Hemos encontrado el belén más antiguo del mundo

Está en Roma, concretamente en la Basílica Santa María la Mayor

Noelia Ferreiro
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Foto: Stefano Bolognini

Se le llama Portal de Belén, Nacimiento o Pesebre y el nombre deriva de la localidad palestina en la que, se asegura, nació Jesús de Nazaret. Así lo narran los Evangelios de Lucas y Mateo, donde se describe el nacimiento de Cristo, en tiempos del rey Herodes, en un humilde y olvidado establo en el que se refugiaron María y José.

Hasta aquí, el relato de la religión, cuya representación tiene orígenes remotos: los cristianos pintaban y esculpían las escenas del nacimiento en las catacumbas romanas hasta que el cristianismo salió de su escondite y entonces pasaron a enriquecer los muros de las primeras iglesias.

Escultura de María y Jesús | Stefano Bolognini

Pero hubo un momento en que esta escena adquirió una representación plástica. Fue en el año 1288 cuando el papa Niccoló IV encargó al escultor, arquitecto y urbanista Arnolfo di Cambio una escultura a tamaño natural del portal de Belén.

La gruta de la Natividad

Surge así el primer pesebre del mundo, a cargo de este artista italiano que realizó la primera figuración plástica, esculpiendo las estatuas que personificaban tanto a los protagonistas de la escena como a los Reyes Magos que acuden a ofrecer sus regalos. Un nacimiento que fue colocado en el monumento a Bonifacio VIII presente en la Cripta de la Capilla Sixtina de la Basílica de Santa María la Mayor, en la ciudad de Roma.

Esculturas de los Reyes Magos | Stefano Bolognini

¿Pero por qué se dispuso en este lugar? El motivo de tal ubicación responde a que en esta misma basílica se había creado la Gruta de la Natividad, que era una réplica de la original de Belén. Hasta aquí, los peregrinos que regresaban de Tierra Santa habían traído un preciado tesoro: fragmentos de madera de la Sagrada Cuna que, a día de hoy, se conservan.

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Detalles escultóricos

El pesebre de Arnolfo de Cambio es el más antiguo de la historia y también ha llegado a nuestros días en el mismo emplazamiento, esa basílica monumental que es la única dedicada a María de todas las que existen en Roma. Un nacimiento al que no le falta detalle: hasta el buey y la mula están presentes.

Esculturas de José y de un buey | Stefano Bolognini

Y aunque la figura de María sembró dudas sobre su originalidad (se creía que databa del siglo XVI), finalmente se llegó a la conclusión de que se trataba de una escultura original a la que se dedicó una restauración en el año 1500.

Otras obras de arte

Solo por ver el Belén más antiguo del mundo ya merece la pena visitar la Basílica de Santa María la Mayor, que llegó a ser la residencia temporal de los papas antes de que esta se trasladara al palacio del Vaticano.

Capilla Sixtina de la Basílica de Santa María la Mayor | Gim42 / ISTOCK

Pero es que, además, este templo guarda otras muchas y magníficas obras de arte: desde los mosaicos del pavimento hasta la capilla Cesim y desde una escultura de Bernini (San Cayetano sosteniendo al Niño) hasta el Monumento funerario del papa Clemente IX, elaborado por el artista barroco Carlo Rainaldi.