porque tienes un 80% de posibilidades de que te peguen un tiro solo para robarte un teléfono móvil o un reloj.

¿Y qué conclusiones ha sacado de su experiencia con el programa de TVE "Un país para comérselo"?

España tiene la mayor concentración de cocineros con estrellas Michelin y muchos sin michelines que lo corroboran. La calidad y variedad de productos es única. La forma de conservarlos y prepararlos, la manera de cocinarlos e incluso la presentación de los platos son superiores a los de otros lugares del mundo. Un ejemplo es el atún salvaje de almadraba. Su ancestral forma de pesca, su ronqueo y la ruta del atún son un espectáculo. Los japoneses lo han descubierto y no se lo pierden ni un solo año.

¿Qué busca en la gastronomía de un lugar?

La gastronomía te dice cómo son y cómo viven las personas. En la vida es importante viajar, comer, conocer y amar. Compartir experiencias con personas queridas es la mejor forma de vivir cualquier situación.

¿Le hubiera gustado vivir en otra época?

No. Creo que vivimos en una época privilegiada. Una época repleta de cambios bruscos y radicales, que nos han propiciado vivir situaciones muy diferentes en una única vida.

Nueva York fue el destino de su último viaje. ¿Qué le pareció? ¿Cuál será el próximo?

Nueva York despierta en ti la parte más exigente de tu personalidad, la necesidad de seguir creando y perfeccionándote. Ahora sueño con un próximo viaje a Venecia. Viajar te permite ser mucho más libre.