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Las costumbres que más molestan a los turistas que nos visitan

España es uno de los destinos más populares entre los turistas por su clima, comida y buen ambiente, pero algunos extranjeros no pueden evitar fijarse en detalles que, aunque puedan ser de lo más normales para nosotros, no pueden llegar a entender.

Nustras tradiciones, normalmente celebradas, no son aceptadas por algunos extranjeros

Nustras tradiciones, normalmente celebradas, no son aceptadas por algunos extranjeros / Istock / fcafotodigital

«Spain is different!», fue el eslogan que cambió el turismo en la década de los sesenta en nuestro país. Entonces considerado un país subdesarrollado, esta campaña impuesta por el ministerio de Manuel Fraga que daba la vuelta a la tortilla, convirtiendo la mala fama española en un atractivo turístico, un lugar donde podías "liberarte" de los convencionalismos de tu tierra y actuar como quisieses en una tierra sin ley.

Con el paso del tiempo, España se ha convertido en uno de los mejores destinos turísticos del mundo, esta vez por su enorme oferta de ocio, una enorme variedad de paisajes diferentes y cultura atraparte que llega a obsesionar a más de uno. Sin embargo, las secuelas que dejó esa mala fama se ven reflejadas en los clichés que muchos visitantes relacionan con la cultura y carácter español.

Costumbres incomprensibles

La primera de ellas ha dejado de ser tan extendida, pese a que se entienda como perfectamente normal, y son muchos los que la practican ocasionalmente. Aun así, algunos foráneos no pueden entender la tradición de echarse la siesta después de comer, pues la consideran una pérdida de tiempo. Sí que hay que decir, que los recientes estudios que defienden una siesta corta al mediodía como beneficiosa han desmitificado que se trate de una práctica de vagos y cada vez más gente la está volviendo a implementar en su rutina.

La siesta puede ser una práctica saludable

La siesta puede ser una práctica saludable / Istock / JABilton

Otra actividad que nos encantan, pero que desde fuera no se puede entender es la costumbre de la sobremesa. Aunque no a diario, nos gusta celebrar las reuniones con aquellos a los que queremos, alargando el final de la comida para bromear, discutir o, sencillamente, hablar de nuestras vidas. Para muchos extranjeros, acostumbrados a perder el menor tiempo posible sentados comiendo, esta tradición es inconcebible.

Pero la que tiene más papeletas como la costumbre más odiada es nuestra percepción del tiempo. Los españoles -y esto es duro de admitir- no somos los más puntuales de entre los europeos y normalmente cuando proponemos una hora para hacer un plan lo consideramos un punto de referencia para organizarnos y no como una obligación. Además, los horarios de las comidas y las cenas, así como la costumbre de trasnochar demasiado a la hora para salir de fiesta, es algo que choca demasiado con la gente de fuera.

El problema con los clichés

En ocasiones el choque cultural se traduce a una reafirmación de estereotipos que poco o nada tiene que ver con la realidad. Aunque desde fuera se nos pueda considerar taurinos, aunque del 2012 al 2012, según los datos proporcionados por el portal Statista, las fiestas taurinas han sufrido un descenso del 40% y una buena parte de la población se posiciona en contra de la tauromaquia.

La tauromaquia, aunque siga siendo popular, esta decallendo consideráblemente

La tauromaquia, aunque siga siendo popular, esta decallendo consideráblemente / Istock / Syldavia

Pero sin duda uno de los más dañinos es la noción de que los españoles somos poco trabajadores, lo cual es completamente falso. Sin llegar a ser los que más horas trabajamos, unos datos de la agencia Eurostat recogidos por El Confidencial, muestra como España está por encima de la media europea respecto a horas trabajadas a la semana, con 37,7 horas trabajadas a la semana en el año 2022. Se trata de una percepción irreal del país, quizás por qué el eco de ese eslogan «Spain is different!», nos seguirá persiguiendo durante algún tiempo.