El canal du Midi: un paraíso natural para descubrir Toulouse en clave slow

Este recorrido permite navegar las aguas del canal o bordearlo a pie o en bicicleta en un paraje natural único

Redacción VIAJAR
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Foto: Patrice Nin

Construido por Pierre-Paul Riquet en 1666, el Canal du Midi fue uno de los proyectos fluviales más importantes del siglo XVII. Sus 240 kilómetros unen las ciudades de Toulouse y Sète a través del río Garona, y reflejan la importancia que ha tenido el agua procedente de la Montagne Noire en las ciudades del Sur de Francia a lo largo de su historia.

Nathalie Casado

Este canal, Patrimonio Mundial por la UNESCO, es el escenario perfecto para una escapada en clave slow, donde la serenidad y el murmullo de sus suaves corrientes brindan una experiencia sosegada en un paraje natural único. Descúbrelo navegando en los Bateaux Toulousains o alquilando un barco individual, e incluso a pie o en bicicleta a través de los antiguos caminos de sirga, su carril verde o los caminos adaptados a ciclistas.

Todo un espectáculo del paisajismo y la naturaleza

La flora específica del Canal du Midi ofrece un paisaje cambiante digno de admirar con el paso de las estaciones. Destacan sus centenarios plataneros, los árboles frutales o los cipreses, que fusionan sus verdes reflejos en el agua con las flores multicolores de sus orillas. Un maravilloso espectáculo natural en cualquier época del año, especialmente colorido durante la primavera.

Remi Deligeon

A pocos metros de su orilla se encuentra el Jardin de Compans Caffarelli, hogar de patos y aves de múltiples especies, que esconde en su interior el peculiar y hermoso Jardin Japonais. El trayecto invita a detenerse para admirar la escenografía en las áreas de descanso habilitadas a lo largo de todo el trayecto, acondicionadas para realizar un pequeño picnic, tomar un respiro o hacer fotografías de las hermosas escenas que muestra el canal.

De péniche en péniche

Las péniches del Midi tienen su origen en las barcazas que se construyeron para adaptarse a las vías fluviales francesas después de la década de 1880. Hoy en día son uno de los elementos más característicos del canal, con infinidad de alternativas y propuestas de ocio alrededor de ellas. Desde la Maison de la Violette, dedicada a promover la flor de violeta como emblema de Toulouse; a la Maison Nougaro, donde es posible descubrir la historia y el legado del cantante tolosano Claude Nougaro; La Classe des Gourmands, con sus clases de cocina y otras actividades culinarias; o la Moving Yoga, que imparte talleres y cursos de yoga.

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También hay opciones dedicadas a la gastronomía. A lo largo de las orillas del Canal du Midi se puede disfrutar de la comida del restaurante La Maison du Vélo o en Le Bistrot du Port; pero nada como subirse a L'Occitania, el único barco-restaurante que navega a lo largo del canal, para degustar algunas de las recetas francesas más tradicionales.

Boigontier

Otra alternativa es escoger una de ellas como alojamiento y experimentar un sueño reparador sobre el agua. En Péniche Amboise o Bel’Import es posible sentirse como en casa mientras se navega, o no, por las aguas de Midi.

Arte y arquitectura a sus orillas

Pero el canal da para mucho más, por lo que también los amantes del arte y la arquitectura encontrarán aquí grandes obras para observar desde el agua. Entre ellas destaca el Museo George-Labit, que acoge una colección de arte asiático única; o el Archivo Departamental, diseñado en 1952 y reconocido como Patrimonio del siglo XX. Por su parte, la Residencia La Comtale, del arquitecto Maurice, es todo un símbolo arquitectónico ennoblecido por la exuberante vegetación que lo cubre casi en su totalidad.

José Manuel Herrador

Convertido a día de hoy en el cauce navegable más antiguo de Europa, el Canal du Midi continúa rindiendo homenaje al responsable de su construcción, Pierre-Paul Riquet. Buen ejemplo de ello es la cercana Cathedrale Saint-Etienne, donde yace su cuerpo, o la escultura en piedra ubicada en las Allees Jean Jaurès.