"Combustión", acción y velocidad extrema en el estuario del Tajo

Coproducida por Zeta Cinema y Antena 3 Films, la película "Combustión" utiliza la capital portuguesa para colocar en el bello estuario del Tajo una espectacular escena de coches superdeportivos compitiendo en una carrera ilegal. Desde allí, las múltiples bellezas lisboetas se cuelan por la cámara y se convierten en destinos de viaje.

B. Iznájar

Al abrigo natural delpuerto de Lisboa (Portugal) acudió el director Daniel Calparsoro un fin de semana del pasado otoño. Es el mismo refugio de amarre de los grandes barcos que transportan medio millón de visitantes cada año en los cruceros. En la orilla sur del estuario en que el río Tajo abraza el Océano Atlántico, la terminal de carga se transforma en una pista de carreras ilegales de lujosos coches tuneados, con Adriana Ugarte como jueza de salida, uno de los lados del triángulo amoroso del thriller español Combustión.

Cuando la cámara rueda la exhibición automovilística entre contenedores, grúas y bloques de hormigón portuarios, el puente colgante más largo de Europa, Vasco de Gama, se cuela en el plano panorámico e hinca su aguda figura en el paisaje del parque natural del estuario del Tajo, bajo la mirada de la gigantesca estatua del Cristo con los brazos abiertos en el Alto de Pragal Almada, muy cerca del viejo Puente 25 de Abril.

Mientras los superdeportivos ponen al límite la astucia al volante de Álex González y Alberto Ammann, al amparo de la brisa de la costa lisboeta, esos aires humedecen los edificios porticados de la imponente Plaza del Comercio, vetusta puerta de la capital lusa y hábitat del Arco Triunfal, donde comienza la rua Augusta, que es la calle más emblemática delbarrio de La Baixa.

La noche embosca al equipo de rodaje. Se va a filmar la escena más importante de la película. En la dársena, los destellos de los faros que alumbran el asfalto, donde dos gladiadores de la velocidad se juegan la vida, compiten con las luces del castillo de San Jorge. Lo destacan como el monumento más alto de Lisboa, en los barrios de Castelo y Alfama, cuna del fado y hogar de pescadores, cuyas hermosas calles constituyen la más pura esencia lisboeta, aproximadas al viajero por el melancólico tranvía número 28.

En Madrid, una segunda unidad de rodaje continúa aportando a la gran pantalla la violenta escena de un atraco. La conocida como Milla de Oro, arteria comercial por excelencia, ofrece un paseo por la gran pasarela de moda y glamour que distingue al barrio de Salamanca. En la calle Serrano se concentra el mayor número de joyerías de élite de este distrito y en una de ellas, apostada allí desde 1885, con fachada luminosa y dos aligustres que custodian la entrada entoldada, se lleva a cabo un espectacular robo, el oficio de uno de los personajes principales.