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David Merino, vecino de un pueblo de Burgos con menos de 20 habitantes: “No hay recursos, sino colaboración de todos los vecinos. Así lo hemos hecho siempre”

Con solo dieciocho vecinos, Rezmondo logra preservar el patrimonio y la estética rural de este enclave burgalés mediante la colaboración vecinal y el cuidado constante de sus espacios comunes.

El entorno de esta villa sorprende por su belleza, pese a sumar solo 18 habitantes.

El entorno de esta villa sorprende por su belleza, pese a sumar solo 18 habitantes. / © 2009-2024 Excma. Diputación Provincial de Burgos.

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“No hay recursos, sino colaboración de todos los vecinos, y con la colaboración con poco se hacen muchas cosas. Así lo hemos hecho siempre”. A sus 76 años, David Merino, vecino de un pequeño pueblo de Burgos que no llega a los 20 habitantes, explica cómo la vida se ha abierto paso en una región olvidada que, de no ser por sus habitantes, quizá apenas se sostendría.

Rezmondo, Burgos

Rezmondo, Burgos / © 2009-2024 Excma. Diputación Provincial de Burgos

De esta manera son ellos los que, de la España vaciada, han conservado un pueblo que hoy sorprende a sus visitantes: “Se hacía un camino, se hacía un puente en el arroyo de Guadilla, se arreglaba una calle, se arreglaban los jardines... y así cada quien, limpiamos nuestras fachadas, ponemos nuestras flores y lo mantenemos”, completa, “y estamos orgullosos de que como ha llegado usted viene otra gente y nos dicen lo mismo, que es un pueblo muy bonito.”

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Sara Fernández García

Entorno y patrimonio de la villa

En el caso de Rezmondo, los máximos demográficos históricos se alzaban a mediados del siglo XX, con 250 habitantes y una economía principalmente agrícola y ganadera tradicional. Desde entonces el éxodo rural ha ido azotando la región burgalesa, acercando su población a núcleos más abastecidos, como la propia ciudad de Burgos, o sus cercanas Valladolid o Madrid.

Así, a inicios del siglo XXI rozaba los 28 habitantes, ocho menos diez años más tarde y ahora, como cuenta Merino en entrevista con @ViveTuPueblo, tan solo 18 vecinos.

Ubicado en el noroeste de la provincia, en la comarca de Odra-Pisuerga, se sitúa a escasos kilómetros de la frontera palentina, acomodado junto a las riberas del río Pisuerga y moldeado por los valles agrícolas de la estepa castellana, dominada por el cultivo de cereal.

Entre bosques de galería y vegetación de ribera, como chopos, sauces o fresnos, su entorno territorial se distingue por importantes titulaciones internacionales, situado dentro del Geoparque Mundial de la Unesco “Las Loras”, declarado en 2017, enmarcado entre calizas, cañones y relieve cárstico.

Rezmondo, Burgos

Rezmondo, Burgos / © 2009-2024 Excma. Diputación Provincial de Burgos

El origen de Rezmondo, por otra parte, se remonta al siglo X, vinculado al antiguo Convento Condal o Monasterio de Santa María. De él se entiende el patrimonio que guarda el interior del pueblo, como la Iglesia Parroquial de Santa Ana, o Santa María la Mayor —de estilo románico tardío, arcos apuntados y elegante sillería—, o la Ermita de San Roque, a las afueras de la villa, antiguo templo devocional ligado a las rogativas de la zona. Su conjunto forma parte del inventario románico rural del norte de Burgos, catalogado Bien de Interés Cultural y Entorno del Románico del Odra-Pisuerga.

Iglesia de Rezmondo, cara sur

Iglesia de Rezmondo, cara sur / wIKICOMMONS / Motta

Asimismo, la zona cuenta con una fuente medieval, con lavadero y abrevadero, un potro de herrear que recuerda la importancia de la actividad agrícola en la región, y su trazado urbano de casas de arquitectura castellana, con fachadas decoradas y una curiosa Plaza Mayor.

Rezmondo, Burgos

Rezmondo, Burgos / © 2009-2024 Excma. Diputación Provincial de Burgos.

Qué hacer y qué comer

Si hablamos de senderismo la propuesta es enriquecedora, con opciones como la Ruta de las Loras y Peña Amaya, con ascensión a la emblemática Peña Amaya (1.377 metros), antiguo castro prerromano, fortaleza visigoda y símbolo natural del Geoparque Unesco; la Ruta del Románico de Villadiego y Odra-Pisuerga, desde Rezmondo hasta Villadiego, Sasamón y modestas iglesias románicas rurales jalonadas por campos de cereal; o el paseo por el Canal de Castilla y Río Pisuerga, próximo a las obras de ingeniería hidráulica ilustrada del siglo XVIII y paseos ribereños por la margen del Pisuerga.

En la mesa destaca la tradición culinaria burgalesa y de la comarca de Odra-Pisuerga con fundamento en el cereal y productos de panadería, los asados al horno de adobe o barro con leña de encina y roble, la morcilla y quesos de Burgos o los platos de cuchara, como guisos tradicionales o la clásica sopa de ajo.