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Carlos Moreno, investigador de urbanismo y arquitectura, es el autor del concepto que mejor define las ciudades modernas: según Norman Foster, premio Pritzker, “llevan con nosotros cientos de años”

Un concepto que puede parecer muy moderno pero que ya existía en la época medieval.

París, la ciudad de los 15 minutos

París, la ciudad de los 15 minutos / Istock / Eric Isselee

Las ciudades de hoy no son como las de antes. No hace falta ser arquitecto ni un experto en la materia para darse cuenta de que esta afirmación es correcta. Porque frente a las ciudades de hace solo un siglo (no nos vamos a remontar hasta la Antigüedad, por ahora), que se construían más pensando en el funcionalismo del automóvil, hoy se construyen poniendo todo el foco de atención en el peatón. 

Hubo una época en la que urbanismo se trazaba teniendo en cuenta autopistas, grandes avenidas, suburbios, centros financieros, centros comerciales…. y el resultado fue la zonificación estricta que domina hoy buena parte de las grandes capitales europeas. 

"Entrar en el Panteón de Roma es comprender que el hormigón moderno es un juguete comparado con la cúpula de Adriano”: Norman Foster, arquitecto ganador del Pritzker

Adriana Fernández

Sin embargo, no todo está perdido. Porque las ciudades más modernas de hoy son las que, precisamente, apuestan por el modelo de los 15 minutos: ciudades en las que no necesitas el coche para poder cubrir las necesidades básicas. A saber: trabajo, compras, salud, educación, ocio y zonas verdes. Si para satisfacerlas necesitas, como máximo, 15 minutos caminando o en bicicleta, entonces estás en una ciudad correcta. 

París es el modelo ideal de ciudad actual.

París es el modelo ideal de ciudad actual. / Istock

Cómo es la ciudad ideal

El término lo acuñó el profesor, arquitecto y urbanista Carlos Moreno, y según sus preceptos, uno de los ejemplos más contundentes es París. Se trata de una ciudad que durante los últimos años ha empleado muchos esfuerzos en hacer carriles bici, reducir el tráfico, peatonalización de las calles, distribuir servicios por barrios y recuperar plazas y espacios públicos que estaban en desuso. “La ciudad de los 15 minutos trata de adaptar la ciudad a los humanos, no los humanos a la ciudad”.

Muchos podrían estar pensando al leer esto que se trata de un tipo de ciudad que quiere que no salgas de tu barrio. Pero en realidad es precisamente todo lo contrario: se trata de que no dependas del coche para vivir, que es lo que pasa en muchos lugares urbanizados en zonas en las que prácticamente no hay nada más que casas y carreteras.  

París es el mejor ejemplo de sostenibilidad, calidad de vida y diseño urbano humano.

París es el mejor ejemplo de sostenibilidad, calidad de vida y diseño urbano humano. / Istock

Este tipo de ciudades, como París, combinan a la perfección tres ideas clave para las ciudades de hoy: sostenibilidad, calidad de vida y diseño urbano humano. Y aunque puede parecer algo realmente moderno, al parecer no lo es tanto. Eso es lo que dice el premio Pritzker de Arquitectura, Norman Foster, afirmando que por mucho que cueste creerlo, “la ciudad de los 15 minutos lleva con nosotros cientos de años”. 

Un concepto que ya existía en la Edad Media

Lo que defiende con esta afirmación el prestigioso arquitecto es que las mejores ciudades no son necesariamente las más futuristas, sino aquellas que permiten vivir, caminar y relacionarse sin depender constantemente del coche. Y la realidad es que muchas ciudades medievales europeas ya funcionaban así antes de que surgiera el urbanismo centrado en el automóvil. 

Copenhague, otro gran ejemplo de ciudad de los 15 minutos.

Copenhague, otro gran ejemplo de ciudad de los 15 minutos. / Istock / Nikolay N. Antonov

Además de París, hoy en día existen otras grandes ciudades europeas que también responden a este concepto, y pueden ser Copenhague, la ciudad que se puede recorrer en bicicleta; Melbourne, que adaptó el concepto sumándole algunos minutos y redefiniéndolo como “los barrios de los 20 minutos” (20-minute neighbourhoods en inglés) o Liubliana, la capital de Eslovenia que presume de tener el centro urbano peatonal más grande de Europa, cerrado al tráfico desde el año 2007. Una iniciativa que, sumada a la cantidad de espacios verdes que tiene, empujó a la ciudad a convertirse en Capital Verde Europea. Qué gran ejemplo.