Cuéllar, 5 secretos para enamorarte de Reconciliare

En la provincia de Segovia, en plena comarca natural Tierra de Pinares, se encuentra la Villa de Cuéllar, una tierra castellana que destila tradición, historia y arte por todos sus rincones. Hasta el 12 de noviembre, acoge Reconciliare, un incalculable tesoro, único en el mundo, en su nueva edición de Las Edades del Hombre. Es de visita obligatoria, no te la puedes perder.

Irene González
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Foto: Irene González

Entre castillos, murallas, iglesias, capillas, conventos, palacios y quince mil hectáreas de pinares, se alza Cuéllar, una auténtica villa medieval que por los avatares de su historia, se la conoce como Villa del Mudéjar. En Cuéllar la reina María de Molina convocó las Cortes y la villa vio el enlace entre Pedro I el Cruel y Juana de Castro. Aquí se disputaron guerras fratricidas, pero también convivieron cristianos viejos y mudéjares, “los sometidos”, que dejaron la mejor representación de arte mudéjar, de gran riqueza decorativa en arcos y minaretes, frente a la sobriedad del románico de aquella época. Ahora Cuéllar acoge Reconciliare, un tesoro único en el mundo, que con cerca de cien obras, cuenta la historia de la reconciliación del hombre, desde Adán y Eva hasta nuestros días, a través del arte sacro

Reconciliare: San Andrés

Visitar Cuéllar coincidiendo con Las Edades del Hombre es una delicia. El itinerario por Reconciliare empieza en la Iglesia de San Andrés del XIII, el único templo que está fuera de las murallas de la Villa, en lo que en el medievo era el arrabal de la villa. Es llamativa por su decoración exterior en ladrillo. En sus tres fachadas exteriores y en sus tres ábsides, desborda riqueza del mudéjar, y en su portada sur y oeste, mantiene la piedra románica. Su interior muestra magnificas pinturas policromadas mudéjares. San Andrés es el punto de partida de Reconciliare, donde arranca el Antaño, el capítulo I de la muestra con 34 obras de arte que van desde el XIV hasta el XXI. Arte contemporáneo y clásico, fundamentalmente barroco, se entremezclan en San Andrés.

Irene González

San Martín

La Iglesia de San Martín, frente al castillo y dentro de los muros de la Villa, acoge el Capítulo II y el III de Reconciliare. San Martín, construida en el siglo XII es el más bello ejemplo de recuperación del estilo mudéjar, donde se puede contemplar el trabajo de ladrillo en estado puro. En 1931 fue declarada Monumento Artístico Nacional y desde luego es una de las mejores muestras de la arquitectura de Cuéllar. Acoge 40 joyas de arte sacro de la muestra de Las Edades del Hombre. Además, alberga el Centro de Interpretación del Arte Mudéjar, una forma magnífica de entender la sociedad medieval a través de la música, la cultura, la arquitectura y la religión. Muestra trabajos de grandes artistas como la Virgen de la Esperanza de Juan de Juni del XVI, o el Cristo contemporáneo de Julio López del  XXI.

San Esteban

La Fundación eligió Cuellar inspirada en las bulas halladas en la Iglesia San Esteban. Durante la restauración de las yeserías mudéjares que adornan los sepulcros del presbiterio de la Iglesia, se descubrieron 47 bulas de indulgencia, de entre 1 484 y 1 535, y un libro de Horas que pertenecían a Doña Isabel de Zuazo,  con las que buscaba el perdón de los pecados. Estas bulas, impresas en castellano, pueden suponer el inicio de la imprenta en nuestro país. San Esteban, del siglo XII, era la iglesia de los hijosdalgo y en ella se conservaba el archivo de la “Cofradía de la Cruz”. Posee una magnífica Capilla Mayor y un ábside considerado como la cumbre del mudéjar. En el exterior del templo hay una interesante necrópolis medieval. San Esteban es el tercer escenario de Reconciliare y alberga el Capítulo IV y último del gran tesoro de la exposición. Además de "La Oración en el Huerto" del Greco del XVI, y una impactante fotografía tomada al Papa Francisco durante su visita a Auschwitz, guarda el Sepulcro de un caballero del linaje de Rojas del XIV, entre otras valiosas obras.

Irene González

Castillo del Duque de Alburquerque

Es uno de los castillos más bellos y mejor conservados de España. Se alza sobre una pequeña colina en una superficie de más de un kilómetro cuadrado para proteger el enclave más antiguo de la Villa. Aunque no se sabe la fecha de su construcción, existen documentos que prueban que en el XII ya existía. Tiene un patio de columnas que sostienen una doble galería al que se abren los diferentes salones decorados con artísticas techumbres, artesonados de estuco y vigas talladas. Su encanto le ha valido para ser nombrado Monumento Artístico Nacional y las vidas de sus moradores le hacen especial. Enrique IV, el hermano de Isabel La Católica se lo cedió a su valido Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque, del que se decía era el padre biológico de la hija del rey, por lo que se la apodó La Beltraneja. En el XVI pasó a ser residencia palaciega y muchos personajes ilustres, como la reina María de Molina, Pedro I El Cruel, Enrique IV o el escritor José de Espronceda se han alojado en él. Ha sido cárcel, hospital para tuberculosos y hoy es instituto de enseñanza secundaria.

Un paseo por el medievo

Las medievales vías de Cuéllar son una delicia para el paseo. En la Plaza Mayor de Cuellar está la Cárcel Vieja de principios del XVI, con un hermoso patio gótico-renacentista dedicado a Isabel La Católica y que hoy es el Ayuntamiento. No hay que perderse Las Tenerías, las mejor conservadas de Castilla y León, importantes porque el curtido de pieles tuvo una época dorada entre el XVII y XVIII. La riqueza arquitectónica se cuela por todos los rincones. Imprescindible es el Palacio de Pedro I el Cruel, donde el monarca celebró su banquete de bodas con Juana de Castro, a la que abandonó al día siguiente de los esponsales. Interesante, por su parte, son el Palacio de de Santa Cruz del siglo XVII, la Casa de los Daza y la Casa de los Rojas. También hay que detenerse en la Capilla de La Magdalena, de estilo gótico y del siglo XV, que formó parte del hospital que tiene adosado, así como los cinco conventos diseminados por la Villa.