7 cosas que seguramente no sabías de Malasaña, el barrio más reivindicativo de Madrid

No hay viajero que visite Madrid y no se deje caer por uno de los barrios con más solera de la capital.

Bienvenidos a Malasaña, el barrio más reivindicativo de Madrid.
Bienvenidos a Malasaña, el barrio más reivindicativo de Madrid. / Istock / JJFarquitectos

De Madrid al cielo es una máxima que todos los viajeros que se animan a acercarse hasta la capital comprueban en cuanto ponen un pie en la ciudad. Desde el lugar de la calle Atocha donde se imprimió El Quijote hasta el Prado, una de las pinacotecas más prestigiosas del mundo, pasando por nuestro propio paseo de la fama, al estilo hollywoodiense.

Para descubrir Madrid a fondo conviene perderse entre sus barrios. Así, por ejemplo, podemos viajar al sur para descubrir Carabanchel, el barrio obrero madrileño que (ahora) goza de buena fama o el barrio de Las Letras, considerado uno de los 15 más bonitos de España.

Malasaña, uno de los barrios imprescindibles de Madrid.

Malasaña, uno de los barrios imprescindibles de Madrid.

/ Istock / kelvinjay

Hoy, en cambio, nos trasladamos a pocos pasos de la Puerta del Sol para descubrir uno de los enclaves más reivindicativos de la capital, el barrio de Malasaña. Famoso por su vida nocturna, su ambiente alternativo y su historia ligada a la contracultura, tiene mucho más que ofrecer de lo que a simple vista parece. Y, antes de visitarlo, proponemos descubrir 7 datos curiosos de un barrio que nunca deja de reivindicar su identidad y sus raíces.

El origen de su nombre: una historia de lucha social

Malasaña toma su nombre de Manuela Malasaña, la joven que se convirtió en un símbolo de la resistencia popular durante la Guerra de la Independencia en 1808. Malasaña fue detenida y ejecutada por los soldados franceses por defender su barrio y hoy, su nombre, es una constante reivindicación de la lucha por la libertad y la justicia social.

Iglesia de Nuestra Señora de Monstserrat en la calle San Bernardo.

Iglesia de Nuestra Señora de Monstserrat en la calle San Bernardo.

/ Istock / JJFarquitectos

La movida madrileña nació aquí

Si hablamos de cultura alternativa, no podemos pasar por alto la famosa movida madrileña, el movimiento que floreció en Madrid durante los años 80. Malasaña fue el epicentro de esta revolución, con bares como el Café de la Luna o El Penta que acogieron a artistas como Alaska, Nacha Pop o Héroes del Silencio. El barrio fue, sin lugar a dudas, la cuna de la música y las artes de toda una generación.

En Malasaña encontrarás comercios con un encanto único.

En Malasaña encontrarás comercios con un encanto único.

/ Istock / JJFarquitectos

Un barrio con alma ecologista

Malasaña es un lugar en el que la conciencia medioambiental está muy presente. Numerosos comercios y restaurantes promueven prácticas ecológicas y sostenibles, ofreciendo desde productos orgánicos hasta la reutilización de materiales. En los últimos años, el barrio se ha llenado de tiendas de segunda mano y mercados de productos artesanales, demostrando que la sostenibilidad forma parte de su ADN.

Un lugar donde la protesta está presente

Desde las manifestaciones por los derechos civiles hasta las más recientes reivindicaciones en favor de la igualdad de género o la justicia social, Malasaña ha sido un lugar de lucha constante. La plaza del Dos de Mayo es un escenario habitual de protestas y concentraciones, haciendo eco de su historia de resistencia y rebeldía.

Curiosidades de la plaza del Dos de Mayo

Ubicada sobre el antiguo parque de Artillería de Monteleón, en ella llaman nuestra atención su puerta principal y la estatua de Daoiz y Velarde. Este monumento fue construido en Roma en 1822, pero no se trasladó a Madrid hasta 1831. Fue exhibido en el museo del Prado durante 15 años y pasó por diferentes ubicaciones en Madrid hasta llegar a esta plaza en 1932.

Plaza del 2 de Mayo, en el madriñeo barrio de Malasaña.

Plaza del Dos de Mayo, en el madrileño barrio de Malasaña.

/ Istock / Mario Elias Munoz Valencia

Los bares y cafés como centros de creación

Malasaña ha sido un refugio para artistas y pensadores durante décadas, y sus bares y cafeterías siguen siendo hoy en día espacios de intercambio cultural. No son solo lugares donde tomar una copa, sino auténticos templos de creación, donde la música, el cine y el arte se encuentran en cada rincón. Las escritoras Emilia Pardo Bazán o Rosalía de Castro, la política Clara Campoamor o la periodista Carmen de Burgos vivieron en un barrio que, según algunas cifras, cuenta con 36.000 balcones.

Se estima que en Malasaña hay más de 36.000 balcones.

Se estima que en Malasaña hay más de 36.000 balcones.

/ Istock / Page Light Studios

Malasaña es también un museo al aire libre. Las paredes del barrio están decoradas con murales, graffitis y arte urbano que no solo cuentan historias del barrio, sino que también reivindican temas sociales y políticos. Artistas locales e internacionales se dan cita en sus calles para plasmar sus creaciones, lo que convierte a cada paseo en una experiencia única para los amantes del arte contemporáneo.

En definitiva, Malasaña es mucho más que un barrio trendy en el centro de Madrid. Es un lugar lleno de historia, de lucha y, sobre todo, de reivindicación. A lo largo de los años, ha sabido mantener viva su esencia rebelde, que puede descubrirse tanto en sus calles (llenas de vida a todas horas) como en sus más de 500 bares.

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