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La casa que Cristiano se construyó para retirarse tiene playa privada: la finca de Cascais con una suite de 300 metros y en una de las zonas más exclusivas del país

Playa privada, campos de golf, acantilados sobre el Atlántico y un parque natural rodean la espectacular residencia donde Cristiano Ronaldo quiere instalarse cuando termine su carrera deportiva.

La casa que Cristiano se construyó para retirarse en Cascais tiene playa privada

La casa que Cristiano se construyó para retirarse en Cascais tiene playa privada / iStock / GTres

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Cristiano Ronaldo podría haberse instalado en cualquier rincón del mundo, pero el lugar elegido para levantar la casa donde quiere empezar una nueva etapa de su vida cuando abandone el fútbol profesional está en la costa portuguesa. Se trata de Quinta da Marinha, una exclusiva urbanización de Cascais que algunos medios portugueses e internacionales habían señalado incluso como posible escenario de su boda con Georgina Rodríguez, una posibilidad que la pareja nunca llegó a confirmar.

Quinta da Marinha

Quinta da Marinha / Istock

Más allá de esas especulaciones, la elección del lugar resulta fácil de entender. A apenas media hora de Lisboa, Quinta da Marinha es una lujosa zona residencial en el entorno protegido del Parque Natural de Sintra-Cascais que está rodeada de playas, pinares y acantilados. No es de extrañar que desde hace décadas atraiga a empresarios, deportistas y algunas de las grandes fortunas de Portugal.

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Adriana Fernández

La finca donde Cristiano imagina su futuro

Quinta da Marinha forma parte del municipio de Cascais y está considerada una de las urbanizaciones residenciales más exclusivas del país. Está situada directamente frente al océano Atlántico, muy cerca de la célebre Boca do Inferno, y cuenta con villas de gran tamaño, hoteles de lujo, centros ecuestres y dos de los campos de golf más prestigiosos de Portugal.

Fue aquí donde Cristiano Ronaldo decidió levantar la vivienda que numerosos medios portugueses han señalado como el lugar donde pretende instalarse una vez finalice su carrera deportiva. Y, por ello, no le falta ningún detalle. Según la información publicada por diferentes medios especializados, la propiedad, levantada sobre una amplia parcela con una superficie construida de más de 2.500 metros cuadrados, tiene todo lo que alguien pueda imaginar: piscinas con vistas al océano, zonas deportivas, cine, spa, grandes espacios abiertos, acabados de lujo, piezas exclusivas de diseño, una suite de 300 metros, garaje con capacidad para 20 coches... Se estima que su valor actual esté entre 30 y 35 millones de euros.

Una ubicación privilegiada

Uno de los grandes atractivos de Quinta da Marinha es su ubicación. En apenas unos minutos se puede pasar de una urbanización residencial a algunos de los escenarios naturales más espectaculares del país, como Boca do Inferno, un conjunto de acantilados donde el océano ha excavado profundas cavidades en la roca.

Hacia el norte comienza el Parque Natural de Sintra-Cascais, un espacio protegido con bosques, dunas, playas y acantilados a lo largo de varios kilómetros de costa. Es un lugar muy frecuentado por senderistas y ciclistas porque sus caminos ofrecen algunas de las mejores panorámicas del Atlántico.

Las famosas playas de Guincho y Cresmina, conocidas por el viento constante que atrae a surfistas y kitesurfistas de todo el mundo, completan este paisaje tan distinto al de otras zonas del litoral portugués.

Playa de Guincho, el secreto más fresco y mejor guardado de Cascais

Playa de Guincho, el secreto más fresco y mejor guardado de Cascais / Istock

Y aunque Quinta da Marinha concentra algunas de las propiedades más exclusivas de Portugal, el interés del municipio va mucho más allá del turismo de lujo. El centro histórico de Cascais no ha perdido ese ambiente de la antigua villa marinera que comenzó a transformarse a finales del siglo XIX, cuando la familia real portuguesa eligió esta localidad como residencia estival.

Tal vez la estrella del fútbol también se anime de vez en cuando a pasear por esas calles adoquinadas, las pequeñas plazas y el puerto pesquero para acabar el día en alguno de los restaurantes especializados en pescado fresco y marisco de la zona. Aunque con el tamaño de su mansión, es posible que no necesite tan siquiera salir de ahí.