Canadá tiene un nuevo puente colgante

Nuevo y escalofriante. Aquellos que tengan miedo a la alturas, tienen en este puente un gran reto.

VIAJAR
 | 
Foto: www.whistlerblackcomb.com

En la provincia canadiense de Columbia Británica, en Whistler Blackcomb, la estación de esquí más grande de Norteamérica, se acaba de inaugurar un escalofriante puente colgante. No es el más largo ni el más espectacular, pero, si las alturas de tan respeto, te darán escalofríos con tan sólo mirarlo. Este puente une los picos de Whistler's Peak y West Ridge y lleva por nombre Cloudraker Skybridge.

Así, el puente, que no tiene más anclaje que en cada uno de los picos que une, se eleva hasta los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Desde él se puede divisar el valle y los senderos que discurren por debajo y que son una de las grandes atracciones turísticas de la estación de esquí durante el verano.

Con una longitud de 130 metros, el Cloudraker Skybridge estará abierto todo el año y será uno de los accesos a la plataforma que se está construyendo sobre el West Ridge. Este mirador tendrá vistas 360º sobre la zona y sobresaldrá unos 12,5 metros de la montaña, ofreciendo vistas inmejorables del Whistler Bowl. Se espera que esta plataforma esté lista en breve, aunque aún está en construcción.

Para acceder al Cloudraker Skybridge hay que caminar por el sendero llamado Peak Express Traverse, de unos 600 metros de longitud, hasta el telecabina Peal Express, que llega hasta lo más alto. El acceso al puente está incluido en la entrada llamada "PEAK 2 PEAK 360 Summer Experience" que permite un recorrido por las montañas Whistle de más de 50 kilómetros a través de senderos de montaña que ofrecen miradores con vistas espectaculares sobre la zona. Estas visitas son guiadas y varían en función del tiempo por lo que nunca será la misma. El precio de la entrada general de un día es de 58 dólares canadienses (unos 45 euros).