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Cruzar el mapa con Amarna Miller: “Es muy fácil asombrarse cuando estás alejado de tu cultura”

Hablamos con Amarna Miller de su nuevo libro Más Allá del Mapa, un ensayo sobre el viaje como comportamiento social donde la autora, antropóloga, guía y licenciada en Bellas Artes, hace de sus vivencias la excusa perfecta para desgranar, en esencia, por qué hacemos lo que hacemos.

Cruzar el mapa con Amarna Miller: “Es muy fácil asombrarse cuando estás muy alejado de tu cultura”

Cruzar el mapa con Amarna Miller: “Es muy fácil asombrarse cuando estás muy alejado de tu cultura” / Istock

No hace mucho que ha regresado de su última expedición -una incursión en equipo a la Amazonía colombiana-, y aunque ahora está sentada en una sala de terciopelo y espejos, el hábitat natural de Amarna Miller, antropóloga, activista, viajera y divulgadora, entre muchos otros, respira por los cuatro costados, un entorno cambiante en el que, entre idas y venidas, ha gestado la publicación de su último libro. 

Envuelto en un despliegue de filosofía y experiencia, Más allá del mapa: Un relato sobre el arte de viajar propone un ensayo en torno al ejercicio del viaje, un acto social inevitable que la autora estudia en primera persona. 

Una garganta profunda. Un oasis de agua en el corazón del desierto. Y ahí un grupo de nómadas se acerca a que sus camellos beban

Sobre la Guelta d'Archei

“Entonces tú lo ves desde arriba, también lo puedes ver desde abajo, pero mi imagen es desde arriba”, explica nerviosa y brillante, “y ves a todas esas manadas de camellos acercarse al agua a beber, las paredes de roca, la arena... ¡Me emociono de acordarme!”, se ríe con los ojos clavados en otra parte

Su imagen de paraíso dista en algunos casos de playas cristalinas y la fina arena blanca, y aunque comparten palmeras, sueña con el corazón de África, la bastedad de la región de Chad o la consecución de sabana que domina Sudán del Sur. 

Pero el margen evasivo que promueve la aventura no rema siempre a favor, y en su caso, con una colección de viajes difícil de recordar, el ejercicio de la rutina puede volverse revolucionario. 

“Me encanta volver a Madrid. Los viajes tienen cosas increíbles y lo amo, pero es imposible seguir una rutina, llevar a cabo grandes proyectos”, -comenta, pensando en la publicación de su libro, un máster recién graduado y el curso de safari que hizo, todo, simultáneamente. 

“Tener que cuadrarlo cuando te tienes que levantar a las 6 de la mañana para coger un barco sin saber a qué hora te vas a acostar, o a qué hora te vas a levantar, se hace a veces pesado”. 

Pero el libro está en la mesa y todo parece más fácil una vez se ha terminado por lo que la conversación sobre este, ahora materializado, empieza a puerta cerrada desde el título de su obra. 

¿Qué crees que hace que el viajero quiera ir más allá del mapa?

Creo que es una perspectiva. Muchas veces cuando hablamos de los viajes parece que hay que desplazarse, pero yo reivindico el viajero que no tiene por qué moverse, no como una condición imprescindible, con unas “gafitas" puestas, un prisma que le hace comprender las cosas, la grandiosidad en los detalles cotidianos. 

Es muy fácil asombrarse cuando estás en un sitio muy alejado de tu cultura, pero le veo mucho valor a asombrarse yendo a una cafetería. Creo que ese ‘más allá del mapa’ aplica a ambos casos, al que está en un lugar remoto, pero también a quien decide convertir su día a día en algo más especial. 

La falta de expectativas

En su caso el primer gran choque sucede a los diecinueve años cuando, en un viaje a Estados Unidos, descubre que aquel país es mucho más que un set de rodaje. 

Gran Fuente Prismática, Yellowstone

Gran Fuente Prismática, Yellowstone / Istock

“Me imaginaba un sitio muy masificado, muy urbano, y en cuanto te sales de las grandes ciudades realmente es un paraíso natural”, considera. “Hay muy poca población en comparación con la cantidad de territorio que tienen”. 

Y en efecto son más de sesenta los parques nacionales que suman los cincuenta estados que lo constituyen el país, con renombres como Yellowstone, el Gran Cañón, Yosemite, las Great Smoky Mountains o las Montañas Rocosas de Colorado. 

