Entrevista a Jorge Lorenzo, campeón de Moto GP

Ha sido el primer piloto español en lograr dos mundiales en Moto GP, después de haber hecho doblete en la categoría de 250 cc. En este mallorquín de 25 años, que se subió a una moto fabricada por su padre siendo un niño y no ha dejado de correr desde entonces, resulta bastante comprensible la búsqueda de lugares tranquilos y playas solitarias. El piloto de Yamaha siente debilidad por las playas del Caribe, mientras sueña con escaparse a las islas Maldivas cuando termine el Mundial.

Javier del Castillo
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Foto: César Lucas Abreu

Aunque haya nacido en Palma de Mallorca y tenga su residencia en Barcelona, Jorge Lorenzo vuelve de vez en cuando la mirada hacia la Galicia de sus abuelos paternos y a las montañas de Porto do Son (A Coruña) en las que hacía footing con su padre. Añora la tranquilidad gallega, mientras recorre miles de kilómetros, decenas de circuitos y otros tantos países de los que apenas retiene en la memoria el trazado de las curvas, un aeropuerto y el hotel.

Después de tanto viaje, el campeón de Moto GP ha llegado a la conclusión de que España es el mejor lugar para vivir. "Tenemos ciudades preciosas, grandes zonas para pasear, un mar que todos quieren visitar, una comida increíble, un clima perfecto y una cultura que ha dado la vuelta al mundo", afirma convencido.

¿Un lugar al que viajar en moto y sin prisas?

En Mallorca se pueden hacer rutas interesantes. También tiene que ser precioso recorrer en moto el norte de España, aunque yo no lo he hecho.

Me imagino que sí habrá recorrido Galicia, la tierra de sus abuelos paternos.

Tengo buenos recuerdos de aquellos viajes a Porto do Son y Santiago de Compostela. Son dos lugares que me encantan y a los que tengo ganas de volver, para ver a mi familia y disfrutar de la comida, que es excelente. Recuerdo a los amigos de entonces, con los que me pasaba el día en la calle y jugando a la Nintendo, que acababa de salir. Hace tiempo que no voy y les he perdido la pista.

Hijo de moteros -su madre trabajaba en una empresa de mensajería y el padre, mecánico, tenía un circuito de karts en Palma de Mallorca-, una de las primeras habilidades que adquirió Lorenzo fue ir en moto. También buceaba en las piscinas de Aqua City en busca de las monedas que perdían los guiris al bajar por los toboganes.

Acostumbrado a ir tan rápido, ¿echa de menos los viajes relajados y tranquilos?

Las carreras son estresantes y encima tienes que hacer muchas entrevistas y participar en múltiples eventos. Cuando puedo, me escapo a descansar unos días. Me gusta el Caribe, por las playas y la temperatura. Este año estuve relajándome en Punta Cana. Busco, eso sí, hoteles con gimnasio para no perder la forma física. En los viajes es importante tener tiempo, olvidarte un poco del reloj y del móvil.

Si tuviera que elegir entre Barcelona, donde vive, y Mallorca, ¿con cuál se quedaría?

Mallorca siempre será Mallorca. Palma es una gran ciudad, una Barcelona en pequeño, pero con mucho ambiente durante todo el año. En Barcelona también se vive bien... Estamos hablando de dos de las mejores ciudades de España, si no las mejores.

¿Cuál es la ciudad del mundo que más le ha sorprendido?

Me impactó muchísimo Nueva York. Es algo realmente gigantesco, que no te lo imaginas por muchas películas que hayas visto de Woody Allen.

¿Un paisaje?

El mar de Mallorca, de un azul maravilloso. Las playas de Trenc son uno de los mejores paisajes que podemos ver en nuestro país. También recomiendo una escapada a la isla de Cabrera.

¿Cuál ha sido el viaje de su vida?

Han sido varios. Siempre recuerdo mi primer viaje a Brasil, con Derbi, en el año 2003, donde además quedé primero en 125 cc. Me gustó mucho otro viaje que hice con mis amigos a República Dominicana. Tailandia y Australia son también dos países increíbles.

¿Alguna anécdota divertida, en medio de tanto viaje?

En 2009, viajando en coche a Donington Park, casi no llegamos. En Inglaterra hay cuatro Donington y pasamos por tres de ellos hasta que dimos con el que tocaba. El correcto era el último. En un viaje que no dura más de una hora y media, invertimos casi todo el día. Menos mal que yo voy de copiloto, me duermo y no me entero de nada. El problema es que a mi jefe de prensa no le gusta usar el gps.

Creo que también le gustan los países asiáticos.

Me encanta Indonesia y, sobre todo, Bali, una isla con playas preciosas, aunque tampoco se quedan atrás las de Baleares. Me gusta Indonesia porque la gente es cercana y aficionada a las motos. Yamaha nos lleva una o dos veces al año, y para mí es un placer.

Después de la última carrera, ¿a dónde se piensa retirar?

A Mallorca. Por culpa de este trabajo, que para mí es una pasión, vivir en mi tierra ha sido complicado. Así que en el futuro me gustaría tener una casa en algún lugar de Mallorca para disfrutar del mar y de mi familia.

"Viajar acompañado de amigos es lo ideal"

El vigente campeón de Moto GP busca siempre la tranquilidad y la calma en vacaciones. Alejarse del ruido de las motos y disfrutar del sol y la playa: "La compañía es muy importante. Cuando vas con gente, siempre pasan anécdotas que te gusta recordar y que quedan para siempre. Si vas solo resulta más aburrido, a no ser que conozcas a gente de ese lugar. No me gusta viajar solo, aunque sí estar tranquilo. Lo que más aprecio ahora de los viajes de vacaciones es la tranquilidad".

Dentro y fuera del mundo de las motos, se considera un privilegiado embajador de las cosas buenas de España: "Yo creo que vendemos bien lo que tenemos, aunque siempre se puede mejorar. En muchas partes del mundo respetan nuestra historia, nuestros monumentos y también nuestros productos. A Mallorca vienen cada año miles y miles de turistas. En los países del norte de Europa le preguntas a la gente por el destino de sus próximas vacaciones y te dice que España. Eso significa que se ha hecho un buen trabajo durante los últimos años". Como buen mallorquín, insiste en los encantos de las Islas Baleares y muy especialmente en la magia de un enclave: las Cuevas del Drach.

Guarda alguna moto en el garaje de casa, pero procura no quitarle nunca la funda fuera de las horas de trabajo. Evita tener que viajar en moto por razones ajenas a la pura y dura competición: "Supongo que es deformación profesional. Si se trata de una herramienta de trabajo, en cuanto puedes evitarla, la evitas. Igual que me salto la dieta estricta de comidas que llevo durante toda la temporada. Cuando estoy de vacaciones siempre me permito algún caprichito por salud mental".