Cuba quiere desarrollar campos de golf con villas de propiedad privada

El gobierno cubano quiere desarrollar el turismo de golf en la isla caribeña. El primer paso será crear cinco complejos residenciales vinculados al golf, cuya construcción será impulsada por empresas mixtas que podrán vender casas o villas con título de propiedad privada a perpetuidad.

Mariano López
Cuba ha tomado buena nota de Vietnam, que ha construido 21 campos de golf en los últimos nueve años, y, siguiendo la senda de la república socialista vietnamita, quiere desarrollar una red de campos de golf en la isla que, conforme a los planes anunciados por Sandino Fernández, director de desarrollo del grupo extrahotelero cubano Palmares, durante la reciente edición de la Feria Internacional de Turismo de Cuba, Fitcuba, estaría formada, en una primera etapa, por cinco campos situados en los cinco puntos de mayor potencial turístico de la isla: La Habana, Varadero, Holguín, el área entre Cienfuegos y Trinidad y la Cayería del Norte, en torno a Ciego de Ávila. La inversión en el campo de golf de La Habana, estimada en seis millones y medio de euros con los que se reformaría y ampliaría el campo de nueve hoyos que ahora existe a ocho kilómetros de la capital, sería aportada, en su integridad, por el gobierno cubano. La inversión en el resto de los campos previstos, cuatro de nueva creación y la reforma del existente en Varadero, el primer campo de golf que fue creado en la isla caribeña después de la revolución, requeriría capital extranjero. La fórmula legal prevista para este desarrollo, y previsiblemente para el de las futuras marinas, se basa en una expresa reforma establecida por el gobierno de Raúl Castro en los artículos del Código Civil que regulan el derecho de superficie. La reforma amplía la posibilidad legal de concesión del derecho a edificar sobre terrenos de propiedad estatal a 99 años (antes el máximo era 50 años), permite la venta a particulares de viviendas en esos terrenos y concede un derecho de superficie perpetuo a los compradores de esas viviendas o apartamentos turísticos. Los compradores podrán transmitir su propiedad libremente por herencia, así como venderla o arrendarla, en este caso a través de la empresa mixta de inversión responsable del desarrollo. Las empresas mixtas estarán constituidas por una entidad cubana, que aportará como capital social los derechos de superficie sobre los terrenos, y un inversor extranjero.En el diseño de los campos ya está trabajando la empresa mexicana Pizá Arquitectura. En el desarrollo de los complejos deportivos y las villas, y en la captación de capital ya hay varias empresas interesadas, según Sandino Fernández, quien citó, entre otras, a las compañías españolas GPM, HGI, Capital Group y Aedifica.