Carmen Gavilán, historiadora sevillana: "En las Atarazanas se resguardaban las galeras de la guerra"

La guía turística ha mostrado los constantes cambios por los que ha pasado este entorno clave de la historia de Sevilla.

La ciudad en la que se encuentran las Atarazanas en las que se resguardaban las galeras de la guerra
La ciudad en la que se encuentran las Atarazanas en las que se resguardaban las galeras de la guerra / silverjohn

Sevilla está repleta de rincones de interés patrimonial que guardan en sus siglos de tradición la historia misma de la propia ciudad. Es lo que ocurre con las Reales Atarazanas, hoy convertidas en uno de los lugares más emblemáticos y hermosos de la capital, pero que en su día llegaron a ser clave para la supervivencia bélica y comercial de todo el país.

Así lo ha explicado Carmen Gavilán, historiadora y guía turística de Sevillaque ha asegurado que esta inmensa obra gótica y mudéjar compuesta por 17 naves adosadas y cubiertas por bóvedas de arista eran en sus inicios unos astilleros.

Redacción Viajar

Fernando III y Alfonso X: el origen de los antiguos astilleros

"Nada más que llega Fernando III a la ciudad y la conquista dice: 'Estos tíos son unos cracks, que han construido la Torre del Oro, la Giralda y todo esto lo quiero yo en mi equipo para que me construyan mis buenas Atarazanas'", ha señalado la historiadora.

Sin embargo, Fernando III murió cuando se iban a inaugurar estas instalaciones, lo que ha hecho que en la lápida fundacional de las Reales Atarazanas aparezca en lugar de su nombre el de su hijo, Alfonso X 'El Sabio'.

"La lápida dice perfectamente lo que son, que son para resguardar los barcos de las fuerzas del austro, que son los musulmanes, que siguen estando en Granada, en Algeciras y al otro lado del Estrecho, así que necesitamos estar defendiéndolo a capa y espada", ha recalcado.

Reales Atarazas de Sevilla

Reales Atarazanas de Sevilla

/ Wikicommons | Anual

Galera y defensa del Estrecho: la función militar de las Atarazanas

Y para poder defender el Estrecho, eran necesario grandes barcos conocidos como galeras que, a su vez, requerían infraestructuras en las que resguardarlos, lo que propició el nacimiento de estas Atarazanas como astilleros.

Sin embargo, el mayor protagonismo del Reino de Aragón en la guerra del Mediterráneo y el Estrecho hizo que la navegación de Sevilla dejase de tener un componente bélico para pasar a ser más mercantil y dedicar su actividad al comercio con América.

Del uso bélico al comercio: Sevilla mira a América

"Tenemos un problema con las Atarazanas porque los barcos del Nuevo Mundo no caben aquí, así que van a empezar así una nueva vida", ha continuado asegurando la experta.

Fue así como estas naves dejaron de albergar barcos para destinarse a nuevos usos: "Dos naves para la Casa de la Contratación, la primera nave para la pescadería, la nave número 8, que es la más ancha, para una capilla, y, el resto de naves, se alquilan a diferentes pequeños empresarios".

Talleres, huertos y una “miniciudad” dentro de Sevilla

Así, este enclave se llenó de herrerías, cesterías, talleres y toda clase de negocios, así como huertos en aquellas naves que carecían de techo por falta de mantenimiento.

"Así que muchos de los primeros frutos que vienen de América se van a plantar aquí, en las Atarazanas", ha continuado.

De igual modo, muchos de los propietarios de estos negocios decidieron crearse su propia casa encima de sus locales, lo que acabó convirtiendo este espacio en una 'miniciudad'.

Atarazas de Sevilla

Reales Atarazanas de Sevilla

/ Wikicommons | Anual

La peste de 1649 y la decadencia de la ciudad y las Atarazanas

"Te puedes comer un tomate, comprar un pescado, ponerte a rezar o pagar tus impuestos, porque aquí también está la Real Aduana. Una fantasía de miniciudad dentro de la ciudad de Sevilla", ha recalcado.

Sin embargo, tanto esta infraestructura como la ciudad en su conjunto entró en un momento de decadencia con la epidemia de peste de 1649, cuando "se pierde la mitad de la población".

"¿Cómo va a sobrevivir una ciudad con la misma prosperidad si le falta la mitad de la gente? Pues lo mismo que le pasa a la ciudad le pasa a las Atarazanas, que la mitad de la gente que vive y trabaja aquí se muere", ha indicado.

Fue en ese momento cuando Miguel Mañara, un noble sevillano que dedicó su vida a la caridad, decidió comprar cinco de estas naves y construir su Hospital de la Caridad.

Tras esto, otras siete naves pasaron a manos de la Real Maestranza de Artillería. "Después de esto, caen en el más absoluto abandono", ha señalado la historiadora.

En la actualidad, este enclave que aparece en el último capítulo de la serie 'Juego de Tronos' se ha abierto de forma limitada durante estos meses finales de 2025, mientras que su apertura definitiva se prevé para 2026.

Síguele la pista

  • Lo último