El año del 8, los Juegos y la tortuga, por Mariano López

El 8 del 8 del 2008, China exhibirá su extraordinaria transformación.

Mariano López

Hace más de cuatro mil años emergió del río Amarillo una tortuga marina gigante con cabeza de dragón, lo que se interpretó como una señal del cielo. Los campesinos que asistieron al prodigio llevaron la tortuga a los pies del emperador, quien observó que en el caparazón había nueve números, inscritos en otros tantos cuadrados y agrupados de modo que siempre sumaban quince tanto en vertical como en horizontal o diagonal. El emperador y sus sabios derivaron del estudio de los números de la tortuga una poderosa magia, que algunos llamaron "lo shu" y que se transmitió durante generaciones y generaciones. Por eso hoy se sabe que el número 1 está reservado a los dioses, el 5 a los poderosos, el 7 a los magos y el 8 es el idóneo para atraer la riqueza. El 8 de agosto del próximo año, es decir, el 8 del 8 de 2008, a las 8.08 de la tarde, darán comienzo los XXIX Juegos Olímpicos de la era moderna. No podían juntarse más ochos en una misma fecha. Así que en China nadie duda del éxito de un acontecimiento tan protegido por la numerología. Hay parejas que, para atraer esa buena fortuna, van a hacer todo lo posible por tener un hijo en agosto del 2008, que llevará, seguramente, el nombre de un estadio, un atleta o un récord. La pasión olímpica alcanza también a los nombres. Hace cincuenta años, los niños chinos se llamaban Kangmei (resistencia a Estados Unidos) o Yuanchao (apoyo a Corea del Norte). Ahora estos nombres ya no se emplean. Desde el año 2001 se sabe que hay casi cuatro mil niños en el país asiático llamados Ao Yun (olímpicos). El diario China Daily especulaba el pasado mes con la posibilidad de que las autoridades chinas convocaran a los miles de niños que se llaman Bei, Jin, Ao, Yun y Hui para componer, juntos, el mensaje "Beijin ao yun hui": Juegos Olímpicos de Beijing.

En esta primera década del siglo XXI nadie juega tan alto, tan rápido y tan fuerte como los chinos. El ex embajador español en Beijing, Eugenio Bregolat, recuerda en su libro La segunda revolución china que en el año 1990 no había teléfonos móviles ni autopistas en el gigante asiático. Tan sólo 16 años después, China era el segundo país del mundo en autopistas, por detrás de Estados Unidos, superaba los 425 millones de abonados a la telefonía móvil y sumaba más de 150 millones de usuarios de Internet. Como afi rma Bregolat, en muy pocos años China ha realizado un profundo cambio que equivale a siglos de historia europea. "El Renacimiento, la Ilustración, la Revolución Industrial y la Revolución Digital: en China todo esto se ha comprimido en sólo veinte años", escribe Eugenio Bregolat.

El 8 del 8 del 2008, China exhibirá su extraordinaria transformación, anclada en una cultura con cuatro mil años de historia y dirigida por pragmáticos caminos hacia un régimen socialista que debería repartir, fi nalmente, la riqueza. "Un mundo, un sueño", dice el lema de los próximos Juegos Olímpicos. El año que viene no hay que perderse el espectáculo del 8 del 8 del 2008. Veremos cómo es el país llamado a protagonizar el nuevo siglo y comprobaremos hasta que punto aporta fortuna la tortuga que llevaba a cuestas el misterioso sudoku. Felices fiestas. Y feliz viaje por el 2008.