Cinco miradores para admirar Asturias desde las alturas

Atalayas privilegiadas con vistas al mar o a la montaña

Noelia Ferreiro
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Foto: Josfor / ISTOCK

Algunos se asoman a la costa; otros a picos nevados. Y en todos, por aquí y por allá, siempre el verde asturiano. Hablamos de los miradores más espectaculares de Asturias. De los puntos elevados donde el paisaje se despliega bajo los pies. No están todos, claro, pero sí algunos de los más imprescindibles:

Mirador del Fito (Colunga)

A medio camino entre Colunga y Arriondas se encuentra el Alto de la Cruz de Llames, en plena Sierra del Sueve. Un paraje abrazado por cumbres tapizadas de vegetación que forman una muralla ante el mar Cantábrico. Aquí se yergue la estructura de hormigón conocida como el Mirador del Fito, desde la que, en los días claros, no solo se divisa la inmensidad del mar sino también la majestuosidad de los Picos de Europa. Una panorámica a 597 metros de altitud que alcanza desde Gijón hasta la rasa costera de Cantabria, dejando al visitante sin aliento. 360º de espectáculo natural desde esta atalaya con forma de ovni, a la que los lugareños bautizaron como cazu por su semejanza a una taza.

Mirador del Fito | Aljndr / ISTOCK

Mirador del Naranco (Oviedo)

De panorámica menos escénica, pero no por ello menos interesante, este popular mirador se encuentra en el Monte Naranco y permite divisar Oviedo en toda su extensión (está a 20 minutos en coche de su casco histórico) con el marco de las montañas en el horizonte. Pero, además de las vistas, lo que también permite es la visita a dos de las joyas prerrománicas más importantes de la península: las iglesias de Santa María del Naranco y de San Miguel de Lillo, construidas para disfrute del rey Ramiro I y cuyo uso no queda del todo claro. Ambas conforman un tesoro, declarado Patrimonio de la Humanidad que merece la pena descubrir.

Vistas de Oviedo desde el mirador del Naranco | JJFarquitectos / ISTOCK

Mirador de San Roque (Lastres)

Nada puede ser más hermoso que perderse por la villa costera de Lastres para acabar en las alturas y contemplar su fisionomía desde otra perspectiva. En su punto más elevado, junto a la capilla de San Roque, se encuentra el mirador homónimo que permite abarcar con la vista la línea de mar y las montañas, las playas y los acantilados que dibujan la costa oriental asturiana. Pero, sobre todo, permite vislumbrar la magia de este pueblo que se desparrama por una ladera en busca del Cantábrico, con sus primorosas casitas de colores y su aire irremediablemente marinero. Una imagen deliciosa.

Vistas de Lastres desde el mirador de San Roque | Clementa Moreno / ISTOCK

Mirador de El pozo de la Oración (Picos de Europa)

Diseñado por un enamorado de esta tierra, el arquitecto Julián Delgado Úbeda, e inaugurado en 1933, es tal vez el mejor mirador para contemplar el Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu, una de las cimas más emblemáticas del alpinismo español y la gran joya de los Picos de Europa. Se encuentra en el término de Poo de Cabrales, dirección Carreña y es ideal para maravillarse con la pared vertical de la cara oeste de la cumbre.

Mirador de El Pozo de la Oración | AlbertoLoyo / ISTOCK

Miradores de Boal

Incluimos en la lista estos miradores (que son varios) del concejo de Boal, asomados a la sierra de Penouta y con vistas (una vez más) a la costa y la montaña. Está el de Penouta Costa, con 900 metros de altitud sobre el nivel del mar, desde el que es posible divisar una constelación de concejos: desde Tapia, Castropol, El Franco, Coaña, Navia y Valdés, en el borde del litoral, hasta Boal y Villayón, ocultos en el interior. También está el mirador de Penouta Interior, a 800 metros de altitud, para ver las crestas de cordales. Y el mirador del Castro de Pendia, cercano a un bonito castro. Todo un repertorio de panorámicas.

Concejo de Boal | Carmenmoran

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