Italia tiene su "Camino de Santiago": de peregrinación por el Camino de San Benedetto

Un camino espiritual y de paz que permite descubrir la Italia más desconocida a través de los pasos del patrón de Europa, San Benito de Nursia, recorriendo montañas, valles, bosques, ciudades históricas, ruinas arqueológicas y joyas religiosas

María Escribano
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Foto: ValerioMei / ISTOCK

Seguir los pasos del patrón de Europa, San Benedetto (San Benito de Nursia), en su periplo por las regiones italianas de Umbría y Lacio, desde Nursia, el lugar donde nació, pasando por Subiaco, donde vivió su momento más místico, hasta terminar en Cassino, donde murió. Es lo que propone el Camino de San Benedetto, una experiencia que aúna historia, arte, cultura, gastronomía y tradición y que Italia está promocionando estos días en nuestro país.

La Antorcha benedictina, símbolo de las celebraciones benedictinas (festejos organizados por las comunidades civiles y religiosas de Nursia, Subiaco y Cassino en honor al patrón de Europa), llegaba el 3 de marzo a Madrid, ciudad europea que este año ha sido la elegida como receptora de esta llama cuyo lema es Pro Pace Europa Una. La antorcha también ha pasado por el monasterio de Santo Domingo de Silos y Santiago de Compostela protagonizando un momento de unión entre el camino compostelano y el de San Benedetto.

NURSIA, SUBIACO Y CASSINO, LAS TRES CLAVES DEL CAMINO

El Camino de San Benedetto recorre algo más de 300 kilómetros, en los que se visitan 16 etapas donde Nursia, Subiaco y Cassino son las reinas. Los ayuntamientos de las tres ciudades decidieron en 2017 unir fuerzas para promocionar este camino de introspección.

Nursia es el lugar de nacimiento de San Benito y de su hermana, Santa Escolástica, y donde se inicia este camino. Situada al pie de los Montes Sibilinos, la localidad fue una de las más afectadas por el terremoto que asoló la zona en 2016. Aunque el temblor provocó grandes daños en Nursia, las murallas que rodean a la localidad, y que forman una amorosa forma de corazón, siguieron en pie. Estas son uno de los atractivos de la ciudad, aunque el más importante es la basílica de San Benedetto, unida a un monasterio benedictino en activo. También dañada en el terremoto, se salvó su fachada gótica, con su rosetón y los frisos de los cuatro evangelistas. Construida sobre unas ruinas romanas, se cree que estas fueron el hogar de San Benito de su hermana Santa Escolástica.

Piazza San Benedetto en Nursia. | ROMAOSLO / ISTOCK

El segundo punto clave del camino es Subiaco. Es uno de los lugares más especiales de la experiencia benedictina, ya que San Benito vivió en él su momento más místico, viviendo en una cueva (actualmente, el santuario del Sacro Speco, insertado en la curvatura de una inmensa pared de roca y llamado por Petrarca “el umbral del Paraíso”). Lo hizo durante tres años, aunque permaneció en la zona 30 predicando.

Umbría, el discreto tesoro de Italia

En esos alrededores, San Benito fundó decenas de monasterios para hospedar a sus primeros discípulos. El más antiguo es el de Santa Scolastica, con un campanario único y un claustro que es una joya. En su biblioteca, con cerca de 150.000 volúmenes, se encuentra el primer libro impreso en Italia y es que Subiaco está considerado uno de los corazones de la cultura occidental porque dos alumnos de Gutenberg instalaron en él la primera imprenta italiana. Otro de los puntos de visita en Subiaco es la llamada Rocca Abbaziale, fortaleza lugar de nacimiento de César y Lucrecia Borgia.

Santuario del Sacro Speco en Subiaco.  | Travel Photography / ISTOCK

Pero Subiaco es también naturaleza, como todo el Camino de San Benedetto. Rodeado por el Parque Regional de los Montes Simbruinos, en el que se encuentra el río Aniene, afluente del Tíber, y que se puede recorrer en lancha neumática. De hecho, algunas de las experiencias que propone el Camino son de turismo activo.

Abadía de Montecassino. | francescasciarra / ISTOCK

El Camino culmina en la localidad de Cassino, ligada a la abadía de Montecassino, fundada por San Benito en el 529 junto con sus discípulos más fieles. En la abadía se encuentran los restos de San Benito y su hermana y la biblioteca está considerada tesoro nacional. Ciudad con un pasado romano, muchos son los lugares arqueológicos que se pueden visitar, desde su Porta Campana hasta su anfiteatro.  

OTROS ENCLAVES DEL CAMINO

Lago del Turano | Freeartist / ISTOCK

Tras Nursia, el camino llevará al viajero a pueblos inmersos en una naturaleza perfecta, como Cascia, el pueblo donde vivió Santa Rita, y Roccaporena, donde nació. A continuación se llega a Monteleone di Spoleto, un precioso pueblo medieval, y luego a Leonessa, al pie de los Montes Reatinos.