"Hoy en día, incluso aunque no quieras buscar información sobre un lugar, esa información acaba llegando a ti (...) hay algo muy mágico en no saber nada, como ir al cine sin verte el tráiler"

Entonces, sin saberlo, seguía el consejo que ahora devuelve de cara a enfrentar un viaje: la falta de expectativas.  

"Hoy en día, incluso aunque no quieras buscar información sobre un lugar, esa información acaba llegando a ti. Y hay algo bonito en ello, a mí me encanta aprender de los destinos antes de llegar”, asegura, “pero hay algo muy mágico en no saber nada, como ir al cine sin verte el tráiler", asegura.

Manada de  Ankole-Watusi

Manada de Ankole-Watusi / Istock

Ejemplo de ello, y sus grandes favoritos, son los desconocidos de África, países que califica con ‘poca producción cultural’ en los que, como un ‘rara avis’ de la era moderna, encuentras un “vacío de expectativas, en un mundo donde todo está mediatizado”.

Es el caso de Sudán del Sur, con tradiciones milenarias y una diversidad étnica a nivel antropológico que recorre desde las comunidades Mundari, conocida por su ganadería de Ankole-Watusi, (vacas de cuernos gigantes); hasta los Toposa, con intrincadas escarificaciones; los Larim o los Lotuko, de la zona montañosa de Boya. Una región que, además, ostenta el mérito de tener el humedal más grande de África, y uno de los tropicales más extensos del mundo.

Campamento de ganado de la tribu Mundari

Campamento de ganado de la tribu Mundari / Diego Delso, delso.photo, License CC BY-SA

En Chad, por el contrario, el recuerdo es más concreto: “Llegar a la región de Ennedi y ver la vastedad de un desierto inmenso con pinturas rupestres, arcos naturales hechos de piedra y moldeados por la erosión del viento y del agua”, una imagen con nombre y apellidos que responde al Gelta d'Archei, una de las regiones más remotas del planeta considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco que define como “un oasis de agua en el corazón del desierto".

Guelta d'Arche, macizo de Ennedi, Sahara, Chad

Guelta d'Arche, macizo de Ennedi, Sahara, Chad / Istock

Más allá de la anécdota

De manera ilustrativa y como puente experiencial entre autor y audiencia, Amarna utiliza en el libro sus propias vivencias como sustento de tesis, algo que unido a su peculiar elección de destinos lleva, de manera casi inevitable, a historias que bordean lo inverosímil.

"Era una avioneta absolutamente diminuta y caímos durante unos cuantos segundos. Estábamos tan asustados que ni siquiera gritamos”

"En el último viaje por el Amazonas caímos en una de estas ‘bolsas de aire’”, cuenta -a toro pasado- entusiasmada, refiriéndose al fenómeno de los ríos voladores, liberaciones de vapor de la selva que, empujadas por los vientos alisios se convierten en flujos masivos que se “desplazan” a unos dos kilómetros sobre el suelo.

"Era una avioneta absolutamente diminuta y caímos durante unos cuantos segundos. Estábamos tan asustados que ni siquiera gritamos”, explica agarrada al borde de la mesa, “cuando la avioneta volvió a coger carrerilla, fue como una respiración casi a coro”.

La Amazonía Colombiana

La Amazonía Colombiana / Istock

Pese al miedo crónico a la aventura que relata en sus primeros capítulos Miller, ahora recuperada, salta de historia en historia explicando la utilidad de las alfombrillas del coche para salir de las arenas movedizas australianas, o la complicación de aprender la lengua Mentawai, original de la comunidad indonesia homónima de cazadores-recolectores, para llegar a la conclusión de que “simplemente están asados de calor y queriendo pitis”.

En cualquier caso, su conclusión es sencilla: sea cual sea el destino o el motivo de tu viaje, la magia está en cómo lo enfoques, por supuesto, según tus preferencias.

En su caso, es la antropología, los rituales, las ceremonias y el comportamiento social, e invita a evitar en cualquier caso los viajes por inercia: “Ir de vacaciones a un sitio porque es lo que hay que hacer o porque todo el mundo ha ido”, en un ejercicio en el que el propósito debería nacer de la curiosidad personal.

“El viaje es muy nicho”, sentencia, y en cada viajero hay un mundo.