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Candela Peña y la ciudad de Cataluña que la vio nacer: "En mi casa no había ni tele ni teléfono"

“Soy una hija de un bar de un pueblo de aquí al lado”, dijo Candela Peña al recoger uno de sus Premios Onda, sin dar muchas más pistas. La frase quedó ahí, en el aire, como si el nombre de aquel pueblo tampoco fuera tan importante.

El pueblo que guarda el origen de una de las actrices más queridas de España.

El pueblo que guarda el origen de una de las actrices más queridas de España. / Istock

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Hace unos 6.000 años, bajo lo que hoy es un barrio residencial a las afueras de Barcelona, alguien comenzó a abrir galerías en la roca para extraer un mineral verde que entonces tenía un enorme valor. Aquel yacimiento —las minas en galería más antiguas de Europa, con más de un centenar de bocas documentadas en más de 200 hectáreas protegidas— continúa bajo tierra. Y es, de alguna manera, el otro protagonista silencioso de esta historia. Porque ese pueblo “de aquí al lado” del que hablaba Candela Peña es una pequeña joya oculta en Cataluña.

Mercado municipal de Gavà

Mercado municipal de Gavà / Wikicommons

El Bar Frankfurt y el cine de al lado

Candela Peña, cuyo nombre real es María del Pilar Peña Sánchez, tiene 53 años y atraviesa en 2026 uno de los momentos más sólidos de su carrera. “La desconocida”, junto a Ana Rujas, se colocó como número uno en Netflix España nada más estrenarse. La serie llega después de “Furia”, en Max, y de su interpretación de Rosario Porto en “El caso Asunta”, un papel que le valió una lluvia de elogios. También colabora con regularidad en “La Revuelta”, el programa de David Broncano en RTVE.

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Mucho antes de todo eso, sin embargo, estuvieron un bar y un cine, puerta con puerta, en Gavà.

Sus padres, Antonio y Pepa —él andaluz, de Lora del Río; ella murciana, de Caravaca de la Cruz— regentaban el Bar Frankfurt, justo al lado del Cine Maragall, el único cine que tenía entonces el pueblo. Candela iba de un sitio a otro en cuanto terminaba los deberes. El acomodador la dejaba entrar gratis a cambio de que improvisara algún baile o pequeño número para entretener al público mientras esperaba el comienzo de la sesión. Sin saberlo demasiado, allí empezó todo.

Atardecer en la playa de Gavà, en Barcelona

Atardecer en la playa de Gavà, en Barcelona / Istock

Estudió danza con Rosa María Grau hasta los 17 años y, más adelante, interpretación en la Escuela de Nancy Tuñón, ya en Barcelona. Su nombre artístico nació mientras estudiaba “La casa de Bernarda Alba”, concretamente de una frase de la obra: “¿encendieron la candela?”. Aquella palabra le gustó tanto... que se quedó con ella.

Debutó en el cine en 1994 con “Días contados” y desde entonces ha ganado tres Goya: mejor actriz por “Princesas” en 2005, y mejor actriz de reparto por “Te doy mis ojos” (2003) y “Una pistola en cada mano” (2012). “En mi casa no había ni tele ni teléfono”, contó hace poco al recordar aquellos años: una infancia entre el bar familiar y las sesiones de tarde de un cine que ya no existe como tal.

Sant Pere de Gavà

Sant Pere de Gavà / Wikicommons

Lo que hay debajo y alrededor de Gavà

Gavà está a unos 15 kilómetros de Barcelona, entre el macizo del Garraf y el delta del Llobregat. Pero lo realmente curioso de este lugar es que esconde bajo sus calles algo difícil de encontrar en cualquier otro municipio del área metropolitana. En los años setenta, durante la urbanización del barrio de Can Tintorer, salieron a la luz las bocas de unas minas prehistóricas dedicadas a la extracción de variscita, un mineral verde muy apreciado durante el Neolítico. El yacimiento —declarado bien cultural de interés nacional— estuvo en explotación durante casi un milenio y hoy, con sus galerías excavadas hace unos 6.000 años, está considerado el conjunto minero en galería más antiguo documentado de Europa.

Centro de Gavà

Centro de Gavà / Wikimedia Commons

Entre todo lo encontrado hay dos piezas que, por sí solas, justifican una visita. Una es la Venus de Gavà, una figura de cerámica de entre 5.000 y 5.800 años de antigüedad, con rasgos femeninos y considerada una posible representación religiosa. La otra es un cráneo trepanado, testimonio de unas prácticas quirúrgicas que sorprenden todavía hoy por su antigüedad. El Parc Arqueològic Mines de Gavà permite actualmente visitar el yacimiento, mientras que parte de los hallazgos se conserva y expone en el Museu de Gavà.

Pero Gavà no vive solo de su pasado prehistórico. Un tercio de su término municipal forma parte del Parc Natural del Garraf. En la zona de Bruguers, a 254 metros de altitud, permanecen las ruinas del castillo de Eramprunyà, levantado en el siglo X, junto a la ermita de la Mare de Déu de Bruguers, del siglo XII.

Ermita de Bruguers, Gavà

Ermita de Bruguers, Gavà / Istock / Jorge Franganillo

Y después está el mar. Gavà Mar suma cuatro kilómetros de playa, acompañados por un pinar de unos 400 metros de ancho y un sistema de dunas que todavía conserva parte de su fisonomía original, algo cada vez menos habitual en el litoral catalán.

Allí, entre los pinos y a pocos pasos de la arena, el chef Óscar Manresa abrió Catalina, un restaurante bautizado con el nombre de su madre y en cuya sala trabaja también su hija Nicole. La carta gira alrededor de arroces, pescados y carnes a la brasa —el rodaballo entero para compartir es uno de los platos más solicitados— y la Guía Repsol lo incluye entre sus recomendados. Es uno de esos lugares a los que muchos barceloneses se escapan para sentirse, durante unas horas, de vacaciones sin haberse ido demasiado lejos.

Candela Peña dejó Gavà hace años, pero ha hablado tantas veces de sus orígenes que resulta difícil separar a la actriz de aquel bar de sus padres y del cine que había justo al lado. “Soy una hija de un bar de un pueblo de aquí al lado”, repitió sobre el escenario de los Premios Onda.