Castel di Tora y el lago del Turano.  | Freeartist / ISTOCK

Llegamos a Poggio Bustone, lugar que atesora importantes recuerdos franciscanos, y luego a Rieti, considerada el centro de Italia y ciudad papal. Rocca Sinibalda y Castel di Tori son los dos siguientes enclaves, situados en el pintoresco y tranquilo lago del Turano. Castel di Tora está considerado uno de los pueblos más bonitos de Italia. Pozzaglia, Orvinio y Mandela tampoco se quedan atrás, todos ellos situados en los alrededores de las montañas de Lucretili. Bajando el valle del Aniene por caminos secundarios se llega a Subiaco.

Rocca Sinibalda. | Paolo Gagliardi / ISTOCK

Tras la visita a Subiaco el camino discurre por Trevi nel Lazio, un pueblo que se levanta sobre una colina alrededor de una antigua fortaleza construida por los Caetani para proteger el alto valle del Aniene. Más allá de Trevi aparecen pintorescos pueblos medievales, como Guarcino, Vico y Collepardo, bajo los Montes Hérnicos y rodeados de agua, bosques y espiritualidad. A continuación, el camino lleva hacia el valle del Liri visitando antes la abadía de Casamari, magnífico ejemplo del gótico cisterciense.

Arpino.  | Laz@Photo / ISTOCK

Arpino es el siguiente punto del recorrido, con su bonito centro histórico y su acrópolis. Junto a él, el fascinante Isola del Liri, uno de los únicos pueblos en el mundo que cuenta con una cascada en el centro de la ciudad.

Isola del Liri. | e55evu / ISTOCK

Igualmente fascinantes son las gargantas del río Melfa, un lugar de soledad y belleza antaño poblado de ermitaños y hoy de naturaleza salvaje.

Llegamos a Roccasecca, patria de Santo Tomás de Aquino, y que nos ofrece una impactante panorámica sobre el valle del Liri. Dominada por la imponente mole del Monte Asprano, Roccasecca es un lugar de ermitas rupestres y que fue construida antes del año 1000 como lugar fortificado del sistema defensivo de la abadía de Montecassino y tomó su nombre de la escasez de agua en el lugar.

 Abadía de Montecassino desde el cementerio polaco. | ilbusca / ISTOCK

La visita a la abadía de Montecassino es sin duda uno de los lugares más especiales de este final del Camino. Primero, porque fue donde San Benito estableció su primer monasterio y origen de la orden benedictina, en el año 529. Y también el lugar donde estableció su famosa Regla, cuyo principal mandato es el Ora et Labora y que fue la base de la mayoría de los monasterios fundados durante la Edad Media. Y segundo, por ser el lugar donde se produjeron algunas de las batallas más duras al final de la Segunda Guerra Mundial, que supusieron la destrucción tanto de la abadía como de Cassino.

EL CAMINO GASTRONÓMICO

La trufa negra es una de las joyas gastronómicas de Nursia.  | frantic00 / ISTOCK

El Camino de San Benedetto es también un camino gastronómico, que permite degustar los productos artesanos típicos de esta zona italiana. Entre ellos están, por ejemplo, la Birra Nursia, la cerveza elaborada por los monjes benedictinos en Nursia, o la famosa lenteja de Castelluccio, cuya siembra es responsable de uno de los paisajes más bellos del camino, el que se crea en los alrededores de Castelluccio con la floración en primavera y verano. Nursia también ofrece una amplia cultura carnicera y quesera y sobre todo trufera. Alrededor de su trufa negra se organizan festivales y mercados gastronómicos.

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EL CAMINO FESTIVO

Festivales musicales, fiestas populares y exposiciones son otras de las actividades con las que se encontrarán los peregrinos que recorran este camino. Quizá una de las más populares es la fiesta que se celebra el 21 de marzo, día de San Benito de Nursia porque fue el que murió. En Subiaco, por ejemplo, hay procesiones relacionadas con los hitos del santo.

Sacro Speco.  | PaoloGaetano / ISTOCK

EL CAMINO DEPORTIVO

Otro de los atractivos del Camino es la posibilidad de practicar deportes de aventura a lo largo de todo su recorrido. A las rutas senderistas que se pueden seguir en el Parque Nacional de los Montes Sibilinos, junto a Nursia, se unen actividades aéreas, como las que se pueden practicar en las llanuras de Castelluccio, a menos de 28 kilómetros de Nursia, y que están consideradas la mejor escuela de vuelo libre de Europa. En el río Aniene se puede practicar kayak, rafting… y en invierno, en el Monte Livata, multitud de deportes relacionados con la nieve.

Paseo a caballo en Castelluccio. | Pavliha / ISTOCK