Cangas de Onís, Parador del año

Situado en el monasterio asturiano de San Pedro de Villanueva, este Parador ha sido doblemente reconocido como el mejor valorado de la red. Así le han señalado la última edición de los premios Travellers’ Choice de Paradores, que organiza anualmente la web de viajes TripAdvisor, y los usuarios de la tarjeta “Amigos de Paradores”.

Regina Buitrago
 | 
Foto: Viajar

El Parador de Cangas de Onís, uno de los más antiguos de Asturias, a orillas del río Sella y rodeado por los Picos de Europa, ha sido elegido Mejor Parador del año 2016 tanto por los usuarios de la web TripAdvisor como por los titulares de la tarjeta de fidelización Amigos de Paradores. Situado a solo dos kilómetros de Cangas de Onís, este Parador se ubica en lo que fue en su día el monasterio de San Pedro de Villanueva, construido bajo distintos estilos arquitectónicos, desde el románico al barroco.

Se trata de un edificio con espectaculares estancias de piedra y madera, decoradas de forma elegante, cálida y tradicional. Históricamente, este monasterio benedictino (siglos XII-XIII) hunde sus raíces en el erigido por Alfonso I el Católico en el siglo VIII a petición de su esposa Ermesinda, hija de Pelayo y hermana del rey Favila, el que fue despedazado por un oso, quien tenía aquí su palacio. El que fuera en sus orígenes residencia y primer panteón de dichos reyes asturianos fue convertido finalmente en 1998 en el establecimiento que es hoy.

De las sesenta y cuatro habitaciones del Parador, once están ubicadas en antiguas celdas del monasterio. Una de ellas, la del abad, era la más grande y la que estaba mejor situada, con vistas al Sella, con el objeto de que nadie pescara sin su consentimiento, pues el monasterio ejercía el control del río, como concesión del rey Alfonso I. De hecho, la tradición del campanu, el anuncio del primer salmón pescado en la temporada, nace aquí, en los monasterios asturianos de Villanueva de Cangas de Onís y de Cornellana, y así, cada último domingo de abril, cuando se abre la veda y se pesca el primer salmón, se hacen sonar las campanas del campanario de la iglesia de San Pedro.

El Parador comparte, pues, terrenos con la iglesia de San Pedro, que ofrece una interesante mezcla de estilos, con su sorprendente portada románica del siglo XII y su conocida secuencia de la historia del rey Favila, que comienza por el ilustrativo Capitel del beso. Dicha iglesia se comunica al interior con lo que fuera el Panteón Real de la capilla de San Miguel, donde estuvo enterrado Alfonso I y que, cuando la ocasión lo requiere, se transforma en un singular comedor privado.

Viajar

El apartado gastronómico está especialmente mimado en el Parador de Cangas de Onís. Dos espacios: el Cheese Bar y el restaurante Especia, ofrecen lo mejor de la gastronomía asturiana. El Cheese Bar lo hace basándose en la extensa oferta quesera de Asturias, con más de cuarenta tipos de quesos, de los que se prueban, entre otros, los reyes de la zona: el Gamonéu y el Cabrales. Solo en 2016 se hicieron unas dos mil catas, siendo uno de los establecimientos hosteleros asturianos donde más queso se consume. La carta de este bar de quesos ofrece otras tentaciones basadas, asimismo, en productos de la tierra.

Por su parte, la oferta gastronómica del restaurante Especia cuenta con el asesoramiento del chef Mario Sandoval (Premio Nacional de Gastronomía y poseedor de dos estrellas Michelin). Como platos e ingredientes estrella figuran, entre otros, los tortinos de maíz, los pescados del mar Cantábrico, las carnes con Indicación Geográfica Protegida y, entre sus postres, el clásico arroz con leche asturiano. En el apartado de bebidas, se cuida lo autóctono y en la carta de vinos se ofrecen buenos caldos de la Tierra de Cangas del Narcea y sidras en versión natural o de autor. El Parador de Cangas de Onís cuenta, entre otras estancias, con lo que fue la antigua cocina, la mejor de los cenobios benedictinos de la época, porque su impresionante chimenea no “revocaba el humo”.

Festivales y tertulias. Los salones y el jardín al lado del río son un entorno ideal para celebraciones. Así, por ejemplo, en febrero se celebra la cena monacal, en la que, con la amenización de actores, se comparten menús típicamente benedictinos, elaborados con recetas basadas en los libros de compras de los monjes. Y en verano, durante el festival Veladas mágicas en el claustro se realizan conciertos y eventos donde diferentes artistas actúan a la luz de las velas en el claustro barroco del monasterio.

El Parador-Monasterio tiene, igualmente, mucha vida cultural a lo largo del año, con la celebración de tertulias en la elegante biblioteca y clases magistrales de Historia del Arte. También cuenta con un espacio de bienestar donde se ofrecen tratamientos con productos naturales para completar la experiencia de alojarse en este monasterio. Algunos de estos tratamientos siguen la tradición thai, utilizan hierbas de las propiedades del monasterio y se realizan en el antiguo pozo de la abadía.

La Red de Paradores cuenta en la actualidad con 95 establecimientos y está prevista la apertura de dos nuevos Paradores de Turismo en el Monasterio de Veruela, en la comarca aragonesa de Tarazona, y en el antiguo convento de Roser, en el centro histórico de Lleida.