Carolina Herrera

"Los viajes no tienen edad y siempre son aventura"

Cristina Palacios

Nació en Caracas, en el seno de una aristocrática familia de terratenientes. Tuvo una juventud repleta de fiestas, viajes y glamour. Empezó a diseñar a los 40 años y pronto se hizo con una célebre lista de clientas, como Jackie Kennedy o Bianca Jagger.

En 1980 se trasladó a vivir a Nueva York, "una ciudad llena de electricidad", y su moda es hoy un referente para millones de mujeres que comparten con ella el gusto por la sencillez y la elegancia. Tiene cuatro hijas y otras dos pasiones: el mar y el sol.

¿Su vida es un viaje?
He viajado desde niña y, sí, mi vida es y ha sido un constante ir y venir de aquí para allá. Los viajes de entonces eran diferentes. Recuerdo que mi abuela se marchaba en barco por períodos de tres o cuatro meses. Se iba con sus baúles, sus sábanas, con el personal de servicio y todo... Nada que ver con los rápidos viajes que se hacen ahora.

¿Qué tipo de viajera es usted?
Me gusta investigarlo todo. Doy largos paseos para conocer a fondo el lugar en el que me encuentro, visito museos, observo a las personas... No soy de las que llega al hotel y sólo sale para comer y cenar. Tengo que saber todo lo que está pasando y si viajo a sitios ya conocidos intento averiguar qué es lo que se cuece en ese momento en la ciudad. Me encanta ir a exposiciones, al teatro, a la ópera, y siempre que voy a Madrid busco la "movida".

El hecho de haber viajado tanto, ¿anula o resta la emoción al hecho de conocer nuevos lugares?
En absoluto. Aunque viaje mucho, nunca pierdo la emoción que supone sentir el cambio de un escenario, el cambio de ideas, el cambio de vida... Recuerdo que cuando íbamos a visitar a mi abuela, que vivía entre París y Madrid, siempre era una aventura por muy calmado que fuera el viaje. Recientemente estuve en la India con mi hija Carolina y me produjo una intensa emoción y conmoción visitar este país por vez primera. Los viajes siempre son aventura.

Vive en Nueva York desde hace 25 años. ¿Le tiende trampas la nostalgia y el deseo de volver a Venezuela?
Nueva York es mi casa. En Venezuela, lugar al que viajo con frecuencia, están mis raíces y mi familia, pero ya no es mi casa. Caracas es increíble, es el lugar de mi niñez, todo pasó allí. Soy venezolana y me encanta serlo, pero ahora no vivo allí. Respecto a Nueva York, no recuerdo el impacto que me causó la primera vez que fui porque era muy pequeña y cuando me mudé a vivir a esta ciudad no me costó nada adaptarme porque me era familiar. Cuando vas a otro lugar siempre quieres volver a Nueva York, y cuando regresas siempre te envuelve una electricidad que te impulsa a hacer de todo.

Además de Venezuela, también viaja con frecuencia a Europa. ¿Cómo lleva el "jet-lag"?
No me cansa viajar. No me da eso que llaman jet-lag, nunca en mi vida lo he tenido, no lo comprendo, no sé lo que es. No tengo el cambio de hora porque yo me cambio la hora dentro del avión. Cambio mi reloj y ya estoy viviendo en la hora del país al que estoy llegando. Hay mucha gente que se pregunta dónde está, qué hora es, y eso debe dar mucho cansancio. No bebo alcohol en los aviones, tomo mucha agua, duermo cuando tengo que dormir. Yo me adapto muy bien.

De esos largos paseos que da al llegar a una nueva ciudad, ¿de cuál guarda un recuerdo imborrable?
La primera vez que vi Venecia, nunca olvidaré ese momento. Llegué por mar y es impresionante encontrarte con esa ciudad misteriosa que sale del agua. Me quedé impactada. Y cada vez que voy siento la misma emoción. Roma encuentro que tiene un chic bárbaro. No sólo es una ciudad obviamente bella sino que además tiene sorpresas. De repente estás caminando por una callejuela y al atravesarla te encuentras con algo grandioso. También me encantó la India. Fue un shock. Es un lugar muy especial, los colores, las regiones, todo lo que allí ocurre...

¿No le resultó duro contemplar el paisaje humano de la India?
Sí, es muy duro ver la enorme pobreza y te hace valorar más lo que tienes. Al mismo tiempo ves los contrastes, su forma de vida, cómo se visten... Los hombres hindúes visten que es una maravilla, con chaquetas y turbantes llenos de colores.

¿Se trae de los viajes nuevas ideas para crear sus colecciones de moda?
Todo inspira mi trabajo. Lo que más, mi memoria. Me acuerdo de colores y de cosas que me han gustado. La India me inspiró muchísimo porque tiene unas tonalidades muy lindas. Aún las tengo retenidas en mi memoria.

¿El viaje tiene una edad?
Con la edad viajas con otros ojos, haces otras cosas, otras aventuras dife- rentes, pero no tiene una edad. Se disfruta de otra manera. Tengo amigos mayores que hacen viajes culturales, van a escuchar música a Salzburgo o hacen viajes gastronómicos. Lo importante es estar físicamente bien para poder disfrutar. Otras personas viajan y no se enteran de nada. En mi caso intento agarrar ideas y empaparme de vivencias allá donde esté.

¿Carolina Herrera escudriña la vestimenta de las personas que se cruza por las calles del mundo?
Observo la vestimenta como observo otras cosas. Hay lugares que vas por la calle y encuentras que todo el mundo va muy bien vestido y otros en los que tienes la impresión contraria. También depende de la estación. En verano uno va más desordenado que en invierno porque un abrigo tapa todo.

Ya que habla de estaciones, ¿cuál es su favorita para viajar?
El verano. Sus colores son los que más me inspiran. Me encanta el amarillo y debe ser por mi amor al sol.

Supongo que España no es un país que a usted le deje indiferente. Es para mí un país muy especial.
Adoro España. Madrid tiene miles de cosas que me gustan: la gente, la comida, la alegría... Barcelona es una ciudad muy creativa, Toledo es fascinante y Sevilla me huele a claveles. En general, todo tiene su encanto en España.