¿Son estos los cinco hoteles más románticos del mundo?

De un lado al otro del mundo, imaginemos el San Valentín más romántico

Noelia Ferreiro
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Foto: Levin Iglut

Puede que la velada perfecta sea la que tiene por marco a un mar de tonalidades turquesas. Pero también hay a quien seduce más una noche fría envuelta en auroras boreales. Y quien prefiere el toque exótico de los palacios o el lujo rústico de los refugios de montañas. Para todos estos y gustos y colores, diseñamos una romántica noche de San Valentín en estos maravillosos hoteles:

Anantara Maia Seychelles Villas en la isla de Mahé (Sheychelles)

Antanara Seychelles

El amor fluye de manera apacible cuando el escenario es un exuberante paisaje de hibiscos, limoncillos y canela que dan paso a un mar esmeralda capaz de ahuyentar los malos pensamientos. Es el marco perfecto para hallar un relax que alcanzará su cénit en el spa de estilo tailandés, con tratamientos reparadores al aire libre. Todo esto aguarda a los enamorados en este hotel de Shaychelles, desde donde ver deslizarse el tiempo sin urgencias ni preocupaciones. Sus lujosas villas con interiores elegantes y piscina infinity privada son garantía de desconexión absoluta.

Taj Lake Palace en Rajastán (India)

Taj Lake Palace

La idílica imagen de este ampuloso palacio casi flotante, proyectando su reflejo sobre el lago Pichola de Udaipur, se cuela a menudo en la lista de los hoteles más románticos del planeta. Pero esta idea se hace aún más evidente cuando se recorren sus interiores: patios frescos, deliciosos jardines, estanques, mosaicos… Por si fuera poco, ofrece la posibilidad de cenar sobre las propias aguas o en una íntima terraza en lo alto de una de sus torres. Nada más que añadir a una noche así. Bueno, sí… Brocados de seda, alfombras de colores, aromas a sándalo. En definitiva, todo el hedonismo de los últimos maharajás que gobernaron los antiguos reinos indios. ¿Quién no se muere por una noche aquí?

Levin Iglut en Utsuvaara (Finlandia)

Levin Iglut

Muy diferente es pasar una velada apasionada en un entorno frío pero bajo el mágico fenómeno de las auroras boreales. Hay quien dice que al menos una vez en la vida hay que maravillarse ante este juego de cortinas multicolores que iluminan las largas noches del ártico. Si la compañía es tu media naranja y el lugar escogido este fabuloso hotel de Finlandia, el amor estará más que servido. Porque en estos lujosos iglús, colgados de la ladera de un acantilado y con vistas infinitas al valle de Levi, se siente más cerca el espectáculo a través del techo de vidrio y desde una cama motorizada que ajusta la postura ideal. Semihundidos en la nieve y todo el confort del mundo, no hay más remedio que achucharse mucho.

Nosy Saba Island Resort & Spa en Madagascar

Nosy Saba Island Resort & Spa

Es el sueño de muchos mortales: disponer de una isla privada en un escenario mágico. Un sueño que se hace realidad en este ecolodge al que se llega tras media hora en un avión también privado desde la costa de Madagascar. El destino es un lugar refrescado por una flora intacta y habitado por una fauna compuesta de lémures, tortugas marinas, dugongos, tiburones ballena y hasta 40 especies de aves. ¿Existe mayor exotismo? No, y tampoco mayor predisposición al amor. Y es que la imagen arquetípica del refugio perfecto se esconde en este vergel dibujado con playas de arena fina, aguas turquesas y naturaleza virgen.

Hotel Tierra Patagonia en Torres del Paine (Chile)

Tierra Patagonia

Romanticismo con vistas majestuosas es lo que proporciona este hotel de Chile maravillosamente mimetizado con el entorno. Un hotel custodiado por el macizo del Paine y recostado en la orilla del lago Sarmiento, que viene a confirmar cómo el amor no está reñido con la aventura. Por ello tanto sus habitaciones de exquisito diseño como su codiciado spa & wellnes conectan con la Patagonia a través de enormes cristaleras que permiten emocionarse con estos colosos de piedra y hielo que han sido catalogados como la Octava Maravilla del Mundo. Nada puede resultar más placentero que un baño de burbujas tras una dura caminata, una velada con música ante la chimenea o un sabroso desayuno en la terraza con la excepcional panorámica de este rincón místico y remoto.