El libro del mes

Antonio Hernández
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Foto: Revista viajar

Es tan fácil caer en la tentación chistosa que seguro que alguien ha debido escribir que el concepto de raza no hace fortuna entre los escritores de raza. Reverte a lo más que llega en este sentido es a una atribución seguramente cierta. Según la nota editorial, "todos somos griegos" para él, pero el escritor madrileño no quiere aciertos poéticos que no le correspondan y aclara que la definición es del gran poeta Shelley, el autor de Adonais en memoria del no menos grande Keats. En la gran tripleta de románticos ingleses falta Byron, del que tampoco se olvida en sus peripecias griegas, en su periplo por las islas. Pero hablar de los griegos como de la única etnia universal querrá decir algo así como que todos los hombres venimos de Homero o el subsiguiente aluvión de sabiduría. Ya quisiéramos, y por lo pronto habría que contar con los orientales, que van por otro camino. Reverte nos enseña el que tiene que enseñarnos y que muchas veces no es perceptible a ojos comunes. Los detalles que no capta nadie, las historias y leyendas inconclusas o confusas, el matiz que hace diferente a lo común... que, por supuesto, interesa más al amador de Grecia que sus riquezas y ruinas. Reverte pone alma a ese cuerpo.