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Bea, la azafata de vuelo que dejó su trabajo en Madrid y se fue a un lugar remoto del Pirineo: “En un pueblo no pierdes el tiempo en traslados, lo empleo en pasear por el monte o en estar con mis amigas”

No es la típica historia de precariedad económica o acceso a la vivienda, sino una historia de tiempo ganado.

Bea, la azafata de vuelo que dejó su trabajo en Madrid y se fue a un lugar remoto del Pirineo

Bea, la azafata de vuelo que dejó su trabajo en Madrid y se fue a un lugar remoto del Pirineo / Istock / TONO BALAGUER

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Detrás de una decisión tan drástica como la de dejar la ciudad para marcharse a vivir a un pueblo suele haber un motivo importante, pero no por ello debe ser precario, ni siquiera dramático en el sentido más explícito del término. Es verdad que cuestiones como el encarecimiento del coste de la vida y el acceso a la vivienda suelen estar detrás de un cambio tan radical, pero por suerte no es el único motivo.

Tener tiempo para caminar en la naturaleza es un motivo más que suficiente para dejar la ciudad

Tener tiempo para caminar en la naturaleza es un motivo más que suficiente para dejar la ciudad / Istock / TONO BALAGUER

Hay veces que una cuestión tan sencilla, pero vital, como tener tiempo se convierte en el eje principal que marca un cambio de rumbo, nunca mejor dicho en el caso de Bea, la azafata de vuelo que dejó Madrid para vivir en un lugar remoto del Pirineo. “Me fui buscando tranquilidad”, como explicaba en declaraciones al programa de RTVE ‘Comando Actualidad’ hace unos meses.

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Menos traslados, más tiempo

En el caso de Bea, cambiar una vida de urbanita y altos vuelos por el de un entorno rural de altas cumbres no representa el típico caso de sacrificio, al menos en apariencia tal y como se desprende de su propio relato, sino de tiempo recuperado con una forma de vida más plena que implica menos traslados para ir a trabajar.

En su caso, la conexión a internet y la posibilidad de teletrabajar han sido clave a la hora de poder tomar la decisión de abandonar Madrid y marcharse a vivir a un entorno rural escondido en las montañas de los Pirineos. Gracias a esa conectividad, ha podido darle un giro a su carrera y desarrollar su vida profesional en otra actividad que nada tiene que ver con los aviones, aunque muy relacionada con el sector turístico.

Ainsa es uno de los pueblos más bonitos de los Pirineos

Ainsa es uno de los pueblos más bonitos de los Pirineos / Istock

En el momento del reportaje, la propia Bea contaba cómo ahora trabaja para un empresario de Huesca que combina varias actividades en el entorno rural: una ganadería, un restaurante ecológico y una central de reservas. Y lo mejor de su nueva vida es, precisamente, ese tiempo recuperado que ya habíamos mencionado antes: “En un pueblo no pierdes el tiempo en traslados y lo empleo en pasear por el monte o en estar con mis amigas”.

Un lugar remoto de los Pirineos

El valor del tiempo se convierte en el activo contemporáneo más atractivo de esta historia que tiene lugar en un entorno entre Aínsa, Bielsa y Sobrarbe, en el Pirineo de Huesca, donde la combinación de naturaleza, servicios razonables y pueblos pequeños es más que real y, por lo que cuenta la propia Bea en el reportaje, suficiente.

Cuando vivir en el entorno rural es un lujo

Cuando vivir en el entorno rural es un lujo / Istock / TONO BALAGUER

Es una historia donde el entorno que elige para comenzar su nueva vida tiene bastante sentido, ya que no parece el típico traslado romántico a un pueblo completamente aislado de todo y de todos donde comenzar una nueva vida, sino que es una zona donde puedes tener una vida rural muy intensa sin renunciar a una compensación económica estable. Y eso también gusta.