Citröen C4 Picasso

El Citroën C4 Picasso, un monovolumen de diseño innovador, sorprende también por su gran superficie acristalada, que consigue una gran luminosidad en el habitáculo y una mayor visión para el conductor. Cómodo y fácil de manejar, se defiende a la perfección en las autovías.

Motor Zeta

Pocos le pueden discutir a Citroën su carácter innovador, por no decir rompedor. Desde hace mucho tiempo sus diseños han llamado la atención por su audacia. Este es el caso del C4 Picasso, un monovolumen que sorprende por su gran superficie acristalada, que le aporta ligereza y una mayor visión al conductor.

El modelo sobresale también por un salpicadero donde toda la información se encuentra en varias pantallas en el centro del automóvil. Con tanta competencia en el mercado, en este tipo de vehículos no era fácil fabricar algo nuevo y en Citroën lo han conseguido sin necesidad de repercutir ese esfuerzo en el precio final.

Su comportamiento en carretera es cómodo y suave y no se aprecian balanceos incómodos en las curvas, especialmente si se equipa la suspensión neumática clásica de la marca, que, además del suplemento de la comodidad, asegura que el monovolumen no se rebaje de la parte de atrás por muy cargado que vaya.

Con tres filas de asientos 2-3-2, el espacio para los pasajeros traseros sigue siendo justo para adultos, aunque resulta práctico para niños.

Capacidad de carga
Como curiosidad, las butacas se mueven como los asientos de un cine, lo que viene muy bien para acceder a las plazas traseras. Por supuesto, también se pueden abatir y esconder completamente dejando una más que notable superficie plana de carga. El cambio automático de seis marchas funciona con mucha suavidad y da la impresión de ser capaz de adaptarse a las exigencias de cada conductor. Por cierto, se puede manejar también con unas levas que lleva acopladas al volante.

Para ganar más espacio, el freno de mano es eléctrico y se conecta de forma automática al pararse el coche, mientras que se desconecta cuando arrancamos. Una desprecocupación más para el conductor.

Otra solución también novedosa es que los mandos del sistema de climatización están colocados a izquierda y derecha del salpicadero. Como en otros monovolúmenes, tiene varios huecos para dejar objetos, cajones debajo de los asientos y unas mesitas detrás de la primera y segunda fila de asientos que vienen muy bien para un tentempié o para jugar a la cartas si viene al caso. En cuanto a los materiales, se percibe calidad y no se oyen ruidos extraños de malos ajustes en el habitáculo. Con respecto a la competencia, el precio está muy bien para lo que ofrece. Y Citroën se ha estirado con el equipamieto de serie, en especial en lo referente al apartado de seguridad.