Chabacano: la lengua criolla que resiste en la ciudad latina de Asia

Una lengua que fluctúa entre América, España y Asia.

Una curiosa lengua que está ligada a la costa de Zamboanga, en Filipinas.
Una curiosa lengua que está ligada a la costa de Zamboanga, en Filipinas. / Istock / Alexpunker

En el sureste de Filipinas, donde las olas del mar de Sulu acarician las costas de Zamboanga, sobrevive una lengua que es testimonio de siglos de mestizaje cultural: el chabacano. Este idioma criollo, nacido de la fusión entre el español y las lenguas locales, es una joya lingüística que, a pesar de los embates del tiempo, sigue resonando en las calles de la llamada "ciudad latina de Asia".

Islas tropicales en Zamboanga, Filipinas.

Islas tropicales en Zamboanga, Filipinas.

/ Istock / MARY GRACE VARELA

El origen del chabacano se remonta al siglo XVII, cuando la base naval española de Cavite, cercana a Manila, se convirtió en una mezcla intensa de culturas. Allí, trabajadores traídos de México, conocidos como novohispanos, convivían con filipinos y capataces españoles en la construcción de los imponentes galeones que surcaban el Pacífico, en la famosa ruta Manila-Acapulco. La necesidad de comunicarse entre sí, a pesar de la diversidad de lenguas, dio lugar a una forma simplificada de español que, con el tiempo, evolucionó en lo que hoy conocemos como chabacano.

A pesar de su riqueza histórica, el chabacano ha cargado con el estigma de ser considerado un "español roto" o "vulgar". De hecho, la propia palabra "chabacano" en español denota algo de mal gusto o de poca calidad. Sin embargo, los hablantes de esta lengua han sabido darle la vuelta a esta percepción: si dicen que el chabacano es un español simplificado, ellos contestan que el español es un chabacano complicado.

Gran Isla Santa Cruz, en Zamboanga, Filipinas.

Gran Isla Santa Cruz, en Zamboanga, Filipinas.

/ Istock / Alexpunker

Zamboanga, fundada en 1635 como una fortaleza militar española, es el último bastión del chabacano. En esta ciudad, entre el 60% y el 80% de sus habitantes, que suman cerca de un millón, utilizan el chabacano en su vida cotidiana. A lo largo de los siglos, el chabacano ha enfrentado numerosos desafíos. La influencia creciente del inglés y el tagalo, las dos lenguas oficiales de Filipinas, ha supuesto una amenaza para su supervivencia. Sin embargo, gracias al empeño de académicos, medios de comunicación y la propia comunidad, el chabacano ha logrado mantenerse vivo. 

La Universidad de Zamboanga ha desempeñado un papel crucial en este esfuerzo, promoviendo estudios e investigaciones sobre el chabacano y fomentando su uso en ámbitos académicos y culturales. El chabacano no es un simple vestigio del pasado colonial, sino una lengua viva que sigue evolucionando. En las calles de Zamboanga, es común escuchar conversaciones que mezclan chabacano con inglés y tagalo, reflejando la realidad multilingüe de Filipinas. Esta adaptabilidad es una de las claves de su supervivencia y muestra la capacidad de la lengua para integrarse en el mundo moderno sin perder su esencia.

A pesar de los desafíos, el chabacano continúa siendo un símbolo de identidad para los zamboangueños. Sus melodías lingüísticas, que combinan la cadencia española con ritmos locales, son una manifestación de la riqueza cultural de la región. 

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