¿Por qué no queremos bajarnos del avión cuando viajamos en 'business'? Nos responde… un diseñador de clase business

David Kondo, responsable del diseño de la nueva clase ejecutiva de Finnair, nos cuenta los secretos de cómo crear espacios cautivadores para que lo mejor de volar sea... el vuelo

Luis M.
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Foto: Luis Meyer

La situación recordaba a una mítica escena de Aterriza como puedas, una de las comedias más hilarantes de la historia del cine. En la película de los hermanos Zucker el avión, descontrolado después de realizar un aterrizaje forzoso, pasaba por las diferentes puertas de embarque a velocidad endemoniada. “El vuelo efectuará su salida en la puerta 13… no, puerta 14… no, puerta 15…” decía una voz por megafonía, mientras los pasajeros corrían aturullados de una a otra. 

En este caso se trataba del aeropuerto de Helsinki, en la cercana población de Vantaa. Un reducido grupo de periodistas internacionales habíamos sido invitados para conocer, de primera mano, la flamante nueva Business Class de Finnair, la principal línea aérea de Finlandia. La cita era con David Kondo, su diseñador. De cara risueña y ojos rasgados, este canadiense de ascendencia asiática, sin haber cumplido aún los 40, ya había puesto su lápiz al servicio de otras aerolíneas de prestigio e indudable poso elitista como Qatar Airways, entre otras muchas compañías. 

Finnair

La cita era en una puerta de embarque del aeropuerto de Vantaa. El avión, un imponente Airbus A350 que estrenaba la nueva cabina ‘business’ de Kondo, ya había realizado su primer vuelo: llegaba de Fráncfort y a las pocas horas reanudaría su travesía al otro lado del Atlántico

Pero en estos tiempos convulsos que vivimos, y que afectan especialmente al mundo de la aviación, es habitual que cambien las puertas de llegada y embarque. De modo que, en contra de lo esperado, el grupo de periodistas, guiados por David Kondo, tuvimos que recorrer el aeropuerto de Vantaa de puerta en puerta, de punta a punta, incluso por áreas que aún no habían sido abiertas al público, lo que ocasionó alguna situación cómica con el personal de seguridad, que no entendía muy bien la aparición repentina de desconocidos en lugares insospechados. 

Conociendo a David

Esta circunstancia, que se prolongó durante una hora, sirvió para conocer a Kondo más a fondo. El diseñador, en quien el nerviosismo por mostrarnos su obra se mezclaba con el nerviosismo por dar con la puerta donde desembarcaba el dichoso avión, mostró en todo momento una cara afable y cercana.

Nos contó, por ejemplo, que cuando se mudó a Helsinki hace un par de años se instaló en Kallio, el barrio de moda de la capital finlandesa, una zona céntrica e industrial cuyos edificios se levantaron a mediados del siglo pasado para alojar a los trabajadores que se encargaron de reconstruir la ciudad tras las Segunda Guerra Mundial. Esos edificios cementosos de apartamentos cuadriculados han sido ocupados, paulatinamente y desde comienzos de este milenio, por artistas y profesionales liberales jóvenes, lo que ha revitalizado un barrio al que muchos comparan ya con el Soho de Londres, el Williamsburg de Nueva York o (por poner un ejemplo cercano) el Malasaña de Madrid

Finnair

A Kondo le pega mucho vivir allí: “Su ambiente moderno, sus restaurantes con menús atípicos, sus tiendas de ropa en las que lo mismo encuentras una prenda carísima u otra vintage, de segunda mano y completamente única…”, cuenta el diseñador mientras con la otra mitad de su cerebro, y un teléfono móvil pegado a una oreja, intenta que su interlocutor le confirme en qué puerta desembarca el escurridizo Airbus. 

Por fin la localizamos, y nos subimos al avión recién aterrizado. Sorteando al personal de limpieza, que con profesionalidad pulcra despeja de cualquier tipo de residuo hasta el último centímetro del enorme avión, Kondo nos lleva a la parte delantera, donde está la recién estrenada clase ‘business’. Y como, por azares del destino, hemos tenido tiempo de conocerle a fondo, uno no puede evitar ver su personalidad impregnada en cada esquina. 

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El diseño, ante todo, finlandés

Aquí se respira lujo, claro está. Y desde luego, la impresión inicial es que un billete para viajar en esta zona del avión no debe ser nada barato. Pero todo esto lo logra Kondo sin estridencias, sin ornatos superfluos… O, dicho de otro modo: se ha tomado muy en serio el estilo escandinavo. 

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De modo que nos rodean colores suaves, maderas claras, luces indirectas perfectamente estudiadas para que nada fatigue nuestro cuerpo ni nuestra mente durante un vuelo, aunque se prolongue más allá de las diez horas. El estilo moderno y al mismo tiempo sobrio y funcional de su barrio, Kallio, está perfectamente trasladado al espacio que ha diseñado para Finnair. 

