Descubierto un nuevo supervolcán en Japón

Científicos de la universidad de Kobe han descubierto un nuevo supervolcán marino que, de entrar en erupción, causaría un desastre de dimensiones catastróficas.

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Foto: RomoloTavani / ISTOCK

En realidad este supervolcán es el Kikai, ubicado al sur de Japón, y lo que han descubierto es una enorme cúpula de lava de un volumen aproximado de 32 kilómetros cúbicos. Este volcán se formó en una supererupción hace 7.300 años y que acabó con la civilización Jomon, civilización prehistórica asentada en el sur de Japón. De entrar ahora en erupción, el volcán podría expulsar unos 42 kilómetros cúbicos de magma, creando lo que llaman un "invierno volcánico". Y es que se expulsarían tal cantidad de ceniza que cubriría el sol por completo y crearía una capa de 20 centímetros en casi todo el país nipón, donde viven más de 120 millones de personas. Estas cenizas acabarían con casi todas las formas de vida de Japón. Además, una erupción de tal calibre podría causar tsunamis que arrasarían las costas de Japón, China y América al completo.

Esto es lo que se deprende de las investigaciones realizadas por el KOBEC, siglas en inglés del Centro de Exploración Oceánica de Kobe, de la universidad de Kobe (Japón) y publicadas por el portal científico Science Daily. Estas investigaciones se han hecho a partir de la observación de la caldera en tres viajes desde 2015.

El próximo viaje será durante el mes de marzo de 2018 y en él intentarán descubrir la creación de esta cúpula magmática a través de robots submarinos y la reflexión sísmica. Además, junto a la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología de la Tierra Marina llevarán a cabo una prospección subterránea a gran escala para la obtención de imágenes del magma dentro de la corteza terrestre. Y es que se cree que este se encuentra a unos 30 kilómetros de profundidad.

En cuanto a las posibilidades de que es volcán entre en erupción, los científicos afirman que sólo existe una posibilidad de 1% de que erupcione creando una gran catástrofe en los próximos 100 años. Aunque es cierto que han registrado movimientos y cambios en el magma, sólo significa que el volcán está evolucionando y moviéndose, no que vaya a entrar en erupción.