En las calles de Nueva York, por Mariano López

Hay 500 galerías de arte, 182 clubs de música y se puede comer cordero de Nueva Zelanda o caviar de Vladivostok.

Mariano Lopez
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Foto: V. IGLESIAS

¿Qué hay de nuevo en Nueva York? La pregunta era obligada hace una década, cuando ninguna otra ciudad del mundo disputaba a NY su condición de capital del mundo, su capacidad de creación y de influencia en las artes, los negocios, las ideas y las costumbres del resto del planeta. Ahora tiene rivales, pero sigue marcando diferencias. Y creándolas. No es para menos en una ciudad que tiene ocho millones de habitantes y 47 millones de turistas, que ofrece 500 galerías de arte y 182 clubs de música, donde conviven ciudadanos de más de 100 países de origen, se hablan 170 lenguas diferentes y se puede comer, sin salir del barrio, desde cordero de Nueva Zelanda hasta caviar de Vladivostok. ¿Qué ofrece de nuevo? Con las virtudes y defectos propios de la mirada de un turista, estas serían las últimas tendencias instaladas en las calles de Nueva York:

El té matcha. Bien cargado de antioxidantes y aminoácidos, larga vida a su consumidor. Imprescindible servirlo con la ceremonia adecuada: con una brocha de bambú y acompañado por un dulce de wagashi.

Nuevos taxis. Este mes, la ciudad ha estrenado los nuevos modelos de taxi. Puertas correderas, control independiente del aire acondicionado en la zona de los pasajeros, pantalla de vídeo con información de la ruta y puertos de carga para los teléfonos móviles de los clientes. Mantienen el color que identificaba a los primeros 65 taxis de la ciudad, en 1907: el amarillo nueva york.

Terrazas sin humo. La guerra contra el tabaco, el cerco a los fumadores, aún no ha concluido. Gran parte de los bares y restaurantes de la ciudad no permiten fumar dentro de su perímetro y la prohibición incluye la terraza. No basta con que las sillas, las mesas, se encuentren al aire libre: no tienen autorización, no están dentro de la ley.

"Braggies" y selfis. Será difícil encontrar un residente en NY alejado de su teléfono móvil. Le acompaña en cualquier lugar, todos los momentos del día, en sus selfis y en sus braggies (de to brag: alardear). Con el braggie, no solo presumes del sitio, el local o el momento. También demuestras que no estás solo, que al menos uno de tus like, el primero, no ha sido solo virtual.

Comida callejera halal. Las food trucks (furgonetas callejeras de comida) más demandadas, ahora, son las que ofrecen comida halal: carne de animales sacrificados conforme a los preceptos del Islam. La carne halal, proclaman los medios, es más sana y más nutritiva y posee menos grasas saturadas. Además, los animales -se asegura- han gozado de un mejor trato.

La vuelta al vinilo. La industria del disco parece estar renaciendo en torno a un viejo amigo, el vinilo. Suena infinitamente mejor que el cedé, ofrece más posibilidades creativas y no se puede descargar por Internet. Emergen nuevas tiendas de discos, que se han convertido en iconos de los barrios hipster.

Cada cliente, un voto. Donde antes había un camarero cada cinco mesas, ahora hay uno cada tres. Importa la opinión de cada uno de los clientes. No vaya a ser que solo uno insatisfecho incendie las redes con sus comentarios y acabe con el prestigio -y el negocio- del local. El cliente manda ahora más que nunca, gracias a su voto. Manda y apoya los comercios, industrias o instituciones que apuestan por las personas, no por las máquinas, boicot a la autofacturación.

Son cambios que están naciendo, creciendo, en la capital del mundo, la cautivadora, fascinante, maravillosa ciudad de Nueva York.

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