El épico viaje de "El Médico" por lejanas tierras medievales

Desde los verdes paisajes del norte de Europa hasta las ocres dunas de Marruecos, la película "El Médico" (2012) recrea la historia épica narrada en la popular obra de Noah Gordon. Castillos, pueblos alemanes de ensueño y la ciudad magrebí de Ouarzazate proporcionan sus patrimonios urbanos y naturales a esta superproducción.

B.Iznájar

Algo despistados pastaban gansos y gallinas por la tranquila aldea de Born Hagen en julio del pasado año. Según su reloj biológico, todavía el sol no calentaba lo suficiente y en torno a la fortaleza Burg Hanstein se organizaba el mismo bullicio que cuando se celebran los juegos medievales en la primera semana de agosto.

Los timoratos animales estaban en lo cierto, porque en esa ocasión quienes recreaban la vida del Medievo eran los equipos de tramoya de la producción Der Medicus (El Médico, 2012), basada en el popular libro escrito de Noah Gordon. El castillo presume de ser el mejor bastión del centro de Alemania, levantado en 1070 sobre piedra rojiza, pero la mirada del director Philipp Stölzl lo descubre como sustituto de las calles londinenses del siglo XI, por donde deambulan el niño que quiere ser médico y su maestro barbero. Desde sus elevadas torres se divisan los bosques de Turingia, las montañas Hoher Meissner y los macizos de la bella región de Eischsfeld.

En el viaje épico que narra el argumento de la película, la producción cinematográfica halla otra morada perfecta entre los muros del castillo de Querfurt, levantado sobre terrenos de la ciudad de Cross-Ford (Sajonia Anhalt), y la transforma en una sinagoga. El cauce del río Bode conduce hasta Quelindburg, un conjunto arquitectónico único e imprescindible que presta su esencia medieval como plató urbano, un escenario que se encuentra muy cerca de la Pared del Diablo, territorio de cuentos y leyendas dentro del Parque Nacional de Harz.Las supersticiones religiosas que dominaban la práctica de la medicina en la vieja Europa obligan al joven cirujano a buscar la sabiduría médica en Persia, y son los paisajes desérticos de la ciudad marroquí de Ouarzazate donde se desarrollan las batallas a caballo entre lluvias de flechas.

Una ficción que el viajero debe obviar porque desde allí parten todas las rutas hacia las maravillas del sur de Marruecos: las kasbahs del valle del Dades, el palmeral de Skoura, la garganta del Todra, la cadena montañosa del Jebel Saghro y los paisajes de ensueño que enseña la mirada desde la cúspide del puerto Tizi-n-Tazazert.