Cómo alquilar de todo en Internet o la llamada "economía colaborativa"

Se llama "economía colaborativa", se basa en la confianza mutua y consiste en alquilar casi de todo (casas, coches, bicis, barcos, tablas de surf...), sin intermediarios. Y de todas las opciones posibles, la web Airbnb se lleva el premio gordo, con once millones de huéspedes en 34.000 ciudades de 192 países.

Noelia Sastre

El líder mundial de alquileres vacacionales ofrece más de 600.000 anuncios en todo el mundo. Y aunque a Airbnb le están creciendo los enanos, con el sector hotelero y las leyes en contra, esta web fundada en San Francisco en 2008 sigue siendo el ejemplo más notable de cómo funciona la economía colaborativa. La clave de esta nueva tendencia mundial es alquilar de todo (casas, camas, coches, cortadoras de césped...), sin intermediarios y por Internet.

La tecnología ha reducido los costes y ha tejido un mercado global en línea entre particulares que funciona como un reloj. Nunca fue tan fácil ir de vacaciones a casa de un desconocido o alquilar la tuya para ganar un dinero extra. Webs como Airbnb, RelayRides o SnapGoods ponen en contacto a anfitriones y viajeros, los smartphones con GPS permiten ver dónde está el coche de alquiler más cercano y los sistemas de pago on line se encargan de las facturas.

Ahora cualquiera puede hacer las veces de compañía de alquiler de coches, hotel boutique o servicio de taxi gracias a los sharing sites. Habitaciones y coches son los ejemplos más habituales, pero también se alquilan tierras en Australia o lavadoras en Francia a través de este particular mercado que, según Rachel Botsman, autora del libro Lo mío es tuyo, tiene un valor de 26.000 millones de dólares. "La moneda de la economía colaborativa es la confianza", afirmó Botsman en la conferencia TED. Si confían y lo usan, todos ganan: los anfitriones de Airbnb en San Francisco que alquilan sus casas 58 noches al año se llevan 6.700 euros, y quienes rentan sus coches con RelayRides consiguen unos 182 euros al mes. A cambio, los viajeros suelen pagar menos.

Un mercado sin regular

Jeroen Merchiers, director general de Airbnb para España y Portugal, explica a VIAJAR que nuestro país es el tercer destino más importante para la compañía, después de Estados Unidos y Francia, con más de 50.000 espacios registrados desde 2010: "El número de huéspedes en España se triplicó en 2013, y Barcelona es el cuarto destino mundial después de Nueva York, París y Londres". Por eso decidieron abrir sus oficinas en la capital catalana en 2012. El nuestro es sobre todo un país de anfitriones, de gente que alquila casas enteras, habitaciones, barcos, un castillo modernista en Barcelona o un faro cerca de Valencia. Respecto a los viajeros, "el 40 por ciento de los españoles que utiliza la web se queda en el país". Para Merchiers, su éxito se basa en que "la gente demanda un turismo más personal, basado en las experiencias y el contacto con la población local. Lo más importante para nosotros son las relaciones que se generan entre anfitriones y turistas, que a veces acaban en amistad ¡e incluso en boda!". Airbnb está cambiando la forma de viajar: "Los alojamientos tradicionales ofrecen un servicio estandarizado, mientras que el nuestro depende en un 50 por ciento de la autenticidad del alojamiento, y en otro 50 por ciento de la experiencia personalizada que brindan los anfitriones".

Pero detrás de toda esta red de economía colaborativa surge un problema: la falta de regulación. ¿Tendrán que pagar los anfitriones los mismos impuestos que los hoteles? El ayuntamiento de Ámsterdam utiliza el listado de Airbnb para localizar alojamientos sin licencia, y en algunas ciudades de Estados Unidos las compañías tradicionales de taxis han conseguido vetar este tipo de servicios por Internet. Ahora la gran pregunta es... ¿Se conseguirá regularizar en lugar de prohibir?

Las webs de moda

Airbnb.es
Con ofertas para todos los gustos y bolsillos, aquí se puede alquilar cualquier tipo de espacio que esté libre: habitaciones, pisos, lofts para 5 personas por menos de 150 euros diarios, castillos, casas-globo, aviones, casas en un árbol y hasta islas privadas.

Luxury.homeaway.com
Pertenece a HomeAway y es la alternativa de lujo a Airbnb. Una colección de más de 800 villas, mansiones, castillos e islas privadas en 40 países. Las propiedades suelen ofrecer enormes cocinas, salas de proyecciones, cavas de vino, helipuerto, yates y establos.

RelayRides.com
Venden "la revolución en la movilidad". Un mercado on line donde la gente ofrece su coche en alquiler, y quienes lo necesitan alquilan autos por días, semanas o meses. A su fundador, Shelby Clark, se le ocurrió la idea un día de nieve que pedaleaba por Boston y se le hacía muy complicado llegar a casa. La web nació en junio de 2010 y opera en casi todas las ciudades de Estados Unidos, excepto Nueva York.

SnapGoods
Un site para prestar o tomar prestadas cosas que tenemos en casa: desde instrumentos musicales hasta utensilios de cocina o cámaras de fotos.

DogVacay
Los dueños pueden dejar a sus perros en casa de un anfitrión para que los cuiden mientras están de viaje. Resulta más barato que un hotel para mascotas y, según la compañía, es más cómodo y satisfactorio para los animales y para sus dueños.

TaskRabbit
Un mercado on line para contratar a gente que hace todo tipo de trabajos y tareas, tanto en casa como en la oficina. Fundado en 2008, tiene 4.000 "taskrabbits" en Estados Unidos.

Hoteles en pie de guerra

A Airbnb se lo están poniendo difícil. Nueva York ha prohibido arrendar habitaciones por menos de 29 días, la actividad habitual de Airbnb. En Quebec tramitan una ley para poner coto al alquiler de estancia corta. Y en Barcelona, el gremio de hoteles denuncia "para jugar todos en las mismas condiciones". Mientras tanto, la web recuerda a los anfitriones que deben declarar los ingresos y se defiende con cifras. "En Barcelona, Airbnb generó 128 millones de euros en 2013". Según Airbnb, "las leyes son antiguas", y resume así su potencial: "Marriott tendrá 30.000 habitaciones más este año. Nosotros lo hacemos en dos semanas".