Pero no todo se reduce al diseño, también hay algunas virguerías técnicas. “La diferencia clave en nuestro nuevo asiento es que es un armazón fijo, un espacio fijo que nos permite más desahogo”, dice Kondo, y explica: “Con la mayoría de los asientos de clase ejecutiva, básicamente obtienes una reclinación lineal que realmente limita las posiciones en las que puedes entrar. Pero aquí concebimos nuestro nuevo asiento más como un sofá de tu casa que como un asiento de avión”. 

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Este enfoque, con una clara influencia del mejor diseño de muebles nórdicos, significa que puedes sentarte en el asiento AirLounge de docenas de maneras diferentes, todas las cuales maximizan la comodidad, ya sea para relajarse, trabajar o dormir. Y en ninguna de ellas se limita la comodidad para acceder o salir de él. 

“Hay muchas posiciones en nuestro asiento que no se pueden adoptar en otros”, dice Kondo. “Incluso las cosas simples como tumbarse o sentarse con las piernas cruzadas o sentarse en posición vertical sobre una superficie plana son bastante difíciles de hacer en un asiento tradicional de otras clases ‘business’”.

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El nuevo diseño también ofrece la máxima privacidad y comodidad, con la opción de acostarse sobre un colchón confortable como el de un hotel de calidad, y una segunda almohada para brindar apoyo lumbar al sentarse y trabajar.

Y es que Kondo ha intervenido hasta en la elección de las almohadas: “Tenemos dos, una para dormir y otra diseñada para soporte lumbar, para que puedas sentarte completamente erguido y trabajar de manera tradicional”. 

También hay una mesa que increíblemente flexible que gira y se mueve en diferentes posiciones, ya sea para apoyar el portátil, el libro de cabecera o cualquier cosa que se te ocurra, sin que nunca llegue a ser invasiva. 

Y hablando de guardar cosas: a tu alrededor hay un sinfín de huecos portaobjetos, para tener todas tus cosas justo donde las necesitas. Y todos con superficies mullidas y homologados para el despegue y el aterrizaje. “Así, una vez que te instales en tu asiento  de la clase ‘business’ y guardes tus pertenencias, estarás listo para tu viaje”, señala Kondo, y añade: “Además de la conexión a Internet a bordo, también tenemos todo tipo de energía integrada en el asiento. Disponemos de USB A y C, cargador de móvil inalámbrico y enchufe para portátil. Así que hay todo lo que necesitas para poder trabajar en tu asiento si quieres”.

Un gusto para los ojos… y el paladar

“La nueva experiencia de larga distancia de Finnair muestra lo mejor de un diseño nórdico simple. Eso es especialmente cierto en Business Class, donde nos hemos asociado con las icónicas marcas finlandesas Marimekko e Iittala”, cuenta Kondo. 

“También  Hemos actualizado nuestro menú, basado en los mejores ingredientes nórdicos y utilizando la experiencia japonesa que se encuentra en Finnair Kitchen, y lo servimos en porcelana Iittala, diseñada por Harri Koskinen”

Koskinen es uno de los principales diseñadores de Finlandia y Escandinavia, ganador del prestigioso Compasso d'Oro en 2005. En su obra encontramos desde hermosas sillas hasta un cubo de sauna convertido en objeto de culto por los entusiastas del diseño.

“Nuestras raíces nórdicas son nuestra herencia”, explica Eerika Enne, directora de Experiencia del Cliente a Bordo de Finnair. “Es visible en el diseño nórdico y la apariencia de la nueva cabina y nuestras colaboraciones con Iittala y Marimekko”.

“La gama de porcelana Iittala también ayuda a que el nuevo y espectacular menú nórdico se destaque”, dice Maarit Keränen, directora de Alimentos y Bebidas a Bordo de Finnair. “La combinación de nuestros nuevos platos de estilo bistró con las formas redondas y el maravilloso diseño de la porcelana se siente mucho más relajante. Hemos simplificado de una manera muy elegante y con clase”.

Aquí hemos venido a divertirnos

Finnair

Muchos se imaginan el típico pasajero de la clase ‘busiless’ como un ejecutivo que se pone a teclear en su ordenador desde que despega hasta que aterriza. Tal vez la denominación de esta categoría de Finnair, Business Class (no han sido muy originales, pero es clara y concisa), lleve a engaño: muchos de quienes se la pueden permitir la eligen más por el placer que por el “business”. 

El nuevo sistema de entretenimiento a bordo (IFE) cuenta con una enorme pantalla de 18 pulgadas, con las últimas películas y series para darse un atracón cinéfilo. 

“Hemos renovado toda la experiencia IFE actualizándola visualmente. Ahora es aún más intuituva y muestra además toda la información relevante sobre el viaje”, dice Kondo, y vuelve a una de sus mayores obsesiones: la iluminación. “Realmente pensamos mucho en el ambiente que estamos tratando de crear en la cabina, por eso el sistema IFE tiene una estética mucho más oscura de lo que solía ser”. El diseñador concluye: "Esto significa que no verás pantallas blancas brillantes cuando enciendas tu sistema IFE por la noche, lo que hace que la experiencia sea más relajada: justo lo que me propuse al diseñar la nueva cabina ‘business’ de Finnair".